Hace dos años, Google.org, Fundación Mujeres y Fundación Cibervoluntarios ponían en marcha el programa ‘Digitalizadas’. El objetivo principal era que mujeres del rural español contaran con apoyos extra en la transición hacia la sociedad digital y, además, reducir la brecha de género tecnológica que incide con más fuerza sobre las mujeres de estas áreas. Una alianza público-privada en la que inicialmente contaron con el apoyo del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social

Desde entonces, más de 4.000 mujeres de 260 municipios de todo el país han participado en alguno de los 514 talleres que ‘Digitalizadas’ ha llevado a cabo para que, como recordaba ayer en ‘Google for Startups Madrid’ la Ministra de Economía y Empresas en funciones Nadia Calviño durante la clausura del programa, “las mujeres del medio rural no se queden descolgadas de los elementos que configuran el futuro” a la vez que “desarrollan competencias que tengan un efecto multiplicador en sus entornos”.

“Cerrar la brecha digital de género no es sólo una cuestión social” –añadía Calviño-, “también económica; porque no nos podemos permitir desaprovechar el 50% del talento de la sociedad y porque está demostrado que la diversidad es positiva para los resultados empresariales”. La ministra ha aludido a la importancia de este tipo de iniciativas para “no tener que esperar los 200 años que dicen los estudios para acabar con la desigualdad de género. Aprovechemos el momento y la energía del país”.

‘Digitalizadas’ se alinea con el impulso que ofrecen otras iniciativas mencionadas por Calviño como los programas para llevar la banda ancha el conjunto del país, los destinados a desempleados jóvenes financiados por Red.es o aquellos encaminados a fomentar la igualdad de género.

“Aunque España ocupa una posición elevada en conectividad, los datos son peores en capital humano” (según el último informe DESI), señalaba la ministra, que ha llamado a hacer un esfuerzo en los próximos años en la formación digital de toda la población y en la especialización de los que serán los profesionales del futuro. “No desaprovechemos la capacidad de adaptación de las mujeres para subirnos a trenes en marcha”.

Aunque el programa se cerrará durante el mes de julio, la idea es que la vida útil del mismo tenga recorrido en el largo plazo gracias a las miles de digitalizadas que desde ahora podrán ejercer de ‘digitalizadoras’ en sus comunidades. Fuencisla Clemares, Country Manager de Google España y Portugal apuntaba que, en tiempos de cambios veloces, hay que gestionar la transformación digital de manera proactiva para que derive en “riqueza y bienestar”.

Para seguir este ritmo hay que disponer de los suficientes perfiles digitales ya que, según advierte la UE, sólo en Europa, 900.000 puestos de trabajo se quedarán sin cubrir el año próximo por falta de las competencias adecuadas. “Es un drama”, añadía Clemares sobre esa ausencia de perfiles formados, “tanto en las destrezas más básicas como en el apartado técnico”.

En esta transición en la que nadie quiere quedarse atrás, y de vuelta al quid de la cuestión que promovió ‘Digitalizadas’, la responsable de Google ha manifestado que la compañía aboga por una sociedad digital inclusiva, equitativa y sostenible con las personas en el centro. “La realidad nos dice que hay desigualdad en el acceso y el uso de la tecnología según el género y la geografía. Hay que trabajar para darle la vuelta a los números”.

Durante estos dos años, según explicaba Marisa Soleto, directora de Fundación Mujeres, “hemos aprendido de los problemas”; ‘Digitalizadas’ ha unido a entidades muy diversas bajo el convencimiento “de que esta bien enredarse, colaborar desde distintos ámbitos y que empresas y organizaciones sociales hagan apuestas para llevar a la ciudadanía objetivos como los que nos propusimos”.

Amplitud de miras y construir desde la desigualdad

En el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, la brecha de género es una realidad incontestable. Son las mujeres quienes menos las utilizan y, aunque esta diferencia se ha visto reducida en los últimos años, pasando de un 5,6% en 2011 a un 1 punto en 2018, únicamente un 2% de las mujeres ocupadas trabajan en el sector digital

Según Cecilia Castaño, Catedrática de Economía Aplicada, Directora del Observatorio e-Igualdad de la Universidad Complutense y precursora del concepto ‘brecha digital’, “las mujeres somos prisioneras de los sueños de los hombres que conciben la sociedad digital de una manera determinada en la que nos asignan un papel según el cual nos gusta comprar, maquillarnos y leer el ‘Hola’, pero que no considera a la mujer en su autonomía y con capacidad de emprendimiento”.

Castaño alude a la importancia del uso de las Redes Sociales por parte de las mujeres para comunicarse o conseguir empleo, pero también para multiplicar el eco de causas feministas. La experta señala que en el complejo entramado de la sociedad digital, la mujer apenas ocupa cargos de responsabilidad en la dirección de las empresas que están marcando el paso en IoT, movilidad, robótica, IA o Big Data. “Lo mismo sucede con las Smart Cities, ya que las ciudades están concebidas para hombres y sus coches, cuando somos las mujeres las que hacemos más desplazamientos cotidianos”.

Estas situaciones, “más graves en el entorno rural”, hay que abordarlas a su juicio desde una perspectiva de género “que contrarreste el efecto de los estereotipos, donde los masculino es la norma”. “En el mundo rural, el mercado de trabajo no ha cambiado, mientas que sí lo hace en el resto de entornos”.

De izquierda a derecha Marisa Sotelo, Cecilia Castaño y María Ángeles Sallé, ayer en Google for Startups Madrid.

Con el propósito de hacer ver que las TICs son un fenómeno multidimensional, Castaño indica que conviene no olvidar que tan importante es el acceso material a la tecnología como el desarrollo de habilidades que se consolidan según el uso de la misma. “Hay que hacer un análisis complejo que incorpore también al medio rural”.

Para María Ángeles Sallé Alonso, Directora del Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (ONTSI), las mujeres tienen que enfrentarse a la tecnología con una narrativa “totalmente distinta, donde se empiece a dar valor al capital simbólico”. Sallé considera que hoy, la sociedad digital no es sólo “una cuestión de dispositivos”, sino,  fundamentalmente, “un asunto de sujetos” donde las mujeres, una vez entiendan este viraje conceptual, “tendrán el poder de afrontar los cambios sin complejos”.

Lejos de eludir la problemática de la brecha digital de género, la directora del ONTSI cree que las mujeres no pueden construir su presencia en el nuevo escenario sólo desde el déficit, “porque además parece un problema nuestro, cuando en realidad es un fallo de la sociedad y de la política; hemos de hacer un planteamiento más empoderado y exigente para que nuestra capacidad transformadora crezca exponencialmente. Esa es la magia”.

En ese cambio de las reglas del juego, Sallé cree que hoy las mujeres “tenemos que construir desde donde estamos ahora; a partir de las carreras que hemos elegido tradicionalmente” –educación, sanidad, ciencias sociales- con una doble agenda: incorporando a más chicas a las carreras STEAM tras formar en competencias digitales a las niñas desde las primeras fases educativas y, por otro lado, estructurando la participación femenina en el mundo tecnológico desde la posición actual de la mujer. “No se puede construir la realidad sólo con la visión de unos pocos hombres tecnólogos”.

En los que afecta al medio rural, la experta considera que hay que ser exigente con las infraestructuras digitales, “no sólo con las redes y los ordenadores; también con las más disruptivas”, entre las que ha destacado el 5G y el turismo y la agricultura inteligentes. “También hay que trabajar muy fuerte por la escuela rural, con la generación de contenidos y de actividades productivas que chicos y chicas hagan de las TICs. Por otro lado, hay que romper la dicotomía rural-urbano y tener una visión favorable a la igualdad y al desarrollo del medio rural con una perspectiva mucho más ecosistémica, concibiendo estas áreas de un modo más dinámico en un modelo de desarrollo integral”.

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