maria angeles martin prats

María Ángeles Martín Prats quería seguir la estela de su padre y ser piloto de combate. Esta sevillana lleva la aeronáutica “en los genes”, reconoce, aunque por fortuna para la ciencia y la empresa optó por la Ingeniería y se ha convertido en referente de altos vuelos. Es profesora titular de la Universidad de Sevilla y pertenece a su Grupo de Tecnología Electrónica TIC-109 desde 1996, dirigiendo la línea de investigación aeronáutica desde 2003.

Mujer de acción, no dudó en emprender para contribuir a evitar la fuga de talento en Andalucía. Asesora a la Comisión Europea y recibió la Medalla al Mérito Civil otorgada por el Rey Felipe VI en 2015. Incluida habitualmente en los tops de mujeres e investigadoras más influyentes de España, en 2018 recibió el Premio Ada Byron a la Mujer Tecnóloga que otorga la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto. 

¿Cómo reaccionó al premio? 
Fue una sorpresa. Me encantó. ¡Una sevillana recibiendo el reconocimiento de la Universidad de Deusto, de Bilbao! Fue espectacular. Me hizo pensar en que deberíamos colaborar más entre el norte y el sur, seríamos mucho más fuertes.

¿Por qué ingeniera aeroespacial?
Soy una enamorada de la aeronáutica, siempre quise ser piloto. Volaba avionetas y ultraligeros antes de tener el carnet de coche. Luego decidí hacer una carrera técnica; amo las ciencias. Estudié Físicas e hice mi doctorado en Ingeniería. Soy ingeniera Aeroespacial, mi especialidad es la Aviónica, toda la electrónica en el avión, y electrónica de potencia, que fue el tema de mi tesis.

¿Cuándo dio el salto a la empresa?
Fue en plena crisis. En Sevilla tenemos una Escuela Superior Técnica de Ingeniería con siete mil estudiantes, imagínate la capacidad humana que tenemos: de telecomunicaciones, aeronáuticos, ingenieros industriales, físicos, informáticos… En 2011 nos encontramos con que no había salida para ellos, y que la única solución que se les daba es que se marchasen fuera. Ya habían hecho estancias, tesis internacionales y te decían que querían quedarse aquí, en nuestro país. Pero no tenían sitio.

¿Y decidió creárselo?
Con dos socios, dos ingenieros, creamos la empresa. Fui la fundadora principal de Skylife Engineering, que nació sin dinero, en la crisis y sin saber nada de finanzas. Puse todo lo que tenía. Creía en el proyecto porque llevaba diez años trabajando desde el grupo de investigación con la industria aeroespacial, con Boeing, Airbus y otras empresas. Eso nos dio confianza, vimos el espacio. Nos decían que éramos un grupo de investigación muy bueno y hacían falta empresas innovadoras como nosotros. Pero no había financiación pública; Andalucía era un desierto.

¿No ayudó la presencia de Airbus?
Sí, pero era una época muy complicada. En la parte de innovación, investigación y desarrollo, nuestro fuerte, muchas empresas que dependían sólo de Airbus cerraron. Nosotros sobrevivimos por los contratos con Boeing. Nos diversificamos e internacionalizamos desde el principio. Con toda la actividad aquí, en Sevilla, pero vendiendo fuera. Crecimos con un modelo diferente, basado en el talento, en las personas, donde el capital humano es lo más importante, con un organigrama transversal. Hoy somos 35 ingenieros y ya nos dedicamos también a diseño y fabricación.

¿Abrieron una puerta al futuro?
Hacia la oportunidad. Quise hacer algo diferente, no me resignaba a que se fuesen, yo, que soy su directora de Relaciones Internacionales. Por eso emprendí, por ellos creé la empresa, y por eso es un proyecto tan bonito, con un personal muy estable: los que entraron hace casi 12 años todavía siguen. 

¿En qué trabajáis?
Estamos muy especializados. Tenemos dos grandes líneas de actividad, una es la electrónica, los sistemas embarcados, y por otro el desarrollo de herramientas software para operaciones. 

¿En el sector civil o militar?
Los dos, aquí en España Airbus es Airbus Defense and Space, y en Sevilla se fabrican el A400M, los CN235 y CN295, todos aviones de transporte militar, y tenemos muchos proyectos en ese ámbito. Pero también en el ámbito civil. Muchas de las tecnologías desarrolladas en el ámbito militar acaban aplicándose en el civil, el llamado dual use. 

¿Veremos aviones autónomos algún día?
Estamos trabajando en un proyecto muy puntero, que hemos ganado, para el diseño y desarrollo de un asistente digital orientado al piloto único. La idea es que haya un piloto y un supercomputador que va aprendiendo y le ayuda. Es un primer paso orientado a que al final el ser humano vaya como supervisor y actúe solo en casos extremos. Esa es la tendencia y ya trabajamos en ella.

¿Cómo valora la situación del sector aeronáutico español?
Es estratégico y está muy bien posicionado. Tenemos una gran historia aeronáutica; fíjate en Sevilla, donde hace más de un siglo que voló el primer avión. Se hacen aeronaves desde hace muchísimos años. La historia, la experiencia y las capacidades están ahí. El polo aeronáutico de Sevilla no para de crecer. También en el norte, en Galicia, con los drones.

¿Está cambiando la forma de trabajar en él?
Totalmente. A nivel de ingeniería los grupos tienen que ser multidisciplinares. Mezclar en un equipo de trabajo ingenieros industriales, aeroespaciales, informáticos, físicos… es fundamental. Nos complementamos. 

¿Y el mundo académico sigue el ritmo de esta revolución?
Como profesora, ingeniera aeroespacial y emprendedora creo que la base de conocimiento hay que darla, pero que tenemos que actualizarnos, adaptar mucho más rápido los planes de estudio hacia una visión más práctica.

¿Es un buen terreno para el empleo?
Las tecnologías cambian muy rápido y hacen falta muchísimos ingenieros e ingenieras. Hay una gran demanda que es cada vez mayor. Ahí trabajo mucho con las chicas, porque hacen falta referentes, Sigue sin ser una opción para ellas.

¿Por qué la mujer se aparta?
Su presencia ha decaído y va a peor. No tienen información, hay que trabajar más en la base, en los colegios. Ir a Primaria y que las niñas vean que las tecnologías les ofrecen muchas oportunidades. Hoy cualquier carrera científico-tecnológica te abrirá muchísimas puertas. Hay muchas mujeres también que han hecho grandes descubrimientos en la sombra, como la propia Ada Byron, y eso deben saberlo las chicas. 

Esta entrevista ha sido publicada en la edición impresa del Anuario de la Innovación en España 2018

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