ramon-casilda-inversion-española-america
Ramón Casilda, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles. Foto cedida por el entrevistado.

Aunque América Latina es el destino favorito de la inversión española, la crisis del coronavirus ha creado un entorno sumamente adverso. La región ha vivido una fuerte caída del PIB este año: de -9,1 %, según CEPAL, de -7,2%, según el Banco Mundial. El FMI, por su parte, mejoró sus perspectivas con respecto a hace unos meses y proyecta que el PIB se contraerá un -8,1 %. Los principales destinos de la inversión española, México y Brasil, registraron caídas históricas de su PIB. A esto hay que sumar un desplome del empleo.

Por ello, como explica Ramón Casilda, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles y consultor estratégico iberoamericano, los proyectos de nuevas inversiones o ampliaciones de otras ya existentes “se han aplazado ante la necesidad que han percibido las empresas de adaptarse a este nuevo entorno”. “La incertidumbre económica y social a corto y a medio plazo ha aumentado”, asegura Casilda, autor de Crisis y reinvención del capitalismo.

[Le puede interesar: Crece el recelo de las empresas españolas hacia América Latina]

Pese al sombrío panorama, para el experto, no todo está perdido. “Todos sabemos que las crisis presentan ventanas de oportunidades que las inversiones españolas sabrán detectar”, afirma.

“Los factores estructurales fundamentales que hacen de Latinoamérica un destino sumamente atractivo para las inversiones españolas no cambiarán por el desarrollo de la pandemia”, enfatiza el también profesor del Instituto Universitario de Investigación en Estudios Latinoamericanos (IELAT) de la Universidad de Alcalá.

“Aunque la pandemia tendrá efectos negativos a medio plazo sobre la rentabilidad de las inversiones, no por ello constituirá un cambio estructural fundamental que modifique las tendencias observadas durante los últimos treinta años”, subraya. Y recuerda que el mayor volumen y beneficios de las inversiones extranjeras directas españolas (IED) se encuentran en los mercados latinoamericanos y que, en 2019, las empresas del Ibex 35 obtuvieron una media del 25 % de los beneficios provenientes de la región. 

El coronavirus “marcará una nueva etapa de las inversiones españolas”, señala Casilda. Pero “no será nueva del todo. No cambiará drásticamente el perfil de las inversiones. Solo lo hará en el caso de los sectores emergentes”.

Se trata de una nueva etapa en la que España “debe potenciar, robustecer y vigorizar el espacio económico iberoamericano dentro del contexto económico global”, advierte.

Esto es así, porque en la región seguirá habiendo una gran necesidad de “inversiones en infraestructuras para mejorar los niveles de vida de los países y apoyar su competitividad y crecimiento”, entre otras cuestiones, según el también autor de América Latina Emergente.

En opinión del consultor, la nueva normalidad requiere un esfuerzo de adaptación a este nuevo contexto “que pasa por la ciudadanía, las empresas y los poderes públicos”.

El perfil de especialización de la inversión española se concentra en los sectores de servicios, que “están siendo decisivo para combatir la pandemia”, detalla Casilda.

[Le puede interesar: América Latina alcanza más de 460 iniciativas de colaboración entre grandes empresas y startups]

Por otro lado, España es “el puente más natural” entre América Latina y la Unión Europea, de acuerdo con Casilda. “España ha tenido como guía de actuación promover la inclusión de la región en la Agenda de la UE”, asegura. Asimismo, destaca que las empresas latinoamericanas han realizado crecientes inversiones, especialmente las multilatinas. 

Una nueva etapa entre España y Estados Unidos

La victoria del demócrata Joe Biden como presidente electo de Estados Unidos representa una etapa que favorecerá a Europa y, con ello, a España. “Parece difícil que con Biden le pueda ir peor a Europa que con Donald Trump [...]. Ha sido tratada más como rival que como socia”, asegura.

[Le puede interesar: José Antonio Gurpegui: “Si gana Biden, volverá a firmar el Acuerdo de París”]

“Trump paralizó la negociación del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) entre ambas regiones. Un acuerdo que hubiese alcanzado el 49,6% del PIB mundial y sería un instrumento imprescindible cuando el 19,4% de las exportaciones de la UE se dirigen a los Estados Unidos”, destaca. Un acuerdo que pretendía suprimir el 97% de los aranceles.

Y subraya que EE. UU., el principal socio histórico de Europa occidental, es el único que no tiene acuerdo de libre comercio con la UE. “Confiemos pues que la relación con EE. UU. sea buena y resuelva algunos desencuentros como el de los aranceles, que afectan a España y el regreso de la inversión estadounidense se produzca con fuerza”, concluye.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here