¿Y si el secreto del bienestar no estuviera en entrenar más, sino en aprender a moverse mejor? Con esta idea nace Estiro, un innovador espacio en Madrid que introduce por primera vez en España la cultura del estiramiento personal asistido, una práctica ya consolidada en Estados Unidos. El proyecto está impulsado por Elena Morales, fisioterapeuta y osteópata con más de dos décadas de experiencia, y Juan Antonio Samaranch, emprendedor vinculado al mundo del deporte y la innovación.
Su propuesta no es otra que convertir el estiramiento en la base del bienestar físico y emocional. “Durante años, en mi consulta de fisioterapia veía cómo los pacientes mejoraban mucho más rápido cuando incorporaban estiramientos guiados a su rutina”, explica Morales, que sin embargo detectó que “la mayoría no sabía estirar bien por su cuenta”. El encuentro con Juan Antonio Samaranch, que era uno de sus pacientes y había conocido en California el auge de los estudios especializados en estiramiento asistido, dio forma a un proyecto común: un espacio donde el estiramiento fuera el protagonista y se entendiera como la base del bienestar físico. “Reconoció una oportunidad clara para Europa. De esa combinación —mi visión terapéutica y su enfoque emprendedor— nació Estiro”.
Cada sesión se realiza de forma individual con fisioterapeutas y flexólogos, siguiendo un método propio creado por Morales y su equipo. El protocolo, compuesto por 39 ejercicios organizados en cuatro rutinas principales, se adapta al perfil y los objetivos de cada persona. Desde su apertura a finales de julio, el centro ha superado las 400 sesiones con una tasa de repetición del 85%, un dato que confirma la acogida del método y la necesidad real de incorporar el estiramiento al día a día.
“Adaptamos el modelo americano a una mirada más cercana y terapéutica”
Para Morales, la clave está en cambiar la mentalidad sobre el cuidado físico: “No estiramos lo suficiente y, sobre todo, no lo hacemos bien. Durante años se ha entendido el estiramiento como algo accesorio, algo que se hace rápido al final del entrenamiento o cuando aparece una molestia. Pero en realidad, es la base sobre la que se construye todo lo demás: fuerza, equilibrio, rendimiento y hasta descanso”. Tal como explica, un cuerpo rígido se mueve peor, compensa con gestos forzados y acaba generando dolor o lesiones. Su objetivo es cambiar esa mentalidad: “el estiramiento no es un complemento, es una herramienta preventiva y regeneradora que debería formar parte de la rutina diaria de cualquier persona, no solo de los deportistas. Moverse mejor es vivir mejor, y el estiramiento es el punto de partida”.
En Estados Unidos el estiramiento asistido lleva años consolidado como una práctica habitual dentro del bienestar. Existen estudios especializados donde profesionales ayudan a las personas a estirar de forma segura y personalizada, igual que uno tendría un entrenador personal para entrenar. Esa figura del stretch therapist o flexologist ha ganado muchísimo peso porque se ha demostrado que mejora la movilidad, reduce dolores y acelera la recuperación muscular.
En Estiro se inspiran en ese modelo, pero adaptándolo a su experiencia fisioterapéutica y al estilo de vida europeo. “En Europa, y especialmente en España, el bienestar todavía se asocia mucho al entrenamiento o a la estética, pero no tanto al cuidado funcional del cuerpo”, destaca Morales. Por eso, desde el principio quisieron adaptar el modelo americano a una mirada más cercana, terapéutica y sostenible. “Nuestro enfoque parte de entender el cuerpo de cada persona: su ritmo de vida, sus hábitos posturales, su nivel de actividad… En Estados Unidos se trabaja más desde la eficiencia del movimiento; nosotros añadimos el componente humano y fisioterapéutico, con sesiones que combinan técnica, respiración y conciencia corporal”.
“Nuestro método devuelve la libertad al cuerpo”
También se diferencia de disciplinas como el pilates, con las que a priori se podría confundir. “Pilates busca fortalecer el cuerpo desde el control y la activación muscular; en cambio, nosotros nos centramos en liberar el cuerpo, no en hacerlo trabajar”, aclara Morales. Su método no busca tonificar ni corregir mediante esfuerzo, sino devolver elasticidad y movilidad a los tejidos para que todo lo demás funcione mejor. “Podríamos decir que mientras el pilates entrena el control del cuerpo, nuestro método le devuelve la libertad”.
Además del estiramiento personal, el centro ofrece servicios de fisioterapia, fisioestética y recovery, con aparatología avanzada, presoterapia o máscaras LED, diseñadas para potenciar los resultados y ofrecer una experiencia integral de bienestar. El éxito de sus primeras semanas ha impulsado a los fundadores a planear nuevas aperturas en España, con la ambición de consolidar una nueva categoría de cuidado personal basada en la movilidad. Porque, como resume Morales, “moverse mejor es vivir mejor”.



