Fernanda Oyarzún es tan científica como artista. Tan escultora como bióloga. No podría pensar su carrera académica sin su práctica con las manos. Es justamente en el Instituto Milenio en Socio-Ecología SECOS, un organismo financiado por el Estado chileno, donde ha encontrado el espacio donde conjugar ambas facetas.
Como responsable del área de arte y ciencia, Oyarzún busca “explorar el conocimiento de una manera más interdisciplinaria”, asegura. “Han surgido muchos proyectos que tienen que ver con esta visión más holística de lo que es co-crear conocimiento junto a las comunidades, y no simplemente como una actividad de difusión”, destaca Oyarzún.
Un ejemplo de este acercamiento entre arte y ciencia es Tiempos de Muralismo, un proyecto iniciado hace tres años que ha permitido la creación de murales entre artistas, científicos del instituto y comunidades de caletas de pescadores a lo largo de Chile, y en colaboración también con artistas nacionales y de EE.UU.
El proyecto incorpora tecnología e innovación a través de una experiencia submarina virtual inmersiva complementaria de cada sitio costero, implementada directamente en los murales a través de Realidad Aumentada (AR) y tecnología a través de aplicaciones.

Científica y escultora
Tras estudiar biología en la Pontificia Universidad Católica de Chile, Oyarzún obtuvo una beca Fullbright para estudiar un doctorado en biología en la Universidad de Washington, en Estados Unidos. Mientras estudiaba su doctorado aprendió escultura en arcilla y cerámica en el departamento de Arte de la Universidad de Washington (UW) y en Pottery Northwest, así como ilustración científica en la UW. Fue entonces cuando se dio cuenta de que “no era tan bicho raro”, pues no era la única que estudiaba disciplinas aparentemente opuestas. “Fue una sensación de libertad”, recuerda.
Como científica, investiga la ecología y la evolución de la historia de vida de los invertebrados marinos. Como artista, su práctica se centra en la cerámica escultórica, y explora al ser humano y no humano en su interacción con el medio ambiente.
“Siempre he tenido un interés global sobre el conocimiento”, asegura, “el arte siempre ha jugado un rol fundamental en la manera en que pienso”. Sus obras han sido expuestas tanto en Chile como en el extranjero, incluyendo en el Creataquarium (Grecia), en el Ocean Science Meeting 2020 en San Diego (EE. UU.) y en la Bienal de Estructuras Personales en Venecia (Italia).

“Cuando estoy haciendo una escultura se me van ocurriendo ideas”
Un momento clave en su vida fue cuando escribió su tesis de doctorado. Recuerda que pudo por fin sentarse a escribir cuando ignoró a la gente que le aconsejaba encerrarse. “Pasé la mitad del día escribiendo y la mitad del día haciendo cerámica, esculturas sobre mi tesis”, relata Oyarzún. “Ahí empecé a sentir que se cerraba el círculo, que había información que incorporaba, que adquiría sentido mientras estaba trabajando en la escultura”, añade.
Oyarzún considera que “podemos aprender con todo nuestro cuerpo”, “incorporar el conocimiento” (lo que ella llama embodied knowledge). “Existe una corporalidad que la ciencia moderna ha olvidado”, asegura.
“Cuando estoy haciendo una escultura, se me van ocurriendo ideas y después pienso que podría ser un experimento sobre eso […] y cuando estoy pensando conceptualmente también se me van ocurriendo ideas artísticas”, destaca.
“Me interesa mucho el arte como un mundo donde puedo explorar y expandir muchas veces ideas que en un paper científico se quedan cortas porque no involucra las emociones, el imaginario, de la misma manera que el arte”, concluye.