jose luis bonet

La Comisión Europea clasifica a España dentro del grupo de países “innovadores moderados” en el ranking de innovación que publica anualmente. Ocupamos el puesto 16º en el European Innovation Scoreboard 2018 y estamos por debajo de la media de la Unión Europea. Estos datos, aunque muy mejorables, muestran una progresión positiva desde 2010. Idéntica tendencia refleja el Observatorio de Competitividad Empresarial elaborado por la Cámara de Comercio de España que pone de manifiesto que las empresas han sido el principal motor innovador de la economía en los últimos años, después del fuerte deterioro experimentado durante la crisis.

En un entorno en continua evolución, caracterizado por la globalización, el desarrollo tecnológico, los procesos de integración política y económica y la consolidación de nuevos actores mundiales, las economías y las empresas se ven obligadas a ser cada vez más competitivas. La innovación aparece como la herramienta que permite crear una ventaja competitiva para diferenciarse, crear riqueza y crecer sosteniblemente en el entorno global. Las grandes empresas españolas son ya parte activa de este proceso de innovación que, en muchos casos, lideran a nivel internacional. Pero la clave está en implicar también a las pymes, que suponen más del 99% de nuestro tejido productivo.

Según el ya mencionado Observatorio de Competitividad Empresarial de la Cámara de Comercio de España, el 25% de las pymes españolas identifica el coste excesivo y la falta de recursos como los principales obstáculos que encuentran a la hora de acometer procesos de innovación. Otro 25% afirma que no es necesario innovar porque no hay demanda de innovación. Más preocupante aún es el hecho de que el 28% de las pymes españolas no tenía previsto invertir en innovación en el siguiente ejercicio, lo que evidencia la necesidad de continuar con las medidas de sensibilización, información, estímulo y asesoramiento directo en la materia.

“El 25% de las pymes españolas identifica el coste excesivo y la falta de recursos como los principales obstáculos para innovar”

En el ámbito de la innovación, la cuestión clave para el desarrollo de nuestra economía es trabajar por un modelo de crecimiento apoyado en sectores innovadores e intensivos en conocimiento y tecnología. La apuesta decidida por el desarrollo digital de España y, en especial, su extensión como dinamizador en todos los sectores de la economía, debe ser una de las prioridades inmediatas.

El desarrollo de la sociedad digital y la integración de la innovación como motor de crecimiento es sin duda la opción más adecuada para conseguir una economía sostenible, capaz de impulsar la productividad y la competitividad de nuestras empresas, la eficiencia de las administraciones públicas y la creación de puestos de trabajo de calidad y alta cualificación. Para ello, tenemos que reorientar la estructura productiva hacia sectores con alto valor innovador y con un marcado perfil tecnológico e industrial.

En ese empeño, la Cámara de Comercio de España y el conjunto del sistema cameral queremos convertirnos en el agente de la transformación digital de las pymes españolas, como en el pasado lo fuimos, y continuamos siéndolo, de la internacionalización de nuestro tejido productivo. Para ello, con el apoyo de la Comisión de Digitalización, se ha diseñado la estrategia España Empresa Digital, que persigue explicar la importancia que tiene para las pymes abordar el proceso de digitalización y los beneficios que de ella se derivan, pero sobre todo pretende apoyar activamente este proceso de transformación de las pymes.

“La economía requiere un modelo de crecimiento apoyado en sectores innovadores e intensivos en conocimiento y tecnología”

Según el Observatorio de la Competitividad de la Cámara de España, las empresas españolas poseen las infraestructuras necesarias para la digitalización y cuentan con unos niveles de conectividad y recursos humanos adecuados para la primera fase del proceso de digitalización. Sin embargo, la mayor debilidad se encuentra en los niveles más avanzados de digitalización, cuando se abordan cuestiones más complejas como la utilización de software de desarrollo empresarial o aplicaciones de gestión. En estas fases avanzadas, el grado de concienciación y la acción efectiva de las pymes son sensiblemente menores.

Otro aspecto de mejora es el uso que las empresas dan a las TICs, ya que solo un 30% declara utilizarlas habitualmente en sus procesos de compras y de ventas. Sobre esta evidencia, en el marco de la estrategia España Empresa Digital, la Cámara de España ha elaborado un informe que recoge una batería de medidas concretas para impulsar la digitalización  de las pequeñas y medianas empresas. 

Las propuestas se encuadran en tres ámbitos de actuación. En primer lugar, ayudar a las empresas a entender los beneficios de la transformación digital; en segundo lugar, incentivar la formación en competencias digitales, la transferencia tecnológica y la disposición de recursos financieros suficientes; y en tercer lugar, simplificar las barreras administrativas y regulatorias, impulsando la cooperación y los ecosistemas adecuados, y acompañando personalmente a las pymes en su transformación digital.

La aplicación de dichas propuestas debe ser el resultado de la colaboración público-privada, con una participación activa de las grandes empresas, que actúen como tractoras de las pymes y de las administraciones públicas. Una labor, en suma, compartida y dirigida hacia la mejora de la competitividad de nuestras empresas y al interés general.

Este artículo ha sido publicado en la edición impresa del Anuario de la Innovación en España 2018

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