El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) presentó esta semana su Plan de Sostenibilidad, considerado el primero de su naturaleza dentro de la entidad, y que está dirigido a integrar la sostenibilidad, como su propio nombre indica, en la actividad de la institución a largo plazo. Un plan, en definitiva, que busca reducir el impacto ambiental, mejorar la eficiencia organizacional, y fomentar una cultura de sostenibilidad.
Consumo responsable y eficiente de energía y agua; movilidad sostenible; sostenibilidad social, demográfica e igualitaria. cultura de la sostenibilidad y buena gobernanza para una economía circular. Estos son los cuatro ejes estratégicos sobre los que girará el CSIC, haciendo que todas sus investigaciones cobren un nuevo sentido.
Carlos Closa, vicepresidente de Organización y Relaciones Institucionales del CSIC, fue uno de los encargados de presentar el proyecto. «Es una iniciativa que responde no solamente a un desafío de nuestro tiempo, sino que también refleja lo que yo creo que es una convicción profunda de este organismo. La sostenibilidad no es una opción, sino que es una misión para nosotros. Es una obviedad decir que vivimos en una era marcada por la urgencia climática, la presión sobre recursos naturales y la necesidad de repensar nuestros modelos de desarrollo», destacó.
Y es en este contexto donde el CSIC, como organismo principal de investigación de España, ha asumido su responsabilidad no sólo como generador de conocimiento, sino también como agente activo de transformación.
Y es que, según él, este plan de sostenibilidad ha nacido con una vocación clara: liderar con el ejemplo. «No se trata únicamente de cumplir con normativas o reducir en emisiones, se trata de integrar la sostenibilidad en el ADN de este organismo, de convertir cada decisión, cada proyecto, cada infraestructura en una oportunidad para avanzar hacia un modelo más justo, más eficiente y más resiliente».
Una tendencia global
Closa también admitió que es cierto que iniciativas similares han sido adoptadas por universidades europeas como las de Utrecht o como Copenhague, también por Cambridge y Oxford, que han implementado planes institucionales para reducir su huella de carbono, fomentar la movilidad sostenible y promover la energía circular en sus campos.
«O a nivel internacional, organismos tan importantes como la NASA han desarrollado planes de sostenibilidad que incluyen eficiencia energética, gestión del agua y reducción de emisiones de desgracias, mientras que el CIRO, el Organismo Nacional de Ciencia Australiano, ha implementado estrategias similares integrando criterios ambientales en sus operaciones y proyectos de investigación», continuó.
Sin embargo, el plan de sostenibilidad del CSIC se alinea con estas experiencias internacionales, pero con una identidad propia, combinando la excelencia científica con una estructura participativa y descentralizada, dos de los rasgos característicos de este organismo.
«No solamente nos sumamos a una tendencia global, sino que contribuimos activamente a definirla desde el ámbito de la economía pública. El enfoque que tiene el plan es un enfoque multidimensional, abarca lo ambiental, lo social y lo económico, y lo hace con una hoja de ruta claramente estructurada», explicó.
Los cuatro ejes
El primero de los ejes que vertebran el plan, como se ha citado anteriormente, se centra en el consumo responsable y eficiente de energía y agua. El CSIC implementará medidas para mejorar la eficiencia energética de sus inmuebles, con la incorporación de energías renovables, la optimización de sistemas de climatización e iluminación, y la gestión eficiente del agua.
El segundo eje aborda la movilidad sostenible. El plan promueve el cálculo de la huella ecológica asociada a los desplazamientos del personal de la entidad. Se fomenta la creación de planes de movilidad específicos y se busca optimizar los viajes de servicio.
La sostenibilidad social, demográfica e igualitaria constituyen el tercero de los ejes, que busca promover la diversidad, la igualdad de oportunidades y la conciliación laboral y familiar. El CSIC se compromete a mejorar la accesibilidad de sus instalaciones para personas con discapacidad.
Y el cuarto y último eje aborda la cultura de la sostenibilidad y buena gobernanza para una economía circular. En este ámbito, tratará de impulsar la contratación pública sostenible, la alimentación saludable y responsable, el reciclaje de residuos y la sensibilización del personal de la institución sobre la importancia de la sostenibilidad.


