Pablo Fernández Burgueño, cofundador de Abanlex

Pablo Fernández Burgueño, cofundador de Abanlex (fotografía de José Carlos Pedrouzo)
Pablo Fernández Burgueño, cofundador de Abanlex (fotografía de José Carlos Pedrouzo)

Jurista especializado en ciberseguridad y derecho del entretenimiento, Pablo Fernández Burgueño (@Pablofb) colabora con los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado directamente y a través de Abanlex, bufete que cofundó, y de NevTrace, laboratorio de criptografía del que también es cofundador. Es licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas y de la Administración, titulado en Relaciones Internacionales y diplomado en Derecho Público por ICADE, además de Primera Mención de Honor en el Máster en Derecho de las Telecomunicaciones por el IEB.

Además de abogado en ejercicio en Abanlex, es politólogo y periodista, habiendo trabajado como redactor jefe en Logopress y locutor en COPE. Ha ejercido de asesor jurídico en Bankia y Cremades & Calvo-Sotelo. Seis manuales de derecho cuentan ya con su firma, ha impartido clases en más de veinte universidades y ha dado conferencias para gobiernos de varios países.

1. A lo largo de su trayectoria profesional, ¿qué decisión ha tomado que haya tenido como consecuencia un mayor grado de innovación?

La decisión definitiva fue constituir Abanlex, un despacho de abogados bastante particular, especializado en la innovación, la investigación y la experimentación con la tecnología y el derecho. 

2. ¿Cuáles son las claves para culminar con éxito un proceso innovador?

El éxito se basa en la consecución de objetivos. Es sencillo: el proceso de innovación debe desarrollarse de forma constante probando nuevas formas de ejecutar acciones con objetivos finales claros enfocados a la obtención de resultados para un sector y, si es posible, un sujeto determinado. A lo largo de cada procedimiento de innovación se alcanzan hitos, que son puntos de información necesarios para poder tomar la decisión de continuar o pivotar. Por ejemplo: si se desea incrementar el número de taxis que recogen pasajeros en un hotel, se puede plantear la incorporación en el mostrador de recepción de un botón de solicitud de vehículo y establecer una línea temporal de obtención de información sobre su uso para verificar los resultados, continuando o pivotando en función de estos. Cada proyecto debe contar, además, con el personal adecuado y los recursos suficientes para abordarlo. Plan, personal y recursos son las claves del éxito.

3. Tres consejos para quienes estén dispuestos  a abordar cambios, acciones o procesos innovadores en su empresa o entorno

A. Acepta las críticas y los consejos: Las críticas negativas más acertadas son las que antes y más agresivamente se rechazan. Una persona innovadora debe escuchar y reflexionar cada reproche o consejo que le llegue y, en lugar de defenderse de él, debe tratar de abordar esa cuestión para mejorarla.

B. Inmortaliza los momentos: “Viajar a Silicon Valley no sirve de nada si nadie sabe que estás allí”. Es un consejo que me dio Alberto Gómez Toribio, informático con quien trabajo en NevTrace. Una persona innovadora debe mantener actualizado un listado público de hitos logrados, dando a conocer algunos de ellos –seleccionados cuidadosamente– en las redes sociales adecuadas para cada momento.

C. Emula a los mejores: Muchos han logrado antes el éxito. Es recomendable estudiarlos y aprender de sus procesos. La persona innovadora se fija en aquellos mejores que uno mismo para tratar de seguir sus pasos, con la sana intención de apoyarse en sus técnicas y métodos de forma que el proceso innovador parta de ellos.

4. ¿Cuál es, a su juicio, la mayor innovación que ha tenido lugar en los últimos 50 años en todos los ámbitos?

Podría hablar de internet, porque se encuadra en la horquilla temporal y es, sin duda, la mayor innovación en todos los ámbitos. También entra dentro del espectro la telefonía móvil por medio de teléfonos inteligentes y, en relación con esta, los wereables. Analizando el impulso innovador de la era, comprobamos que existe, además, una tendencia a la interconexión de objetos y a la automatización de procesos.

Quizá la mayor innovación esté no ya en objetos concretos creados, sino en el cambio de mentalidad de las personas, que saltan de un paradigma de asentamiento en lo establecido a otro en el que impera la revolución de la innovación. Gracias a internet se ha creado un cerebro mundial en el que los seres humanos podemos transmitir información en tiempo real para crear procesos intelectuales colaborativos de millones de mentes interconectadas. Ese cambio en la forma de entender el mundo es, junto con su base, internet, la mayor innovación.

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