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El fundador de Komodore, Miguel Escobar.

Pese a que con la segunda ola de la pandemia la recuperación del sector turístico se antoja cada vez más lejana, el fundador y director de operaciones de la startup Komodore, Miguel Escobar (Calvià, Mallorca, 1987) no pierde el ímpetu. “Yo veo el futuro con optimismo... pero está siendo complicado”, confiesa quien lleva las riendas de esta web de gestión de apartamentos turísticos, de la mano de Roberto Abril, responsable de la parte tecnológica del proyecto.

Y es que con la pandemia, el proceso de digitalización “se ha acelerado y eso hace que mucha gente que no había dado el paso ahora se haya visto en la obligación de hacerlo”, destaca Escobar. Sin embargo, confiesa que, al no haber turismo, nada termina por concretarse. “Nos cuesta dar el último paso, que es el de la facturación”, asegura.

Komodore nació hace dos años con la idea de mejorar el proceso de automatización en la gestión de los alojamientos turísticos, es decir, eliminar las tareas repetitivas y las ineficiencias. El objetivo final es permitir que los huéspedes puedan dedicarse a lo más importante: tener una buena experiencia. 

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El proyecto es el resultado de la trayectoria de casi una década de Escobar en la gestión de apartamentos turísticos en Mallorca, donde ayuda en el negocio familiar. “Allí me di cuenta de que había muchas tareas que se podían automatizar”, explica.

La pandemia ha obligado a los empresarios a encontrar soluciones creativas cuando parecía que no había ninguna. “En la batalla contra el coronavirus necesitamos esa cualidad más que nunca. Es importante que los emprendedores tomemos un papel protagónico. Estoy seguro de que el riesgo valdrá la pena”, agrega. Un protagonismo en el que no caminan solos. “Los emprendedores tenemos una cualidad: nos encantan las colaboraciones”, asegura. 

Del Estado, Escobar espera poco, como medidas de seguridad para que los turistas visiten España. “No creo que el estado tenga que ayudarnos, al menos a la empresa directamente, sí que puede fomentar el turismo de alguna manera”, asegura. Y agrega: “Lo que está reclamando mucho el sector es hacer las pruebas PCR y que se hagan más controles en los aeropuertos [...]”. De hecho, algunos países piden este tipo de pruebas para poder entrar. Y dice con orgullo: “Una vez que venga la gente, nosotros ya nos encargaremos del servicio porque somos muy buenos en eso”.

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Komodore, que forma parte de una ronda de financiación, ganó hace unas semanas el Santander X Tomorrow Challenge, un programa en el que el banco reconoció su papel frente a la pandemia, y fue finalista en la última edición del South Summit. El proyecto desarrolla tareas como: automatizar y personalizar la comunicación durante una estancia; llevar a cabo el registro de viajeros y enviarlo a las autoridades automáticamente; abrir cerraduras inteligentes; e informar sobre las instrucciones de alojamiento, reservas y lugares recomendados; entre otras.

El empresario cuenta que antes de la pandemia, la empresa estaba viviendo un buen periodo y creciendo a gran velocidad. “Llevábamos un año en modo esprint, estábamos desarrollando el producto muy rápido [...] todo muy rápido. Y hemos tenido que pasar a modo maratón”, confiesa el licenciado en dirección de empresas por la Universidad Complutense, con un máster en dirección financiera por la Pompeu Fabra.

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Sobre el futuro, Escobar prefiere no especular. “No hacemos proyecciones de cuándo va a mejorar la situación, nosotros sabemos hasta dónde podemos llegar, los inversores también. Vamos a ir día a día, a ver qué pasa”.

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