Hephaestus robot

Hefesto, el dios griego de la forja, da nombre a un nuevo proyecto europeo para el montaje y mantenimiento de fachadas: Hephaestus, un robot de cables que puede desplazarse por las paredes colocando anclajes e instalando placas con una gran precisión –y eso teniendo en cuenta que es capaz de mover hasta 1.500 kilos de peso–. A menudo, la construcción de fachadas conlleva problemas como humedades y filtraciones de aire, de ahí su exactitud en la ejecución y su carácter autónomo.

Su creador, un consorcio de nueve empresas y universidades europeas lideradas por Tecnalia, asegura que el robot de cables “reduce los tiempos de instalación y los costes en un 20 %; en el mantenimiento y la limpieza, logra reducciones de hasta un 44 % en los costes anuales; incrementa la calidad del resultado final; y aumenta la seguridad de los trabajadores”. Ante estos datos, Innovaspain ha entrevistado a su coordinador general, también de Tecnalia, Julen Astudillo.

“Hay diferentes puntos de partida en Hephaestus –responde Astudillo–. Tecnalia y algunas de las empresas que participan en el proyecto llevan trabajando con robots de cables desde hace más de diez años. Además, nosotros también trabajamos con robots solo en horizontal [que sirven también para mover cargas en la nave de forma muy precisa]. Pero hace tres año salió una convocatoria de la Comisión Europea para trabajar en sectores donde no se utilizaba, como la construcción de fachadas".

La idea provino de la Universidad de Múnich, que ya tenía un proyecto de este tipo en mente. Así, se pusieron en contacto con Tecnalia y se decidió que ellos lideraran y llevaran a cabo la coordinación por varias razones. Entre ellas, que tenían mucha más capacidad para presentar a Europa este tipo de proyectos. “Son bastante complejos porque hay que suministrar mucha información. Solo hay entre un 10 % y un 20 % de que aprueben el proyecto, de todos los que se presentan. En Tecnalia tenemos cierto éxito: más del 20 % de nuestras iniciativas se llevan a cabo”.

El proyecto Hephaestus acabará en junio de este año, pero no es una tecnología que esté lista para utilizarse de forma habitual a partir de esa fecha. Astudillo recuerda que “lo que queremos es hacer ver que este tipo de sistemas pueden ser utilizados. Una vez acabados, lo que haremos será seguir los pasos para una industrialización en la que estas soluciones salgan al mercado en unos cinco años”.

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Hephaestus robot 2

Hephaestus, el dios robótico: rápido, preciso y seguro

Según Astudillo, el proyecto tiene dos componentes claramente diferenciados: uno es el propio robot de cables, el sistema que permite que la estructura amarilla –como se puede apreciar en la fotografía– se pueda mover a lo largo del edificio. Estos cables y las grúas son los que permiten que se mueva con la precisión que se requiere. “Están asentadas, se conectan con cables y se pueden rotar en base a la precisión”.

El segundo sistema, por otro lado, es mucho más específico. “Es lo que llamamos un ‘end-effector’, el componente más robótico, el que hace las tareas necesarias para acercarse al forjado con un brazo robótico. La propia plataforma móvil cuenta con el robot de cables para moverse y con este brazo de precisión”.

En definitiva, el primero sirve para realizar “las tareas de colocación de los anclajes que necesitan estos sistemas [perforación de los huecos en los forjados, colocación del anclaje en su posición final y atornillado del mismo al forjado]”; y el segundo, para recoger el muro cortina, un tipo de fachada acristalada, y llevarlo hasta su posición última. “La tecnología se completa con un control avanzado de todo el proceso, así como la conexión del mismo con un modelo BIM del edificio, un software que permite el diseño en 3D del edificio y recopila información con diferentes objetivos, como predecir el comportamiento del edificio a nivel energético, acústico, etcétera”.

Al final, se puede utilizar Hephaestus de forma automática, pero una persona tendrá que estar en la cabina de control para que todo funcione y otro par contarán con un mando de control remoto que permita, en caso de necesidad, hacer pequeños movimientos. Aún así, “en principio, este sistema lo hace todo solo. Si bien es cierto que necesita supervisión y control: son 500 kilos del robot y 500 kilos del muro cortina que mueven modelos de entre 500 y 1.000 kilos, pudiendo llegar hasta los 1.500 kilos, que es lo máximo”.

El sistema de robots de cables es una tecnología “más o menos novedosa”, aunque ya tiene aplicaciones en naves industriales, en construcción y en grandes estadios de fútbol –las famosas cámaras cableadas que sobrevuelan el terreno de juego–. Pero el objetivo de Tecnalia con Hephaestus va más allá. “Derivada de esta solución vendrá la limpieza y sustitución de placas, aeronáutica, precisión de grandes piezas para construir aviones, mantenimiento, pintado, movimiento de grandes piezas necesarias para la construcción… Permitirá mover grandes cargas con nivel de precisión muy grande”. Según él, muchas veces, “los sistemas de grúas se las ven y se las desean para colocar las placas como quieren. En principio van bien, pero con ciertos ángulos no. Este sistema lo solucionará”, asegura.

Por otro lado, Astudillo asevera que el objetivo inicial era montar fachadas con la mayor rapidez, incrementándola hasta en un 50 %. “Podemos hacerlo con mayor calidad también porque las tareas repetitivas se hacen siempre pesadas. Cuando se colocan módulos de fachadas tiene cientos y miles de estos. El robot permite una buena calidad en cada una de las acciones”.

Además, reitera que una de las tareas más importantes en este proyecto es incrementar la seguridad para los trabajadores. Contar con un sistema que permita no estar al borde de un edificio de decenas de pisos de altura, o con viento, colocando placas que necesitan una precisión de milímetros… “La Comisión Europea apostó también por esta razón. El sector de la construcción es uno de los que tiene más accidentes laborales a nivel nacional y europeo. Toda mejora hacia esto es bienvenida”.

Cabe decir que una de las razones por las que más recelo hay con este tipo de sistemas robóticos es el empleo asociado. Para ello, también hay solución: cambiar el perfil del trabajador. "Pasaremos de alguien que mueve un módulo a una persona que es capaz de mover el robot, mejorando su seguridad”. Para Astudillo, “más que reducir puestos de trabajo, que no es el objetivo, se cambiará y se mejorarán los empleos, se formará a trabajadores con mayor calidad”. El afán no es sustituir, “sino mejorar y aumentar la calidad y la seguridad”.

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