Imagen: Unsplash. Autor: Lili Popper.

Coincidiendo con la 6ª temporada de Juego de Tronos un editor de Reddit Imperial_Affectation se tomó la molestia de medir las distancias entre los lugares de la serie. Un trabajo exhaustivo y complicado ya que el autor de la historia no ha sido específico en esta materia, y que se puede consultar en este documento Sin entrar en spoilers, el autor calcula que la distancia entre Desembarco del Rey e Invernalia es de unos 2.350 km., aproximadamente la distancia entre Madrid y Berlín.

En los “tiempos” de Juego de Tronos, una persona normal tardaría en recorrer esta distancia a pie alrededor de tres meses. Sin embargo, encontramos a lo largo de la historia “profesionales”, con una condición física de atleta, que podía llegar a recorrer diariamente hasta 50 km. Pero quizá mayor reto supondría cubrir la distancia entre Vaes Dothran y Volentis, que según la misma fuente se encuentra a 3.733 km, o lo que es lo mismo, Marco Polo a duras penas hubiese llegado a Bakú y se hubiese perdido gran parte de las maravillas de sus viajes por Oriente.

Aquel que haya recorrido la distancia entre Madrid y Berlín en coche sabe que, además de combustible, se habrá dejado por el camino unos 100 euros en peajes, y aunque no sabemos cuánto pagó Marco Polo, hoy el viaje de Viena a Bakú supone unos 35 euros entre peajes y viñetas.

Ramón Llull, otro gran viajero de la Edad Media que, como Marco Polo, llegó a la ciudad de Ayas centro neurálgico de lo que en el siglo XIII era Armenia Menor, hoy territorio de Turquía, fue uno de los centros del comercio entre venecianos y Asia Central, y puesto aduanero de los productos en su viaje.

Viajar en la Edad Media era caro y mucho más que una aventura. Los medios de transporte como los carros se utilizaban solamente para los viajes de corto recorrido, mientras que los que acometían aventureros como Llull o Polo se realizaban en grandes caravanas con tiendas, víveres, porteadores, etc. En la mayoría de las ocasiones descalzos, ya que el calzado no estaba preparado para soportar tales caminatas, siendo el modo de transporte habitual, ni estaban diseñados pensando si eras pronador o supinador como han demostrado los análisis forenses realizados. Por supuesto, el estado del mantenimiento de las rutas dejaba más que desear en aquella época, si bien el cobro de derechos de paso era habitual y frecuente.

Un viajero de esta época podía encontrar en su recorrido tres tipos de peaje, además de otro tipo de tributos o impuestos a pagar, como era el de “caballerias”, similar al actual Impuesto de Circulación. Uno de ellos eran las “lezdas”. En este caso se gravaban el tránsito de personas y mercancías por las tierras del Reino de Aragón, y principalmente en los grandes caminos, como podía ser la Ruta Jacobea.

Otro de los peajes que se cobraba era el “pontaticum” o “pontazgo”, que era aquel que el viajero abonada para cruzar un puente. Ejemplos actuales de este tipo de peaje los encontramos en Lisboa en los puentes 25 de Abril o Vasco de Gama, o en los de los accesos a Manhattan.

El “portazgo”, que era el que se cobraba por acceder a las ciudades con motivo de ferias y mercados, guarda cierta similitud con las tasas de congestión que se cobran en ciudades como Londres, Estocolmo o Roma, y que en la actualidad oscilan entre los 55 euros al año por vehículo hasta los 14 diarios de la capital británica.

Aunque el primer túnel se construyó en el siglo I en la Via Flaminia entre Roma y Rímini en época del Emperador Vespasiano, en España, habría que esperar al Túnel de Guadarrama para tener la primera infraestructura de peaje de este tipo.

Por lo tanto, eliminar peajes de los caminos o rutas podemos afirmar que es una cuestión actual en algunos países, no así en otros de nuestro entorno, por lo que los costes de mantenimiento no son sufragados por los viajeros que utilizan la infraestructura, sino por el resto de los ciudadanos que ni la usan, ni la “desgastan”.

Pero volviendo al inicio de este post y tratando de dar respuesta a la pregunta de cuánto costaría el mantenimiento de la carretera entre Desembarco del Rey e Invernalia, podríamos estimar que rondaría los 30 millones de euros anuales actuales, unos 25.000 Dragones de Oro de GoT, ya que se trataría de una autovía que une la capital con otro centro neurálgico, y también se vería afectada por los planes de vialidad invernal. En España, dependiendo del tipo y las características de la vía la cifra de mantenimiento anual por kilómetro puede oscilar entre los 60.000 y los 125.000 euros, según los cálculos realizados por las asociaciones de constructoras y concesionarias, aunque si se incluyen empleo y otros costes, podría llegar a los 200.000 euros por kilómetro y año, según los cálculos oficiales de algún operador de infraestructuras.

Ya solo nos queda comenzar a disfrutar de la última temporada del universo imaginario de Martin y pensar en lo que han evolucionado las infraestructuras de transporte y lo que nos queda por ver.

Nota: este artículo ha sido publicado originariamente en el blog de Ferrovial.

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