Nómadas digitales: el éxito laboral está en la libertad

Antonio G. Romero Rodríguez, conocido como Antonio G. en el mundo digital, reconoce haber fracasado en casi todo lo que ha hecho. Atletismo, piano, trompeta, ajedrez, fotografía, diseño, arquitectura, geometría descriptiva y física… Aparentemente no daba con la tecla para ganarse la vida, sin embargo, en febrero de 2015 creó Inteligencia Viajera, blog personal que se ha convertido en un negocio online multinacional que factura más de seis cifras anuales con clientes repartidos en 37 países del mundo. Y lo más importante, ya sabe cuál es su verdadera profesión: nómada digital.

En el argot digital, se trata de un perfil de persona que trabaja desde distintos lugares y que tiene la posibilidad de viajar a la vez que realiza una o varias actividades con la que se gana la vida. “La población trabajadora europea está cambiando y evolucionando hacia una sociedad digital descentralizada”, asegura Antonio G, quien a raíz de su negocio online ha lanzado un ambicioso proyecto llamado Escuela Nómada Digital, portal de habla hispana sobre los nómadas digitales que busca ser la primera academia digital íntegramente en español. Como cuenta, su objetivo es “dar formación en empleos emergentes para construir un futuro con propósito basado en las necesidades y tendencias de la sociedad digital”.

La escuela, que lleva dos meses funcionando, ofrece distintas formaciones, cursos y charlas gratuitas para personas que deseen iniciarse y profundidad en las profesiones digitales más demandadas que, además, pueden ser llevadas a cabo desde cualquier parte del mundo con acceso a Internet.  “La revolución digital ha traído consigo nuevos empleos emergentes que han irrumpido con fuerza en el mercado. Alguno de los trabajos mejor pagados en la actualidad no existían hace unos años”, apunta Antonio G., quien a pesar de la posible automatización y la robotización de un gran porcentaje de empleos, considera que “seguirá existiendo un amplio mercado laboral”.

Una nueva sociedad laboral

En una encuesta elaborada durante 2016 por la Organización Laboral Internacional acerca de las tendencias sociales del empleo mundial, el 25% de los trabajadores del centro, sur y norte de Europa afirmaron que si tuvieran la oportunidad, emigrarían de forma permanente a otro país. El porcentaje es muy llamativo y más aún si se tiene en cuenta que de las 11 regiones de población mundial encuestadas, la zona de Europa que comprende a España, es la cuarta del mundo que más predisposición tiene a emigrar, solo por delante de regiones históricamente emigrantes, como África Subsahariana (32,1%), Latinoamérica y el Caribe (30%), y el norte de África (27%).

“Es curioso que una de las zonas del planeta donde más riqueza y estabilidad política hay sea el cuarto grupo de población que más piense en emigrar a otro país”, opina. Por otro lado, la teoría de Antonio G. acerca de “viajar para ser más feliz” cobra cada vez más sentido. Según una encuesta de Adecco sobre ‘La felicidad en el trabajo’, el 23,4% de los trabajadores españoles no es feliz en su trabajo, cifra que ha escalado casi cinco puntos desde 2011. A este respecto, Antonio G. opina que “los trabajadores del siglo XXI están cambiando, sobre todo en los países más ricos. Cada vez más personas, ahora que es claramente posible, aspiran al teletrabajo como fin para conciliar mejor su vida laboral, sus ambiciones y sueños personales”.

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