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Quibim: el salto decisivo de la imagen médica para anticiparse al cáncer

Hablamos con Ángel Alberich-Bayarri, fundador de la empresa, que estos días participa en París en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica
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Ángel Alberich-Bayarri, CEO de Quibim. Imagen: Quibim

Muchas cosas han sucedido desde que en 2015 Innovaspain entrevistara por primera vez a Ángel Alberich-Bayarri (Benicarló, 1984). El ingeniero de Telecomunicaciones, máster en Ingeniería Biomédica y doctor por la Universidad Politécnica de Valencia, acababa de ser elegido por el MIT como uno de los españoles menores de 35 años más innovadores tras poner en marcha Quibim. La empresa pretendía revolucionar las capacidades diagnósticas de la imagen médica gracias a la inteligencia artificial. El tiempo parece darles la razón.  

“Éramos tres empleados y ahora somos más de 80 y contamos con oficinas en Reino Unido o EEUU”, explica Alberich-Bayarri al otro lado del teléfono. Quibim vive días movidos ya que participa en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO Congress) que arranca hoy en París. El emprendedor considera que la presencia en la cita parisina refleja el impacto que la empresa tiene actualmente en la industria farmacéutica, la oncología o las ciencias de la vida.

“Hemos demostrado que la imagen médica es muy útil para crear modelos predictivos que aportan capacidad de anticipación y afinan el diagnóstico y el tratamiento”, añade. A partir de un TAC basal, Quibim ofrece información valiosa para afrontar un cáncer de pulmón, de próstata o de mama. “Queremos ser los protagonistas de la catalización de la imagen médica en la medicina de precisión”.   

Expansión constante

El crecimiento de la empresa ha sido fuerte, “sobre todo desde 2020”, afirma Ángel Alberich-Bayarri. En los primeros compases (2015-2018), la empresa volcó esfuerzos en transformar todo el conocimiento acumulado en un producto. “Nuestra visión ya entonces era vender el potencial de la imagen médica a la industria farmacéutica y a los hospitales”.

En el camino, acometieron la transición del algoritmo ‘clásico’ de análisis de imagen basado en visión por computador hacia sofisticadas técnicas de deep learning que posibilitan la creación de clasificadores o modelos predictivos.

“Pusimos en marcha una primera plataforma; un gran centro de análisis y datos con 13 algoritmos diferentes. Fue todo un aprendizaje”. Pero cuando llegaron a EEUU, la FDA les pidió más concreción. “Teníamos que ir indicación por indicación, y elegimos el cáncer de próstata para desarrollar un producto propio”.

Ángel Alberich-Bayarri decide entonces que la empresa debía dar un gran salto y hacerse mayor. Quibim se postula para obtener financiación internacional y entran en escena dos grandes fondos en una ronda que se acercó a los 8 millones de euros: Amadeus Capital y Adara Ventures. “Catapultan a la empresa en velocidad y estrategia: la imagen médica debía convertirse en un actor relevante en la configuración de la medicina de precisión”.

Valor diferencial

En estos siete años han asistido a la creación de numerosas empresas de imagen médica. “El sector está súper poblado. Sin embargo, no ofrecen nuestro valor diferencial. La competencia se ha centrado en mejorar el flujo de trabajo del hospital, los radiólogos o los servicios de urgencias. Ninguna está orientada hacia la medicina de precisión de verdad”, asegura el fundador de Quibim.

El ingeniero alude a algunos espejos en los que les gusta mirarse. “Compañías como Foundation Medicine o Flatiron Health, podían haberse quedado en meros proveedores de genómica o historia clínica. Igual que ellos, queremos ir más lejos con la imagen médica. Asumimos el riesgo. La idea es ser una compañía capaz de predecir para ayudar a saber qué pasará con un paciente: opciones de supervivencia, posible desarrollo de metástasis, si la radioterapia funcionará… anticiparnos es vital en la toma de decisiones terapéuticas”.

Aplicación tangible

Entre sus muchas colaboraciones, Quibim trabajan con Janssen para determinar, mediante una resonancia magnética basal, si un paciente tendrá una recidiva bioquímica en el futuro. Junto a otra compañía estudian la posible respuesta a la inmunoterapia en cáncer de pulmón a partir de un TAC. “El ‘pinchazo’ de la biopsia tradicional quizá haya que llevarlo a una área profunda de difícil acceso, o puede que se realice en una mutación concreta, pero no en la zona que nos interesa para saber más sobre la sensibilidad a la inmunoterapia”.

Y añade otro hándicap de la biopsia convencional. “Se hace una vez, pero las imágenes nos permiten seguir la enfermedad muy de cerca desde el diagnóstico hasta su evolución. Vemos el tumor en todo momento y analizamos las mutaciones. No olvidemos que lo que finalmente mata al paciente de cáncer es la resistencia de las células al tratamiento”. Este panorama sombrío cambia radicalmente ante la opción de monitorizar cómo se modifican las lesiones y los tejidos gracias a la imagen médica.

Un hito a la vuelta de la esquina

La siguiente fase será un hito para la compañía. “Vamos a crear paneles de imagen médica como los que ya existen en genética o biopsia líquida. A día de hoy, no existe una herramienta que ayude a la medicina de precisión con imágenes, más allá de medir el tamaño del tumor. Nosotros seremos capaces de aplicar los modelos predictivos”.

Equipo de Quibim. Imagen: Quibim.

Para ello necesitan datos, “no una ingente cantidad, pero sí de mucha calidad”, aclara Ángel Alberich-Bayarri. Es por ello que trabajan en los grandes repositorios de datos de cáncer europeos, con información de miles de pacientes oncológicos. Si todo marcha según lo previsto, presentarán los primeros paneles (cáncer de pulmón y próstata) el próximo mes de junio en un encuentro organizado por la American Society of Clinical Oncology (ASCO).

Tecnología y evidencias

A juicio del fundador de Quibim, la tecnología está llegando a los hospitales al ritmo adecuado. Lejos quedan los prejuicios de parte de la comunidad médica que identificaba algunos avances con un enemigo a neutralizar. “Quien piense que la medicina progresa con lentitud se equivoca; lo hace con paso firme y basada siempre en la evidencia”.

“Los que nos dedicamos a la IA -continúa- creíamos que el desembarco de esta disrupción sería rápido, pero han de pasar muchos años hasta la modificación de las guías clínicas. Por ejemplo, desde 2010 sabíamos que la resonancia magnética era muy útil en el diagnóstico e interpretación del cáncer de próstata, pero los urólogos no la integran hasta una década después”.

“Habrá que esperar una década para disponer de modelos digitales de todo el cuerpo humano”

“Estamos lejos de crear gemelos digitales completos”, asegura. “Al principio creamos gemelos digitales de tejido. Generarlos necesita mucho conocimiento previo, tanto del tejido como del sustrato biológico. Lo lógico es empezar por generar gemelos digitales de un tumor o un tejido muscular que sepamos caracterizar muy bien”.

En esta línea, Quibim está involucrada en la creación de gemelos digitales de algunos cánceres pediátricos que son sometidos a distintas opciones de tratamiento en diferentes escenarios sin causar efectos en el paciente. “El cáncer de próstata también ha sido bien caracterizado, ya que conocemos su modelado mecanobiológico y cómo evolucionan las células si les aplicamos radioterapia”.

Como ocurrió con la evolución de la biología -de la ameba a seres pluricelulares-, Ángel Alberich-Bayarri cree que lo próximo será pasar de gemelos digitales de órganos aislados a sistemas completos (como el aparato respiratorio). “No queremos ser presuntuosos y decir que los gemelos digitales ya están aquí. Calculamos que habrá que esperar unos diez años para disponer de gemelos digitales de todo el cuerpo humano”.  

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