¿Cuánta biodiversidad necesitan los ecosistemas terrestres?

biodiversidad ecosistemas URJC
Estepa en las inmediaciones del Cabo de Gata (Almería). Autor Beatriz Gozalo.

Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) han liderado un estudio en el que han analizado los ecosistemas áridos de todos los continentes para cuantificar la biodiversidad mínima necesaria para su correcta marcha. El estudio, publicado en la revista Nature Ecology and Evolution, es el primero que relaciona la diversidad de rasgos funcionales de las plantas y el funcionamiento del ecosistema en ecosistemas terrestres a escala global.

Los investigadores han relacionado la diversidad vegetal de zonas áridas repartidas por todo el mundo con varias funciones de los ecosistemas que tienen que ver con la productividad vegetal o la capacidad del suelo para procesar nutrientes. Unas capacidades que, a su vez, están relacionadas con la fertilidad del suelo, la producción de alimentos, la regulación del clima o el control de la erosión.

Hasta ahora, la comunidad científica ha estudiado el efecto del número de especies en el funcionamiento de los ecosistemas: el número de especies de plantas, su abundancia y la diversidad de sus características morfológicas y fisiológicas. Sin embargo Yoann Pinguet, uno de los investigadores de este proyecto, ha explicado que también han examinado “la diversidad de rasgos funcionales de las plantas, por ejemplo, la distribución de alturas de las plantas o la distribución de las características estructurales de las hojas de las plantas. Dichos rasgos están involucrados directamente en la capacidad de las plantas para adquirir, retener y reciclar recursos como el agua y los nutrientes”.

Pinguet ha desvelado que una de las conclusiones del estudio es que la diversidad vegetal no es consecuencia del azar en la naturaleza, si no que se organiza de una manera precisa y sistemática”. De esta forma han visto cómo, en todos los ecosistemas estudiados, “la diversidad de rasgos funcionales siempre es más importante para el funcionamiento de los que ecosistemas que lo que se esperaría por azar, y de alguna manera se maximiza”.

Los investigadores también han demostrado que esta diversidad vegetal está relacionada con la maximización del funcionamiento de los ecosistemas. En opinión de Nicolas Gross, autor principal del estudio, “el hecho de que se detecten vínculos entre la biodiversidad y los ecosistemas a una escala espacial tan grande implica que hay reglas generales que organizan los ecosistemas terrestres y determinan su funcionamiento“. Eso no cierra la puerta para que “no haya situaciones donde el funcionamiento de los ecosistemas y la biodiversidad sean extremadamente bajos”. Sin embargo, según ha incidido Gross, “las plantas, incluso en condiciones difíciles, son capaces de optimizar el uso de los recursos a través de una mayor diversidad”.

Predecir el impacto del cambio climático

Otro de los puntos más destacables del estudio es que, al cuantificar la relación que hay entre la diversidad vegetal y el funcionamiento de los ecosistemas áridos del planeta, ofrece nuevas perspectivas para predecir el impacto del cambio ambiental global en estos ecosistemas y diseñar estrategias de gestión para hacer frente sus efectos negativos. Es decir, que “la diversidad de rasgos funcionales de las plantas y su distribución se puede utilizar para evaluar el funcionamiento de los ecosistemas y guiar actuaciones de conservación y restauración de los ecosistemas”, ha recalcado Nicolas Gross.

Se da la circunstancia de que el 90% de estos ecosistemas áridos se localizan en países en vías de desarrollo que dependen de la agricultura de subsistencia y la ganadería. Por eso, según los autores del estudio, es fundamental que la biodiversidad se tenga en cuenta a la hora de garantizar la viabilidad de los ecosistemas áridos como base también para el futuro de quienes los habitan.

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