Alicia Pérez-Porro: “Se necesitan científicos asesorando a los políticos sobre el cambio climático”

La investigadora española es la nueva presidenta de ECUSA y profesora adjunta de Baruch College

Hay un antes y un después de Costa Rica en la carrera de Alicia Pérez-Porro (Barcelona, 1981), la nueva presidenta del colectivo de Españoles Científicos en Estados Unidos (ECUSA) y profesora adjunta de Baruch College en Nueva York. Fue en aquel país donde recibió hace 15 años una beca para estudiar en la Universidad de Costa Rica (UCR), con lo que terminó de confirmar su pasión por los océanos y por la investigación marina.

En Costa Rica nació también su interés por unos animales que, desde entonces, se convirtieron en su principal tema de investigación: las esponjas marinas. Para la bióloga de la Universidad Autónoma de Barcelona, estos seres tienen mucho que enseñarnos en cuanto a adaptación. “Las esponjas son muy resilientes, son grandes supervivientes. Tienen unos 640 millones de años, para sobrevivir han tenido que adaptarse a un montón de cambios”, ha asegurado la investigadora española.

Allí aprendió que existe otra manera de relacionarse con el medio ambiente. “En Costa Rica han sabido entender que el patrimonio natural que tienen es parte de su identidad y de su economía”, ha afirmado. En la lucha contra el cambio climático, para ella, Costa Rica es un ejemplo de descarbonización.

No sucede lo mismo en su país de origen, piensa la antigua estudiante de la Universidad de Harvard. “En España el ciudadano en general siempre ha estado comprometido a medias en el tema de la conservación. Tenemos parques naturales, nos sentimos orgullosos de ellos pero falta esa conexión de la que te hablaba antes con Costa Rica”, ha admitido.

Si en el país centroamericano inició su inquietud por la conservación del medio ambiente, en Estados Unidos, donde vive desde hace 10 años, se inició en la diplomacia científica. En este ámbito, ECUSA, cuyo anterior presidente era Francisco Martin-Martinez, fue su “gran escuela”.

En esta nueva etapa como presidenta de la organización, la investigadora asegura que su mayor reto es “seguir manteniendo el lugar que ECUSA, como asociación de científicos en el extranjero, tiene en la esfera de la diplomacia científica”. “Somos muy conscientes de que venimos del mismo país y que queremos que las cosas en España sigan avanzando por el buen camino tanto para aquellos que se plantean volver como para los que no”, ha añadido

Si volviese a España exportaría de EE. UU. algunos aprendizajes como “la importancia de la transversalidad, de colaborar no solo científicos con científicos, sino científicos con políticos, con la sociedad civil, con ONG, con otros organismos que se dedican a la toma de decisiones”, ha asegurado.

Para la ganadora de la beca Women InPower 2018 para mujeres líderes “se necesita tener científicos asesorando a los políticos que toman las decisiones relacionadas con el cambio climático porque sino no van a tomar las decisiones más idóneas”, ha expresado.

Aunque considera que en España faltan cosas por hacer, celebra la iniciativa ciudadana #CienciaEnelParlamento de asesoramiento científico a los políticos creada en noviembre del año pasado, similar a la que existe en otros países de la Unión Europea. “Me parece épico que se haya conseguido, es un paso en la dirección correcta”, ha celebrado.

En EE. UU. la ciencia está mejor posicionada que en España porque la sociedad la respeta mucho más, considera Pérez-Porro. Aunque admite que la política ambiental estadounidense ha sufrido muchos cambios durante el tiempo que lleva allí.

“Las políticas de conservación de las dos administraciones son opuestas prácticamente”, ha declarado respecto a los Gobiernos de Barack Obama y Donald Trump. Mientras que el primero impulsó la reserva marina más grande del mundo en Hawái, el segundo ha tomado decisiones como sacar a EE. UU. del Acuerdo del Clima de París.

Su lucha ambiental ha estado acompañada por su defensa de las mujeres científicas. Como mujer en el mundo de la ciencia, ha tenido que aprender a ser resiliente, como una esponja. “Tienes que superar muchas barreras y a veces es agotador”, ha confesado Pérez-Porro. De ahí su férreo activismo por reivindicar que las mujeres ocupen puestos de liderazgo.

Un año después de haberse incorporado a ECUSA, fundó dentro de la propia organización la comisión para Mujeres Españolas Científicas en Estados Unidos (MECUSA), de la que estuvo al frente más de dos años. Este recorrido la llevó también a formar parte de Homewar Bound, un proyecto de liderazgo para mujeres en ciencia y tecnología enfocado a temas de cambio climático. “Las mujeres tenemos mucho que aportar, no somo ni mejores ni peores, somos diferentes, tenemos otro punto de vista y tenemos otra manera de liderar las cosas”, ha añadido.

Aunque ha puntualizado que las barreras no solo se le presentan a las mujeres, sino a todas las minorías. “Hay muchas de las barreras que vivimos las mujeres que también las experimentan otras minorías, por eso yo me he vuelto una activista por la inclusión, por la diversidad en ciencia y tecnología. Ya no solo específicamente de las mujeres sino de cualquier minoría”, ha subrayado.

Si como mujer ha tenido que superar muchas barreras, como madre más. “El tema de la maternidad para mí ha sido brutal”, ha confesado la investigadora que se encuentra actualmente embarazada de su segundo hijo. “No existen mecanismos para reincorporar a la mujer después de la maternidad… Cuando tú eres madre tu productividad desciende indudablemente, sobre todo al principio que un bebé es tan demandante, y eso afecta el modo en que eres evaluada, te evalúan igual que a un hombre que nunca ha tenido un embarazo, que no ha tenido que parir”, ha expresado.

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