Santaeufemia

“Disculpa si mi acento es un poco raro”. Así comienza la conversación al otro lado del teléfono con Pablo Santaeufemia, CEO y confundador de Bridge For Billions, incubadora que define su propósito como el de acompañar e impulsar a aquellos que quieren cambiar y mejorar la realidad. Lo cierto es que, pese a que esa ‘rareza’ en su habla no es muy evidente, sí es fácil detectar que ha debido viajar mucho. Santaeufemia es español, pero a los 16 años ya se emancipó de su Madrid natal al conseguir una beca para estudiar en el United World College USA junto a otros 200 estudiantes de más de 100 países.

Ingeniero mecánico por la Universidad de Brown –también tiene dos másteres por la Carnegie Mellon University, de Pittsburgh–, reconoce que nunca pensó en ser emprendedor, pero que el hecho de haber pasado por países como Estados Unidos, Tailandia, India, China o Austria durante largos periodos de tiempo le cambió la vida. “Talento podemos tener todos, pero el acceso a las oportunidades no. El emprendimiento debe ser accesible para todos, no solo para quienes tienen más estatus social”.

Esta filosofía es la que precisamente le llevó a crear Bridge For Billions. En el manifiesto de esta incubadora, puede leerse una frase que resume claramente sus principios: “El acceso a la innovación se ha convertido en muchas ocasiones en un lujo destinado a unos pocos, y este es uno de los principales motivos por los que existimos: para desbloquear la oportunidad a que todo el que lo desee, pueda generar un cambio de valor en torno a la problemática que quiera resolver”.

Esta democratización del emprendimiento a nivel global ha situado a Bridge For Billions en palabras de su CEO a ser “el programa de incubación más grande España y entre los tres primeros de Europa”. En cuatro años han apoyado a más de 1.000 emprendedores, logrado un 83% de negocios activos y, algo que para Santaeufemia es fundamental, el 96% de los emprendedores aseguran que Bridge For Billions ha sido clave para el éxito de sus startups. Pero la incubadora no solo se centra en emprendedores individuales. También ha creado programas para grandes empresas como Coca-Cola, Accenture, Iberdrola o BMW, entre muchas otras; una muestra de que “vamos por el buen camino de lograr nuestro ambicioso objetivo: ser una de las incubadoras más grandes del mundo, pero sobre todo ser el más inclusivo”.

Es indudable que en los últimos años hay un boom de incubadoras, aceleradoras e incluso de hubs. ¿Está el ecosistema colapsándose?
El principal problema que tienen estos actores que mencionas es que tienden a ser poco eficientes por cómo están diseñados sus programas. No son inclusivos ni meritocráticos. Desde Bridge For Billions teníamos ese reto: hacer que el ecosistema sea más eficiente y abrir las puertas a los emprendedores, vengan de donde vengan. Emprender es como cruzar un río. Es fácil si otros te construyen el puente. Nosotros nos enfocamos en la fase del puente: en todo lo que ocurre desde que tienes una idea hasta que la puedes poner en el mercado.

Parece que hasta para emprender hay que tener 'padrino'…
En el mundo del emprendimiento, el ecosistema te suele ayudar cuando más o menos ya has probado que tu idea funciona, pero entre medias es donde más se sufre y no hay mucho apoyo.

¿A qué lo achaca?
España no ha sido capaz de poner de acuerdo a los actores que deben estar juntos para que el ecosistema ya no solo sea capaz de triunfar, sino que sea sólido. Por un lado, las universidades españolas deben pensar que cualquier persona es capaz de innovar. La innovación es algo natural en los seres humanos: vemos un problema e intentamos solucionarlo. Eso es innovar. Por otro lado, los gobiernos, da igual de qué signo sean, no saben lo que es emprender y, por tanto, no entienden las necesidades de un emprendedor. Y los inversores parecen están muchas veces más pendientes del rédito económico que de las soluciones que proponen los emprendedores.

¿Qué está mejorando Bridge For Billions en este sentido?
Cambiar la manera de concebir el emprendimiento. Lamentablemente la innovación solo se dedica al 10% de la población. Las soluciones suelen estar dirigidas a gente de un estatus social similar. ¿Pero qué hay del otro 90%? Por eso nos llamamos ‘Billions’, porque vamos a las grandes mayorías, esas de las que nadie habla pero que existen. A un hotel rural en Perú, a una plataforma agrícola en Gambia o a una escuela en Malawi. A eso nos enfocamos.

En su manifiesto se definen como “alérgicos al conformismo”. ¿Es ese uno de los pecados del emprendedor?
Más que el conformismo, uno de los principales fallos de los emprendedores es buscar la supervivencia de uno mismo. Es algo que se confunde con emprender. Eso no es ecosistema emprendedor, sino ‘egosistema’.

Pero viendo los altos porcentajes de fracaso de las startups, el objetivo de sobrevivir puede tener hasta lógica.
Sin duda. Pero el emprendimiento que va a sobrevivir es el que no descuide a las pymes. Si no hacemos nada, en 20 años muchas de las pymes de hoy no existirán y solo una élite creará negocios de base innovadora. Y desde nuestro punto de vista esto solo podrá evitarse si democratizamos el acceso a poder innovar.

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