Málaga- En los últimos años, Málaga ha enriquecido su posición como enclave de referencia en el sur de Europa. La estrategia impulsada desde el ayuntamiento, con el alcalde Paco de la Torre al frente, ha sabido combinar el arraigo de Málaga como gran capital turística con otros impulsos que explican por qué la imagen de la ciudad está teñida de innovación, emprendimiento, grandes eventos (Transfiere, Greencities, DES o la San Diego Comic-Con), arte y cultura. El turismo de sol y playa es ahora parte de un abanico mucho más amplio.
Pero ese crecimiento está acompañado de inevitables desafíos. Combinar el desarrollo con la sostenibilidad es uno de los retos para las ciudades del siglo XXI. Hablamos con Penélope Gómez Jiménez, concejala delegada de Sostenibilidad Medioambiental del Ayuntamiento de Málaga. Lo hacemos en el centro de innovación social La Noria, donde Coca-Cola (a través del programa Mares Circulares) y la Fundación Aula del Mar Mediterráneo, han presentado un informe de resultados de la iniciativa Bosques Sumergidos.
Se trata de un proyecto que analiza el estado de la posidonia oceanica -una planta clave para la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático- en las costas del Mar de Alborán. Ambas entidades coincidieron en la necesidad de llevar a cabo acciones urgentes para mejorar la mermada situación de las praderas de posidonia, afectadas por la acción humana, la presencia de algas invasoras o el calentamiento global.
De vertedero a zona verde
Al hilo de este proyecto, Penélope Gómez pone en valor la importancia de las alianzas público-privadas para avanzar a buen ritmo. La propia Coca-Cola, a través de un nuevo protocolo de colaboración con el ayuntamiento, participará en la restauración ecológica (en marcha desde 2023) del antiguo vertedero de Los Asperones, liderada por la Asociación Almijara. Además de reforestaciones participativas, las actividades alrededor de esta instalación sellada dan cabida a acciones de formación y concienciación medioambiental.
“El de Los Asperones es un proyecto sostenible desde todos los puntos de vista y esperamos que vaya a más. Será totalmente circular, incluyendo agua regenerada para el riego”. Y es que el uso responsable del agua es una de las prioridades de la ciudad. Hace unos días, Penélope Gómez presentó la puesta en marcha de un proyecto piloto de riego de jardines también con agua regenerada en las zonas verdes del entorno del Peñón del Cuervo.
Después de un ciclo de sequía prolongado -“han sido cinco años muy duros, estábamos a punto de traer agua en barco”- algunos alzaron la voz para vincular esa escasez de agua con la presión turística. La responsable pública aclara que el consumo directo de agua vinculado al turismo es en Málaga de apenas un 1,3 %. Desde 2022, Málaga es parte del Observatorio de Turismo Sostenible (STO, por sus siglas en inglés), donde programan diversos talleres y favorecen la participación ciudadana.
Otro turismo es posible
“La ciudad está muy adaptada a un turismo que ha perdido su carácter estacional, ya que la ciudad recibe visitantes todo el año. Lo que hicimos fue prepararnos y anticiparnos con planificación. Dibujamos un escenario extremo, como si no fuera a llover en los próximos dos años. Pusimos en servicio nuevos pozos y recursos alternativos que garantizan el suministro de agua”, añade la concejala.
En 2024, Málaga presentó su Plan de Turismo Sostenible, que invertirá 3 millones de euros para descentralizar los flujos turísticos y promover un turismo alternativo. Una de las iniciativas que incluye el plan es una red de paseos sostenible. “La situación de Málaga es privilegiada, con montes y zonas forestales muy cerca del centro de la ciudad. A lo largo de 60 kilómetros de senderos, bien cuidados y señalizamos, empujamos el turismo rural para que la prosperidad del sector se deje notar en más sitios”.
La presencia de más habitantes y más visitantes, requiere tomar decisiones de calado en temas de movilidad y recursos energéticos. Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Granada, donde también se doctoró con sobresaliente cum laude y mención internacional en Ingeniería de Infraestructuras de Transportes, Penélope Gómez Jiménez recuerda que Málaga sigue una Guía de Buenas Prácticas Ambientales y que el objetivo es tender al consumo energético nulo o casi nulo. Para empezar, están llevando a cabo auditorías en edificios públicos, dando prioridad a las intervenciones en los que más contaminan.
Energía y movilidad en la ciudad del futuro
71 plantas fotovoltaicas salpican la capital de la Costa del Sol, incluida la instalación fotovoltaica urbana más grande de España, en la barriada de Teatinos, sobre un depósito de agua de Emasa. “Es capaz de producir la energía que consumen 8.000 viviendas”. Además, Metro de Málaga también cuenta con una instalación fotovoltaica significativa, alcanzando un 27% de autoconsumo. Asimismo, Málaga, cuya zona de bajas emisiones es de 340 hectáreas, fue pionera en desplegar una red de puntos para la recarga del vehículo eléctrico mucho antes de que estos fueran una alternativa generalizada.
En el año 2050, el 75-80 % de la población mundial vivirá en ciudades. El futuro es mayoritariamente urbano, y Málaga crece a buen ritmo. “Hoy hablamos de una ciudad que se ha convertido en hub de innovación y enclave cultural. La gente tiene cada vez más razones para querer vivir aquí”.
Gómez reconoce que el crecimiento ligado a la bonanza económica ejerce presiones a distintos niveles. ¿Cómo responden desde el ayuntamiento? “Madrid y Barcelona ya vivieron antes esta situación. Hay que apostar por la metrópoli, pero siempre de la mano de un desarrollo y de una planificación de infraestructuras de transporte en una red bien vertebrada. “Defendemos un transporte público de calidad, pero en algunas zonas los gobiernos locales vemos muy limitadas nuestras competencias. Tenemos que estar bien acompañados de las administraciones nacional y autonómica para que las medidas sean más efectivas”.
Un mapa de confort climático
Después de 2 años en el cargo, la responsable pública menciona otro proyecto del que “podemos sacar pecho”: la ampliación del ratio de metros cuadrados de zona verde útil por cada habitante de Málaga. De aproximadamente 7 metros en 2017 y 11,8 m en 2021, han llegado a los 13,4 m en 2024. “Esperamos alcanzar pronto los 20 metros que recomienda la OMS”.

Hace unos días, Penélope Gómez presentó un mapa de las zonas de confort climático -con sombra, tomas de agua potable y mobiliario para descansar- que también incluye corredores de sombra, que son itinerarios de la ciudad con cobertura vegetal de más del 50%, así como la posibilidad de ver la localización y la especie de los árboles existentes en calles, plazas y jardines públicos de los 11 distritos.
Cierra este círculo virtuoso la ciudadanía, principal beneficiada de estas medidas, pero también partícipe de su correcto cumplimiento. La corresponsabilidad entra en escena. “La mejor manera de que se involucren es predicando con el ejemplo”. El consistorio premia las buenas praxis en economía circular, disponen de un sello de certificación ambiental para establecimientos… “Todos contamos, y nos preocupamos por reconocer estos esfuerzos”, concluye.


