Santander

El detector de mentiras cumple 100 años

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Reconozco que elegir un invento como el detector de mentiras para recordar los que se hicieron en 1921 es raro. Pero –siempre hay un pero– lo hago porque, si algo ha caracterizado las dos primeras décadas del siglo XXI, ha sido la institucionalización de la mentira como elemento social de primera magnitud. Y, como artilugio imaginativo hay que reconocer que fue, más que curioso, innovador para algunos procesos.

Hay individuos que piensan en cómo solventar vacíos y a alguien se le ocurrió este tema. Como muy probablemente pocos se acordarán de él, he decidido rendir este modesto homenaje a Willian Moulton Marston, psicólogo, escritor e inventor sobre el que no sabía nada hasta que se me ocurrió escribir sobre qué cosas tenemos que recordar en el año que comienza la tercera década de este siglo, que siempre suele señalarse como el verdadero inicio del mismo. Es la fecha que produce la ruptura respecto a lo anterior. Casualidad o no, resulta que, una vez más, nos encontramos ante una nueva época. 

Algoritmos, digitalización, Inteligencia Artificial copan, como palabras, el inicio real de este siglo. Un siglo que, a sus 20 años, va a empezar a ser algo nuevo en las páginas de la Historia. El mundo recuperará un determinado ritmo, aunque que no podemos saber cuál es a fecha de hoy. Habrá cosas nuevas que harán que nos empiecen a resultar lejanos no ya los años 50 del siglo XX, sino los primeros años de este. 

Cambia todo tan rápido que este es el tercer tema que empiezo. Que una empresa española, desconocida la mayoría, anuncie que va a fichar a 500 personas con una preparación importante, es de otro mundo. Hasta ahora, los últimos años han sido las prejubilaciones, los eres, los ertes, los despidos, pero nada de fichajes masivos, como es este caso. Y hay más ejemplos. No hemos cambiado de la noche a la mañana, sin embargo, es evidente que la forma de plantear muchas de las cuestiones habituales empiezan a ser nuevas. Y las nuevas ideas traerán, como hace 100 años, cosas en las que pensábamos que no íbamos a llegar.  

Hace unos días hablamos en Innovaspain de MONEI, la startup de fintech que aspira a convertirse en uno de los escasos unicornios o del proyecto 'Mujeres Ingeniosas' para atraer a las mujeres hacia estudios Steam puesto en práctica por la profesora Gloria Patricia Rodríguez. En realidad, son ejemplos de la consolidación de una nueva forma de ver las cosas y son estas las que cambian la vida. El detector de mentiras dio paso al polígrafo y este seguro que ha evolucionado posteriormente hasta modelos más avanzados. Así ocurrirá con todo y lo peor es que muchos no se los creen. 

La serendipia existe, el ¡eureka! también. Pero, sobre todo, hay investigación y gente que piensa en cómo aprovechar los conocimientos existentes. Tenemos ideas con más posibilidades de desarrollarse que hace un siglo. Ahora luchamos contra una pandemia y eso ha generado nuevas investigaciones que darán resultados que ahora desconocemos. Así se ha hecho la evolución humana. En su muy recomendable libro 'Biografía de la Humanidad', Marina y Rambaud recogen una cita de Marcel Otte, especialista en el Paleolítico que lo explica muy bien: “Una anatomía muy frágil se encuentra perpetuamente enfrentada a desafíos sucesivos, que no están justificados desde el punto de vista de las leyes naturales”. Seguiremos inventando y, dentro de 100 años, alguien recordará un nombre y un objeto que un día sirvió para…

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