El científico Lourival Possani.

Tras dos años de investigación, científicos mexicanos y estadounidenses han descubierto un antibiótico contra la tuberculosis (TB) en el veneno de alacrán Diplocentrus melici –presente en México y que no es mortal para el ser humano–. Dicho hallazgo, publicado en la revista Prodeedings of the National Academy of Science, ha sido posible gracias a la colaboración entre el Instituto de Biotecnología (IBt) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán de este país y la Universidad de Stanford (Estados Unidos).

Los investigadores lograron aislar del veneno de este arácnido dos compuestos capaces de combatir las bacterias causantes de esta enfermedad así como infecciones provocadas por estafilococos (otro tipo de bacterias). También son efectivos para inhibir el crecimiento de células cancerígenas como Jurkat (leucemia de células T), TE 671 (células de rhabdomiosarcona –un tumor maligno de músculo estriado–) y SH-SYSY (neuroblastoma de médula ósea), sin causar daño a las células del tejido pulmonar.

Al ser muy difícil hallar este tipo de alacrán –solo se pueden encontrar en temporada de lluvias ya que en invierno y en las estaciones secas se esconden en la arena–, los expertos trabajaron con una cantidad muy pequeña de veneno (0,005 mililitros), a partir de la cual aislaron y luego sintetizar los compuestos.

Para ello, utilizaron un equipo “muy sensible y sofisticado como la separación por cromatografía de alta resolución, la espectroscopia de masas, la resonancia magnética nuclear y la secuenciación automática de Edman”, detalla Lourival Possani, Investigador Emérito del IBt. Una vez obtenidos los compuestos en forma cristalina, la estructura fue confirmada por difracción de Rayos-X por el Laboratorio Nacional de Estructura de Macromoléculas del Instituto de Química de la UNAM.

[Te puede interesar leer esta entrevista: Lourival Possani, Premio Nacional de Ciencias 2016 en México]

Possani, también integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, lleva 45 años investigando el potencial farmacológico en el veneno de alacrán. A lo largo de ese tiempo, él y su grupo han descubierto potentes antibióticos, insecticidas y agentes antipalúdicos ocultos en el veneno del arácnido.

El alacrán Diplocentrus melici. Foto: Academia Mexicana de Ciencias

En un primer momento, los investigadores mexicanos –entre los que se encuentran Edson Carcamo y José Ignacio Veytia– descubrieron que el veneno cambiaba de color después de quedar expuesto al aire. Más tarde verificaron el efecto de los compuestos rojo y azul, en ensayos biológicos, en el crecimiento de células tumorales, la modulación de la respuesta inmune, así como antibiótico.

El primero de los compuestos descubiertos, el de color rojo, demostró ser efectivo contra Staphylococcus aureus, las bacterias causantes de infecciones en la piel, sepsis, endocarditis y neumonía. El segundo, el azul, resultó ser efectivo contra la micobacteria que ocasiona la tuberculosis. Ambos componentes resultaron ser capaces de impedir el desarrollo de ciertos linajes de células neoplásicas (que se manifiesta con la formación de tumores), así como eficientes antibióticos.

Para obtener de forma química los compuestos, requirieron del apoyo del grupo del profesor Richard Zare, de la Universidad de Stanford, que goza de una gran reputación identificando y sintetizando sustancias químicas, del que forman parte los investigadores Shibdas Banerjee, Elumalai Gnanamani y Shyam Sathyamoorthi. “La colaboración con Stanford fue fundamental”, destaca Possani.

En el ensayo de los componentes contra varios tipos de bacterias y la TB, apoyó el patólogo Rogelio Hernández del Instituto Nacional de Nutrición, encargado de trabajar con esta enfermedad, además de Montserrat Mendoza-Trujillo y Dulce Mata-Espinosa. El grupo mostró que el compuesto azul mata las bacterias de la tuberculosis, pero deja intacto el revestimiento de los pulmones en ratones.

La tuberculosis es la enfermedad infecciosa más letal del mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y afecta mayoritariamente al sistema respiratorio. Cada día mueren cerca de 4.500 personas a causa de este padecimiento y, pese a que es prevenible y curable, aproximadamente 30.000 personas lo contraen. En América, 14 países registraron 12.458 muertes por TB en 2016, de las cuales 2.569 sucedieron en México, de acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Este descubrimiento permitirá mejorar el tratamiento contra la TB. Hasta ahora, este dura casi seis meses, por lo que muchos pacientes lo abandonan, generando cepas resistentes que requieren de mayor cantidad de antibióticos y extender la medicación hasta por cuatro años. Tras haber patentado los hallazgos, el siguiente paso es realizar ensayos clínicos en humanos y que una farmacéutica se interese en hacer las pruebas químicas.

Para dicha investigación se utilizaron recursos de cada una de las instituciones participantes. El equipo del doctor Possani, que ha solicitado apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), espera que su investigación no se vea afectada por los recortes que el Gobierno mexicano anunció el pasado 3 de mayo a este organismo.

1 Comentario

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here