La patata es un alimento fundamental. Con una producción de casi 400 millones de toneladas, es el tercer cultivo más importante para consumo humano, después del arroz y el trigo. Sin embargo, la falta de tecnología para almacenar el tubérculo una vez cosechado sigue siendo un problema para los productores.

Los almacenamientos más tradicionales son muy rudimentarios. Se forman pilas de patatas que se recubren con hojas de maíz, un sistema que solo permite que se mantengan vivas unas pocas semanas, con el paso del tiempo se humedecen y se pudren. Mientras que en los almacenamientos más industrializados las patatas son colocadas en grandes cámaras de frío y almacenadas hasta 18 meses, lo que implica un alto costo de operatividad, a lo que hay que sumar el costo del transporte.

Un argentino ha decidido hacer frente a esta problemática y ha inventado SiloPapa, un sistema de almacenamiento con ventilación asistida que permite a pequeños y medianos productores almacenar hasta 190 toneladas de este tubérculo en el mismo lugar de la siembra, lo que reduce los costos de traslado y extiende su vida hasta seis meses.

“Desde uno de los lados se aspira aire que pasa por toda la pila de la materia prima, ventilando, oxigenando y manteniendo una temperatura acorde a lo necesario”, explica su creador, Germán Villar, diseñador industrial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, con 12 años de trayectoria en el diseño de máquinas agrícolas.

SiloPapa permite conocer la temperatura ambiental y la humedad, gracias a unos sensores electrónicos que hacen llegar esa información a una aplicación en el móvil, detalla Villar, quien este verano fue premiado en el concurso Sin Desperdicio Hortícola, organizado por la Secretaría de Gobierno de Agroindustria de Argentina y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Todas las noche el aparato genera ventilación a temperaturas muy bajas y durante el día genera una circulación de aire, que permite que no se genere CO₂, precisa Villar. Para que la temperatura no se eleve durante el día, las patatas se protegen con una manta térmica.

“El sistema nació para almacenar papa. Pero es delimitado para cualquier tipo de tubérculo”, añade Villar sobre el proyecto que creó hace dos años, cuando se dio cuenta de que los productores no tenían alternativas para poder almacenar la materia prima, luego de la cosecha, en el mismo lugar. Hacía falta una solución más rápida y económica que las cámaras de frío, en donde cada tonelada almacenada puede llegar a costar 40 dólares, mientras que este nuevo sistema permite reducir el costo a unos 15.

El proyecto cuenta ya con prototipo funcional. Hasta ahora se han realizado pruebas con 30.000 kilogramos de patatas y, de acuerdo con Villar, se han obtenido los resultados deseados. La iniciativa ha recibido financiamiento por parte de un fondo semilla que otorga el Ministerio de Producción de Argentina.

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