La microbiología, a través de su rama especializada de microtecnología, ayuda a paliar los efectos del efecto invernadero y del cambio climático. Desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), uno de sus investigadores en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, Gonzalo Durante, trabaja en ello alterando desde el laboratorio el metabolismo de bacterias, que se alimentan de dióxido de carbono, para que generen productos de valor como bioplásticos.
De esa conexión de la microbiología aplicada al calentamiento global surge la propuesta impulsada por Durante: ‘La divulgación y la comunicación: herramientas clave en la lucha contra el cambio climático’. Una iniciativa divulgativa que lleva a escuelas de zonas desfavorecidas de Costa Rica, Chile, México y España, y desde este 2025 también a Argentina y Uruguay, distintas actividades para concienciar a alumnos de entre 8 a 12 años sobre el cambio climático a través de soluciones de microbiología ambiental y biotecnología.
“Aunque América Latina no contribuye considerablemente al calentamiento global, sí es muy vulnerable a sus consecuencias. Por lo que programas de educación y divulgación que sean capaces de crear conciencia sobre este tema y sus posibles soluciones pueden ayudar a la aplicación de protocolos para combatir el cambio climático a escala nacional e internacional”, explica Gonzalo Durante, coordinador de la iniciativa junto a Carlos del Cerro.
El proyecto está financiado en su totalidad con fondos del programa de cooperación CSIC LINCGLOBAL, una convocatoria anual dirigida a investigadores del CSIC, organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que apoya con 300.000 euros y durante dos años y medio, a diez iniciativas científicas o de divulgación que abarquen la temática del cambio climático potenciando la colaboración y vínculos con Latinoamérica.
En total, se ha generado un consorcio entre los seis países y siete socios, expertos en el ámbito de la microbiología medioambiental, la biotecnología y la ecología en la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM) de Santiago de Chile y la Universidad de Magallanes en la Patagonia del país andino; el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable en Uruguay, la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) en Córdoba (Argentina), la Universidad de Costa Rica y el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La gamificación aterrizando en las aulas
Uno de los objetivos principales del proyecto es desarrollar actividades de divulgación científica para niños a través de talleres experimentales, así como mini-proyectos de investigación o juegos científicos de ingenio que conciencien a las futuras generaciones sobre la problemática del cambio climático, por un lado, pero también puedan despertar vocaciones científicas.
El planteamiento de los talleres consta de dos partes. Primero, una charla interactiva, en la que se potencia el intercambio de preguntas con los alumnos e instructores, y, una segunda de carácter más práctico, en la que se proponen experimentos relacionados con la microbiología, la ciencia en general o el cambio climático.
Uso de hielo seco en una botella para explicar el comportamiento del dióxido de carbono en la atmósfera, la creación de una lámpara de lava o una gamificación de espacios lúdicos para enfrentar al alumnado a pruebas de ingenio, que les permita familiarizarse con conceptos como el código genético o el crecimiento microbiano, son algunas de las actividades propuestas.
Estas dinámicas de talleres se estuvieron impartiendo en distintos colegios de España durante siete años por parte del investigador del CSIC, pero no fue hasta conseguir las ayudas que se pudo replantear el formato con esta perspectiva internacional.
Alineación con la agenda 2030
Además de su potencial para vincular a las nuevas generaciones con los retos del cambio climático, el proyecto cuenta con una conexión directa con los distintos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Algunos de ellos son Educación de calidad (ODS 4), ya que pretende llevar a cabo una labor de divulgación científica dirigida, o la Reducción de las desigualdades (ODS 10), al priorizar escuelas y colegios de áreas en riesgo de exclusión.
A estos se suma la Acción por el clima (ODS 13), el ODS 17, que busca la generación de alianzas para alcanzar los objetivos, a los que se suman los relacionados con las energías no contaminantes (ODS 7), la construcción de ciudades sostenibles (ODS 11) o la promoción del consumo responsable (ODS 12).
Ante el interés de los profesores en los temas que atañen al cambio climático, pero la poca especialización al respecto para incorporarlo a los temarios, el proyecto también plantea hacer formaciones a divulgadores universitarios, investigadores o docentes de primaria, facilitando así conocimiento especializado en sostenibilidad que mejore la lección en las aulas.
Red firme entre el CSIC y Latinoamérica
El tercer objetivo del programa busca sentar las bases de colaboración entre las instituciones a las que pertenecen los siete socios del consorcio, facilitando intercambios para investigaciones o colaboraciones, a través de la organización de seminarios y congresos científicos.
El proyecto, que culmina en diciembre de 2025, ya ha conseguido que CSIC España firme acuerdos de colaboración con el Centro Nacional de Biotecnología de Costa Rica (CENIBIOT), el Centro Subantártico Cabo de Hornos de la Universidad de Magallanes, y está pendiente cerrar otro con el Instituto de Biología de México (IBUNAM).
“A partir de esta experiencia piloto hemos sentado las bases para impartir acciones de divulgación bimensuales que permitan llegar cada vez a más niños y niñas de diversas regiones de Costa Rica, utilizando para ello fondos donados por empresas privadas”, explica Max Chavarría, socio del proyecto en Costa Rica.
Países como Costa Rica, precisamente, cercanos al 0% de emisiones, son hoy un referente, por lo que el objetivo de programas como éste se sitúa en que los jóvenes costarricenses sigan el ejemplo marcado por sus predecesores. De momento, el recorrido sigue con los cursos de Argentina y Uruguay que tendrán lugar en los próximos meses.




