El pasado lunes, Sara Berbel , directora general de Barcelona Activa, fue la encargada de impartir la conferencia magistral dentro de la entrega de los primeros premios Innovatia 3.0, el proyecto impulsado por el Instituto de la Mujer y la Universidad de Santiago de Compostela para eliminar la brecha de género en el ámbito científico-tecnológico.

Lo hizo inspirada en uno de sus artículos “Ellos prefieren LinkedIN, ellas Facebook”. Como afirmaba Berbel, si la primera brecha, la de acceso al mundo digital, está casi cerrada, no sucede lo mismo con la segunda, la de la creación de contenidos que pueblan Internet, donde la inmensa mayoría tienen un origen masculino. “Esto tiene que ver con los conocimientos y las habilidades digitales, que nos sirven en los profesional y también en la vida cotidiana”.

Berbel establece una clara conexión entre estos déficits y el nivel socioeconómico, y una tercera brecha se abre: ¿A qué contenidos se accede? Es claro un uso diferencial de la tecnología entre hombres y mujeres. “En Internet nos encontramos con los mismos estereotipos que en el mundo real y hay que superarlos”. Los hombres se orientan más hacia el ámbito de las relaciones profesionales y las mujeres a las relaciones personales, la salud, el consumo o la vida familiar.  

Con un nuevo curso universitario recién estrenado, la responsable publica lamentaba la ausencia de chicas en las carreras STEAM. Un declive que es replicado en todo el mundo y que, sólo en Estados Unidos, y según el MIT, ha sufrido un descenso del 30% de matriculaciones en estas materias. “Lo achacan a que se trata de carreras que implican más esfuerzo y también más inversión, pero no estoy del todo segura; ahí está la medicina con las aulas llenas… El caso es que, a día de hoy, más del 80% de los ingenieros son hombres”.

Después de los estudios llega el empleo. Y las noticias tampoco son buenas. Según datos de Berbel, entre 2008 y 2017 el número de trabajadoras y emprendedoras TIC descendió más de 6 puntos, y ahora sólo se corresponde con un 16%. “Y eso que vivimos en el supuesto boom de la tecnología. Sin embargo, el número de hombres se ha incrementando, en consonancia con la situación en Europa”. 

Si lo científico y lo tecnológico son sinónimo de prestigio y sus integrantes son agentes imprescindibles para el avance social, ¿qué está pasando? “En el Ayuntamiento de Barcelona tenemos un libro blanco que trata de explicar el futuro del trabajo y cómo se generarán cientos de nuevas profesiones. Una de las conclusiones es que la perspectiva de género será una pieza fundamental”, señalaba Berbel, que recordaba que, en la ciudad condal, el pasado año un 40% de los contratos creados fue inferior a un mes. “Esta situación no se da en las tecnológicas, que suelen ofertar empleo estable y de calidad. Que las mujeres no estén en el sector contribuye a la desigualdad de género y las deja fuera del reconocimiento público y de la estabilidad económica y contractual”, aseguraba.

LOS MOTIVOS

“No existe una respuesta única, tampoco sencilla”. Berbel optó por la perspectiva audiovisual, “como podría haber elegido cualquier otra” y repasó algunas de películas y series ambientadas en entornos STEAM como La Red Social, Jobs o Silicon Valley donde las mujeres aparecen (a excepción del soplo de aire fresco de Figuras Ocultas) como “meras comparsas en relación al Gran Hombre. Son las madres, las novias o las hermanas. No hay referentes de mujeres tecnólogas o cientificas en el mundo audiovisual”. Tampoco en los libros de texto con los que estudian nuestras niñas y niños, donde un 7% de las imágenes corresponde a profesionales femeninas”, añadía Berbel, que recordó que haberlas haylas, caso de Sheryl Sandberg (directora operativa de Facebook), Marissa Mayer (CEO de Yahoo), Marta Martínez (presidneta de IBM España) o Rosa García (presidenta y CEO de Siemens España).

Berbel continuaba diciendo que “no sólo no aparecen como referentes, sino que es fundamental que la sociedad hable con admiración de nuestras mujeres, nosotras las primeras, algo clave para avanzar y para posicionarlas en el lugar que les corresponde”. Una carencia que impacta en las niñas y en las jóvenes, huérfanas de modelos a los que seguir. 

La directora general de Barcelona Activa añadía que otro hándicap está ligado a los estereotipos de estas carreras y a cómo espantan a las mujeres. “Que si son difíciles, que si cómo te vas a ocupar de los niños; cosas que nos dicen en la propia familia o en el colegio, aunque sea inconscientemente… todo influye”.

SOLUCIONES 

Identificar y visibilizar mujeres valiosas, incorporarlas a los libros de texto, admirarlas sincera y profundamente y acabar con los estereotipos son los primeros pasos que hay que dar para acabar con esta segregación de género según Berbel, sin olvidar la brecha salarial ni la de clase social. Respecto a esta última, aseguraba que conoce bien barrios en Barcelona donde, si hay un ordenador en el hogar, la mujer es la última en tocarlo, y además es considerada por el resto de la familia como una incompetente tecnológica.

Para revertir el problema, ha lanzado una llamada a la acción. “El tiempo no arregla por sí solo las cosas y la voluntariedad no funciona, así que tenemos que ser contundentes en las medidas a tomar y multiplicar la presencia de mujeres en los ámbitos científico, tecnológico y de emprendimiento”. Berbel ha defendido también lo provechoso de fomentar las expectativas de crecimiento profesional en la infancia e impulsar estas vocaciones. “Hay que promover planes de igualdad en todos los organismos, y que se apliquen; incentivar las redes y el asociacionismo de mujeres y no caer en triunfalismos porque los datos son desgarradores”.

Sara Berbel concluía insistiendo en que adoptar medidas pequeñas no logrará que las mujeres ocupen un nuevo lugar en estos ámbitos. “Hay que ir a situaciones mucho más globales, holísticas y de enculturación”, apuntaba antes de declararse fan del lema de la Escuela de Arquitectura de Chicago: No Small Plans. Tenemos que desmontar una tradición que no beneficia a nadie sino que desaprovecha parte del talento que necesitamos para encarar el futuro”.

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