Pensamiento Computacional Samsung Smart School

Samsung Smart School, la iniciativa de Samsung y el Ministerio de Educación y Formación Profesional dedicada a impulsar el aprendizaje y la tecnología en centros públicos de Educación Primaria, ha presentado algunos de los resultados de su informe anual, en el que ponen de manifiesto cómo la educación digital afecta al rendimiento académico.

Para el curso 2018-2019 se ha incidido en la entrada del Pensamiento Computacional y la iniciación a la programación. Así, más de 4.000 alumnos en 108 aulas de 34 centros educativos de toda España han aprendido de sus profesores –más de 700, formados por Samsung Smart School– una forma práctica de poder dirigir su futuro.

Según Samsung, es la primera vez que se introduce el Pensamiento Computacional en aulas públicas españolas. Y el resultado no podría ser mejor: “gracias a la integración de este tipo de razonamientos –explican–, los alumnos se convierten en sujetos activos de su propia educación y se acercan a los contenidos curriculares de una manera novedosa, utilizando el pensamiento crítico y aumentando su motivación a la hora de afrontar nuevos retos”.

La incorporación del pensamiento computacional y la programación han dado un impulso a los resultados académicos del alumnado en términos de desarrollo competencial y calificaciones, fomentando además el trabajo colaborativo, la autonomía personal, el razonamiento lógico y el aprendizaje en comunidad”, aseguran desde Samsung Smart School.

En total, 1.273 alumnos – 52 % de niños y un 48 % de niñas– de 25 centros educativos de 13 Comunidades Autónomas cuyas edades oscilan entre los 10 y los 14 años, han servido como muestra para demostrar que la educación digital es una realidad que mejora el rendimiento académico. O eso afirman en su estudio: “en el estudio se deriva que generalmente los mayores niveles de competencias van unidos a notas más altas en las cuatro asignaturas analizadas: lengua, matemáticas, ciencias de la naturaleza y ciencias sociales”.

De hecho, muchos de estos centros han cambiado mucho su comportamiento ante la tecnología, creando aulas especiales destinadas a la realización de actividades para el aprendizaje en la era digital; llevando a cabo adiestramiento en los alumnos para buscar y seleccionar información en la red, así como a aumentar sus conocimientos sobre cómo preservar los derechos de autor y conocer los riesgos y amenazas que comporta el mundo virtual; y en definitiva, hacer un uso creativo de la tecnología ante los problemas.

Áurea Anguera de Sojo, doctora en Ciencias de la Computación y e Inteligencia Artificial y directora del estudio ha declarado en la presentación que “la introducción de la tecnología en el aula ha sido un acierto y se ha enfocado su integración en distintas materias del currículo de 5º y 6º de Educación Primaria, lo que enriquece mucho los resultados de esta experiencia”.

Cabe destacar que se ha analizado el impacto de la tecnología en el desarrollo educativo mediante el análisis de cuatro competencias y su correlación con las calificaciones numéricas obtenidas por el alumnado. “Además de las competencias que ya se medían otros años –lingüística, aprender a aprender y digital–, este año se ha comenzado a medir la competencia matemática y la competencia básica en Ciencia y Tecnología”, subrayan.

Así, lo que más ha crecido durante el curso 18/19 ha sido la competencia digital, que, entre septiembre y junio, ha incrementado un 12,5 % de media entre el alumnado de 5º y 6º de Primaria –los cursos analizados–. “Le sigue la competencia matemática y la competencia básica en Ciencia y Tecnología que, en su primer año de medición, ha crecido un 7,9 % y la de ‘aprender a aprender’, que ha aumentado un 7,3 % a lo largo del año. En última posición se sitúa la de comunicación lingüística, que ha ascendido un 6,5 %”, indican.

Por último, como todos los años, se ha analizado también la cuestión de género, una problemática que preocupa en el mundo de la tecnología y la innovación. “Dentro del estudio –ha explicado Áurea Anguera de Sojo–, ha sido especialmente significativa la evolución de las niñas en las competencias más ligadas al ámbito tecnológico, con un incremento muy notable y mayor que el de los niños a lo largo del curso, como se demuestra en los datos analizados”.

Y es que, las niñas comienzan tanto en 5º como en 6º de Educación Primaria “con niveles competenciales inferiores tanto en materia digital como en la competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología”. No obstante, durante el programa las alumnas “han experimentado un mayor incremento en ambas competencias, que hace que, al finalizar el curso, las diferencias de rendimiento entre ambos sexos sean ínfimas, reduciéndose así la brecha de género existente en estas disciplinas”, aseguran.

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