Tierra en paz restitución tierras
Jóvenes midiendo la tierra en Vista Hermosa. Foto: Liliana Merizalde.

Tras medio siglo de conflicto armado, que se cobró más 260.000 vidas humanas, en 2016 el Gobierno colombiano firmó un histórico alto al fuego con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Colombia es el país con más desplazados internos debido al debido a los conflictos armados, la violencia generalizada y las violaciones a los derechos humanos. La cifra actual de desplazados asciende a casi ocho millones de personas.

En 2011, el Congreso aprobó la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, que establece un procedimiento para la redistribución de tierras entre aquellos que han sido desplazados por la fuerza durante el conflicto. 

Para facilitar la devolución de estas tierras y poder limitar los predios de los campesinos nació en 2017 Tierra en paz. Se trata de una iniciativa impulsada por el Gobierno Colombiano y el de Holanda, que cuenta con la cooperación de Kadaster, el registro de tierras y la agencia nacional de mapeo holandés; la facultad ITC de la Universidad Twente, y otras entidades.

“El enfoque del proyecto es la regularización de las tierras en áreas rurales de posconflicto en Colombia de manera rápida, asequible, participativa y transparente”, detalla Mathilde Molendijk, una de las responsables del proyecto. “El ritmo de la regularización es muy bajo en Colombia y sin adaptaciones a los procedimientos, tardará siglos. No hay tiempo para esperar, ni dinero”, continúa Molendijk. 

Tierra en paz nace así con el propósito de contribuir al proceso de paz en el país sudamericano; de formalizar y legitimar la propiedad de la tierra entre las personas que han sido desplazadas, así como las que carecen de la documentación necesaria para demostrar sus propiedades. Por ahora, el proyecto funciona en Vista Hermosa, Apartadó, así como Cumaribo.

Tecnología para mapear

El programa informático de Tierra en paz permite reunir datos de diversas fuentes, entre ellas imágenes aéreas y satelitales, entrevistas con personas que viven en las parcelas de tierra en cuestión o cerca de ellas, y cualquier otra prueba física restante disponible, a fin de crear una cronología histórica de la propiedad de cada propiedad. 

Esta información se traza en mapas digitales y se presenta a los jueces de restitución, que luego deciden la propiedad y los límites correctos de cada parcela de tierra. El software de análisis y cartografía ArcGIS, creado por la empresa de sistemas de imágenes geográficas globales (GIS) Esri, permite a las partes analizar y compartir datos. 

Un restitución participativa

La gente misma colecciona los datos gracias a equipos fáciles de última generación, según Molendijk. Estos permiten ver continuamente las avances en sus mediciones, mientras anda en el campo y mira a la pantalla del equipo. 

Los jóvenes interesados reciben antes de empezar una capacitación de dos horas, tras lo cual están listos para a ayudar los campesinos con la recolección de datos en el campo. “La aplicación está diseñada para que lo utilicen todos:  jóvenes, adultos, viejitos. Más que todo los jóvenes, que nos gusta tanto esa tecnología nueva”, dijo Yorman Romero Muñoz, jóven local de Apartadó a Molendijk.

La junta de acción comunal reúne la población de una vereda (un tipo de subdivisión territorial de los diferentes municipios del país) que indica dónde están los linderos de su terreno. La gente misma divide la tierra, generalmente por actas de compra y venta (existe un mercado local de tierras).

Entre vecinos, apenas hay conflicto de tierras en las veredas de postconflicto, según Molendijk. “Muchas veces los campesinos mismos resuelvan los conflictos durante el proceso de recolección de datos en el campo”, relata. 

En caso de no ser así existe otra opción: los habitantes de la vereda se reúnen y se firma —lindero por lindero— una acta de colindancia que se hace realtime (como se puede ver en el vídeo). “En las seis veredas donde trabajamos, solamente 1 % de los linderos está en rojo (que significa que los vecinos no están de acuerdo). El 99 % de los linderos está en color verde (que sí lo están)”, destaca Molendijk.  

La dificultad de restituir las tierras

“Como la información oficial del gobierno en cuanto a la tenencia de tierras no está actualizada, hemos visto que muchos terrenos ‘baldíos’ en realidad son terrenos donde hay familias trabajando la tierra por décadas”, señala Molendijk.

De acuerdo con Piet Spijkers, gerente del proyecto en colombia, hasta el último corte realizado en febrero, la Unidad de Restitución de Tierras ha recibido 125.277 solicitudes. De estas solicitudes se han gestionadas 103.889 casos, de la cuales se han llevado ante jueces 20.744 casos, es decir, un 17 %. Hasta ahora hay 4.581 predios con orden de restitución en sentencia. No se sabe cuántos de estos en realidad resultaron en restitución de facto, detalla.

“Estos datos indican lo difícil de restituir tierras. Se estima que solo 5 % de los despojos terminaron en una sentencia de restitución. No hay conocimiento del número de despojos, existen estimaciones de alrededor de 6,5 millones de hectáreas. [...] Nadie sabe los datos exactos”, explica Spijkers. Aunque el especialista precisa que Tierra en paz no se dirige en primer lugar a estos 5 %, sino al 95 % donde se puede regularizar rápido. 

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