Europa vive momentos determinantes en los que se unen dificultades provocadas por un bajo crecimiento económico, amenazas geopolíticas de primera magnitud tras la invasión rusa de Ucrania y su desplazamiento dentro de los ejes internacionales de toma de decisiones, que pasan por Washington hasta Moscú y Beijing. A la dependencia tecnológica y energética se une la ausencia de una verdadera confianza en si nuestra alianza atlántica va a saber mantener la seguridad del continente. Es un escenario francamente complejo, en el que la Unión Europea quiere seguir manteniendo su compromiso con una transición energética justa y sostenible en el medio y largo plazo aún cuando, cada vez, más voces exigen postergarla o, incluso, abandonarla.
Las raíces de la prosperidad europea se asientan en un orden internacional basado en el multilateralismo y el respecto a las reglas y, si este orden global se fragmenta, el continente tiene que encontrar su nuevo lugar en el mundo. España no es ajena a esta situación. La excepción en materia de crecimiento económico y ganancia de competitividad de los últimos años no ahuyenta de nuestro horizonte los desafíos que nos ocupan: la importancia de preservar la prosperidad compartida, avanzar en la sostenibilidad y mantener la resiliencia como sociedad frente a un contexto crecientemente complejo. Éste es el mandato de nuestro tiempo y solo lo lograremos si apostamos por la innovación.
“Apostar por la innovación para preservar la prosperidad compartida, avanzar en la sostenibilidad y mantener la resiliencia como sociedad”
El Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, que ha estado presente en las grandes transformaciones económicas y sociales de nuestro país desde su creación, allá por 1977, en plena modernización y democratización de nuestra economía y sociedad, no quiere permanecer ajeno a este desafío histórico. Nuestro Plan Estratégico 2024-2027 está enfocado en poner al servicio de la sociedad todo el potencial científico-técnológico del ecosistema español de innovación.
La redefinición de nuestra misión institucional avanza hacia la potenciación del papel de la innovación ante los grandes retos que afronta nuestro país: la transición demográfica, la sostenibilidad, la competitividad empresarial y la soberanía tecnológica. Para ello, el CDTI ha afinado sus instrumentos para lograr una mayor previsibilidad de fondos y una mayor flexibilidad en los procedimientos de selección, concesión y seguimiento de los proyectos, con una apuesta decidida por el diálogo con la industria y el conjunto del sistema español de ciencia y tecnología.
Desde la puesta en marcha del Plan en 2024, el CDTI ha activado sus recursos para favorecer la participación de las empresas españolas, particularmente las PYMEs, en la búsqueda de nuevas innovaciones tecnológicas que mejoren su competitividad, su sostenibilidad y su resiliencia, alcanzando una financiación de más de 2.500 millones de euros en sus diferentes líneas de apoyo en 2024.
Este mandato se ha visto, además, reforzado por el Plan Industrial y Tecnológico de la Seguridad y la Defensa, aprobado en abril de 2025, y que complementa, junto a la Ley de Ciencia e Innovación y el proyecto de Ley de Industria y Autonomía Estratégica, el marco normativo en el que el CDTI quiere moverse en los próximos años. En dicho plan, el CDTI ha asumido la responsabilidad de un programa de I+D dirigido a reforzar las capacidades duales de nuestra industria, desde las grandes empresas hasta las startups más recientes, pasando por centros tecnológicos o la pequeña y mediana industria.
El CDTI como socio leal e instrumento útil en la concertación entre los sectores público, privado y social
El objetivo último de nuestra actuación es, a través de diferentes instrumentos como subvenciones, inversiones de capital riesgo, ayudas parcialmente reembolsables o compra pública de innovación, favorecer la creación, consolidación y escalado de una auténtica soberanía tecnológica nacional, con equilibrio territorial y diálogo permanente con el sector privado.
Quedan notables desafíos por afrontar: el próximo período presupuestario de la Unión Europea, gestado a la luz de los informes de Draghi y Letta, apunta a la necesidad de fortalecer los vínculos y la cooperación europea en materias clave como las tecnologías estratégicas o las materias primas críticas. Un camino que solo se puede recorrer desde la voluntad de concertación entre los sectores público, privado y social, y donde el CDTI quiere ser un socio leal y un instrumento útil, no ya solo para la transformación de nuestro tejido productivo sino para contribuir a construir un país abierto, innovador, resiliente y preparado para los desafíos que nos esperan en esta segunda mitad de la década.



