“Veo robots por todas partes”

Su carta de presentación no puede ser más clara. Javier Arcos es publicitario de profesión –lleva casi 30 años en el sector–, pero sobre todo amante de los robots desde la niñez. Desde hace cuatro años ha transformado su hobby en su trabajo con el taller Pitarque Robots (la primera palabra de su empresa es su segundo apellido) donde diseña, como él cuenta, algo más que robots: “son personajes únicos e irrepetibles, elaborados de forma completamente artesanal”.

Sus robots están compuestos de piezas con historia, cuyo cuerpo central lo forman latas, cajas o partes de máquinas antiguas. “Como amante de las marcas, me gusta que el cuerpo del robot tenga una”, confiesa, de ahí que no sea extraño observar en sus creaciones palabras como “Fiat”, “Conservas de pescados Ortiz” o “Colón, fórmula extra”, entre muchas otras. Y es que la unión de su afición por los robots y la publicidad ha dado sus frutos en la creación de Mascotas publicitarias para empresas com Iberdrola, Doritos, Ecoembes, Telefónica o El Corte Inglés.

Al mismo tiempo, sus creaciones son muy apreciadas como regalo, ya que es posible personalizar el personaje con el nombre del destinatario. Otro sector para el que ha trabajado Arcos es el de la decoración de interiores donde sus criaturas son apreciadas por diseñadores de locales comerciales o casas particulares. “Hace poco hemos salido en el decorado de un programa de televisión”, apunta Arcos, para quien la clave del éxito de sus robots está en “el equilibrio de las formas y que todos sean diferentes”. Su taller también organiza eventos, desde reuniones de empresa, seminarios, proyecciones o presentaciones con lo último en multimedia, además de talleres de creación de robots y actividades para niños.

‘Objetos encontrados’
En el proceso creativo de sus robots Arcos practica la corriente de arte llamada ‘objetos encontrados’, donde es necesaria la arqueologia urbana, que es la búsqueda de piezas de las décadas de los años 40, 50, 60 y 70, como por ejemplo las cámaras de fotos, los cuentakilómetros o voltímetros, todas ellas “de alto valor estético pero poco valoradas por el gran público”. Su último proyecto es diseñar una aplicación donde cualquier persona pueda crear su robot digital con fotos de piezas antiguas que va fotografiando en alta resolución. “Verá la luz dentro de muy poco”, anticipa Arcos.

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