En el mundo corporativo y laboral, los líderes y los coach han tomado una cantidad de palabras y frases que suenan muy guay pero que en realidad no tienen un impacto real y cargan de importancia algo que realmente está vacío o muy lejos de ser efectivo. El famoso “Ganar – Ganar” (win – win) para el networking y las relaciones, no funciona, ha quedado obsoleto “Dar – Dar” es más evidente y honesto que “Ganar – Ganar” y  explico por qué. Resulta que el networking y las relaciones, profesionales y personales van de sinergias, de química, de piel, de confianza. La energía de una red cuando sus integrantes actúan de forma real y sincera, fluye y se retroalimenta, fortaleciendo dicha red, haciéndola ágil y se revaloriza de forma exponencial, convirtiéndose en un círculo de influencia en beneficio de todos.

Asumiendo que tenemos una estrategia y un plan, deberíamos saber qué necesitamos, lo que buscamos, cuándo, a dónde vamos a ir, cuáles son esos espacios, tenemos un discurso armado y pulido, tarjetas de presentación y la mejor actitud. Pues bien, al llegar al evento, sea cual sea el formato que hayamos elegido; cada una de las personas que asisten a dicho evento, también tienen una estrategia, con lo cual todos están jugando juegos diferentes, y si todos juegan juegos diferentes, no puede haber un ganador. Lo que confirma que la teoría “Ganar – Ganar” no funciona cuando se trata de relacionarnos, de crear confianza, de conocer personas.

Recientemente ha salido publicado mi segundo libro sobre networking y llevo más de quince años trabajando en entornos casi naturales sobre el tema, observando y tomando nota. “Ganar – Ganar” es un principio y una frase atractiva que está arraigada en la cultura popular, pero que en el fondo es una trampa y condiciona cualquier relación. Si tú me das, yo te doy, si tú me ayudas, yo te ayudo. Las relaciones condicionadas nos son relaciones reales ni sinceras, se basan en un interés y van de jugar a ver quien obtiene más beneficios. Hay muchas personas a quienes les parece que las relaciones deberían ser de esta manera, pero lo único que se gana así son pequeños objetivos mediocres, puesto que agota y desgasta.

Imaginemos un evento, donde las personas se escuchan, y se preocupan por saber cuáles son las necesidades del otro, que preguntan cómo pueden ayudarte; tú haces lo mismo con otras personas y todos están pendientes de saber cómo van a colaborar, a quien te pueden presentar, que buscan en su agenda para conectarte con personas que realmente necesitas, que saben cuáles son sus herramientas y de qué pueden tirar para ayudarte. La energía es otra, y es exponencial, esto garantiza la retroalimentación de tu red, la desarrollas y generas la confianza que requiere cualquier relación a largo plazo. Sale a la luz el agradecimiento y las ganas de seguir aportando, porque tú haces por los demás, los demás ayudan a otros, otros te ayudan y te proyectan a ti.

Será necesario que actuemos de forma auténtica, realzando los valores de la amistad y el bien común, esto es favorecedor cuando se trata de conseguir algo, obtener ventaja profesional, dinero, información o simplemente alguna opinión favorable, saber colaborar y aportar valor a nuestra red. Hay muchas formas, dependiendo de la persona con la que interactuemos, del grupo o espacio al que vayamos y dependiendo de los niveles de confianza relacional que tengamos con cada uno de nuestros interlocutores. Se trata de convertir a la gente en aliados, prescriptores o amigos y que esta red nos pueda sorprender con posibles negocios.

Esto podría sonar a utopía, pero no es así. Miles de empresarios y profesionales han confirmado esto y la única forma de saber que esta fórmula funciona es aplicándola, no caigamos en la trampa del “Ganar – Ganar”, que por supuesto que sirve cuando estamos negociando, cuando queremos repartirnos la tarta, los votos o un territorio pero no para las relaciones interpersonales que nos permitan desarrollar un círculo de influencia y no un círculo vicioso.

Con las redes profesionales es muy importante aportar de forma genuina. Cuando ofrecemos ayuda, aportamos valor real, invocamos la regla de la reciprocidad, al mismo tiempo que decimos: “Tengo valor para darte, y estoy dispuesto a dártelo sin expectativas”. Todos tenemos algo que ofrecer, y siempre hay maneras de ser útiles. Dar sin expectativas implica tomarse el tiempo para conocer a la persona que deseamos ayudar. Se trata de entender sus intereses, sus valores, sus sueños, encontrar soluciones, proporcionar posibles respuestas. La idea es que nos convirtamos en auténticos colaboradores. ¡Es la manera más genuina de hacerlo!

Añadir que para que la red sea óptima y se retroalimente, también hay que pedirle cosas. Todos tenemos necesidades y si la consiga es “Dar – Dar” significa que habrá gente que está esperando para poder ofrecernos lo que esté a su alcance.

(*) Autora del libro “Networkimg para Dummies”. Experta en Posicionamiento Personal & Trainer de Certificaciones #BusinessIT

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