El concurso Innovatia 8.3 ya tiene sus primeras ganadoras. Esta iniciativa forma parte de un proyecto más amplio liderado por el Instituto de la Mujer y la Universidad de Santiago de Compostela (USC) que, con financiación del Fondo Social Europeo, se ha implantado en la mayoría de las universidades públicas españolas. Sus objetivos principales son fomentar el empresariado femenino en el ámbito científico-tecnológico y crear un modelo de intervención que elimine la brecha de género en estas áreas.

Entre las 38 iniciativas presentadas procedentes de 21 universidades españolas, las galardonadas hace unos días en Madrid han sido GHBeyond, en la modalidad empresarial de base tecnológica, y Frame, en la categoría de Startup. GHBeyond se creó como una spin-off de la USC y ha desarrollado lentes de contacto con capacidades extraordinarias de liberación controlada de sustancias activas para tratar enfermedades del segmento anterior del ojo, tales como procesos inflamatorios y de alergia, además de glaucoma o enfermedades relacionadas con la diabetes.

Por su parte, Frame, nació en la Universidad Carlos III de Madrid y sus promotoras han creado un sistema de drones equipados con inteligencia artificial que se coordina autónomamente durante el vuelo para rastrear una zona afectada por una catástrofe. El resultado es un mapa post-desastre en el que se indican las vías de evacuación, los cambios en las infraestructuras y los núcleos de población afectados, permitiendo a los equipos de emergencia elaborar un plan de evacuación de victimas más eficiente.

Para Soledad Murillo, Secretaria de Estado de Igualdad, la ausencia de mujeres en las carreras STEAM –en torno a un 20% del total de alumnos- las coloca en una clara situación de desventaja. “Muchas empresas con programas de igualdad tienen problemas para incorporar mujeres a su plantilla porque no las encuentran en el mercado laboral”, apuntaba la responsable pública, quien ha recordado que las condiciones contractuales derivadas de estas disciplinas juegan un papel importante a favor de la independencia económica de las mujeres. Murillo ha llamado la atención además sobre el problema de la prematura elección del itinerario formativo que acaba por marcar el futuro profesional de los jóvenes estudiantes, una cuestión que prevé trasladar al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Tras la entrega de premios, la Secretaria de Estado de Igualdad se reunió con miembros de la CRUE y representantes de veintidós universidades públicas para impulsar la incorporación efectiva de igualdad en la universidad y para establecer líneas de trabajo que permitan incrementar la presencia de mujeres en carreras de ciencias y tecnológicas e incentivar el emprendimiento femenino en estos campos.

Un 64% de mujeres en sus aulas deja patente el peso de la estadística y que la Universidad de Santiago no tiene en la formación STEAM su foco principal. El peso de la responsabilidad social del centro recae según su rector, Antonio López, en tres pilares: docencia, investigación y transferencia de resultados del laboratorio a la empresa. “Sin olvidar que lo hacemos desde una ciudad modesta, fuera de los núcleos de mayor capacidad tractora para estos ámbitos”, añadía López, quien aseguraba que si Emilia Pardo Bazán, “otra gallega”, jugó allá por 1910 un papel fundamental en el acceso femenino a las aulas universitarias, la USC –‘socia’ del Instituto de la Mujer desde 2011- tiene claro que la Universidad ha de liderar la formación en determinados valores, entre los que se encuentra la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres “en el acceso a las aulas, pero también en la proyección posterior de esos estudios hacia la sociedad”.

Otras iniciativas

Parte de esta problemática tiene su origen en etapas previas a la formación universitaria. Para atajar algunos de estos obstáculos, Begoña Gómez, subdirectora del Instituto de la Mujer anunció que el organismo del que forma parte está llevando acciones como el programa Ada Byron en el ámbito de la educación primaria, “promocionando entre niños y niñas las capacidades de todos para trabajar en la ciencia y la tecnología y que las niñas perciban que también es cosa suya”.

Pero la complejidad de la situación con el goteo constante de la pérdida de mujeres en terreno universitario STEAM les ha llevado a “hacer un esfuerzo mayor” que se traducirá en un puesta en marcha en noviembre de un proyecto piloto, ‘Quiero ser Ingeniera’, junto a seis universidades que trabajarán directamente con los alumnos de secundaria de centros educativos ubicados en su entorno. La Universidad llevará a los centros mujeres de referencia y, a la vez, abrirá sus puertas para que las niñas realicen talleres lúdico-tecnológicos que se complementarán con un campus de una semana en el mes de junio.

Por último, Gómez ha aludido a cómo el Instituto de la Mujer trata de atajar una segunda brecha. “Cuando ese 22% de mujeres STEAM en la universidad sale al mercado laboral nos encontramos con que muchas no se incorporan a uno de estos trabajos y, si lo hacen, hay un importante índice de abandonos”, señalaba la subdirectora del organismo público. Para resolver este problema formarán una alianza con empresas punteras de la ciencia y la tecnología en las que 50 mujeres de la FP y la Universidad podrán hacer prácticas además de recibir una formación adicional poco común en el programa universitario como gestión de equipos, gestión del tiempo o presentaciones de proyectos.

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