Noam Chomsky en Boston (EE. UU.) en 2015. Foto: Luis Astudillo C. / Cancillería de Ecuador

El lenguaje es el producto de una facultad innata de la mente humana que lo genera con estructuras predefinidas. Este es tan solo un esbozo de la teoría por la que el lingüista, filósofo y activista estadounidense Noam Chomsky (Filadelfia, 1928), catedrático del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), recibió el pasado 16 de abril el premio Fronteras del Conocimiento, el primero en la categoría Humanidades que entrega la Fundación BBVA, dotado con 400.000 euros.

“El lenguaje se ha considerado durante siglos un fenómeno estrictamente social (...) La contribución fundamental de Chomsky es haber desarrollado por primera vez una teoría del lenguaje incardinada en el sistema cognitivo de los seres humanos”, ha afirmado Ignacio Bosque, catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), miembro de la Real Academia Española y nominador de la candidatura de Chomsky al galardón en su undécima edición.

Chomsky hizo posible el estudio del lenguaje “tanto desde el punto de vista científico como humanístico”, que podría ser considerado “el producto cognitivo más distintivo de la humanidad”, según el acta del jurado que reconoce además la labor del lingüista estadounidense por haber situado la investigación de la mente humana y sus productos “en una nueva y fructífera vía que abarca la lingüística teórica, la psicolingüística, las ciencias cognitivas, las filosofías del lenguajes y de la mente, y la psicología cognitiva”.

De acuerdo con el también profesor emérito de la Universidad de Arizona, el lenguaje es más que solo un instrumento de comunicación, es un objeto cognitivo-biológico emanado de la mente humana y, por tanto, en sí mismo una ventana al funcionamiento del cerebro.

La teoría chomskiana ha propiciado el surgimiento de una nueva lingüística comparada y ha sentado las bases para el estudio científico de la adquisición y desarrollo del lenguaje. Desarrollada a finales de los años cincuenta, esta propone un modelo general, abstracto, de la estructura de las lenguas humanas.

Pese a que dicha teoría es hoy mayoritariamente aceptada, fue inicialmente rechazada. En su primer libro, Estructuras sintácticas –un tratado técnico sobre lingüística elaborado con notas de sus clases– publicado en 1957, introduce el concepto de gramática generativa: la idea de que las reglas gramaticales de todas las lenguas son generadas por una gramática universal que el cerebro humano posee de manera innata.

La rápida adquisición del lenguaje

Uno de los problemas a los que esta teoría responde mejor que las precedentes es la rapidez con que se adquiere el lenguaje. Se estima que, entre los dos y los ocho años, los niños aprenden un nuevo término cada hora que están despiertos. La teoría conductista explicaba este aprendizaje, durante la primera mitad del siglo XX, como un proceso de ensayo y error en el que los niños responden imitando lo que escuchan y corrigiendo los fallos.

Para Chomsky, la mera respuesta a estímulos no explica la capacidad de los niños para crear oraciones del todo nuevas. La habilidad de producir un número infinito de estructuras –las oraciones– a partir de un número finito de elementos –las palabras– implica que el cerebro humano nace programado con las reglas de la gramática universal que subyace a todas las lenguas y que, por tanto, la adquisición del lenguaje no depende únicamente de aprender e imitar.

“El simple hecho de que cualquier hablante pueda construir expresiones que nunca ha dicho y entender otras que nunca ha oído no puede explicarse a través de la imitación”, ha asegurado Bosque. “Los seres humanos poseemos una facultad del lenguaje articulada en principios lingüísticos de considerable complejidad, una especie de horma en la que cualquier lengua humana encaja. A lo largo de más de setenta años, Chomsky ha estudiado con sumo detalle la estructura de esa horma”, ha detallado.

Con su frase “Las ideas verdes incoloras duermen furiosamente”, una construcción gramaticalmente correcta aunque no tenga sentido, Chomsky evidencia también que la capacidad para reconocer la estructura formal correcta de una oración está basada en los principios de una gramática universal e innata.

Las obras del lingüista norteamericano, como Aspectos de la teoría de la sintaxis (1965), Estudios sobre la rección y el ligamiento (1981) y El programa minimalista (1992),  figuran entre las más citadas en el área de Humanidades en los sesenta y setenta –y sus reediciones posteriores–, y se consideran ser el origen de disciplinas nuevas como la psicolingüística.

“Un gran número de investigaciones sobre adquisición de primeras y segundas lenguas no serían posibles en la actualidad si no pudiéramos contar con las aportaciones de Chomsky como punto de partida”, ha afirmado Bosque.

Además de este profesor de la UCM, el jurado ha estado presidido por Scott Soames, profesor distinguido del Departamento de Filosofía de la Universidad del Sur de California (EE. UU.), y ha contado como secretario con Mauricio Suárez, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la UCM. Los vocales han sido Dieter Birnbacher, catedrático de Filosofía de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf (Alemania); Isabel Burdiel, catedrática de Historia de la Universidad de Valencia; Christian Illies, catedrático de Filosofía de la Universidad Otto-Friedrich de Bamberg (Alemania); y Stephen Mumford, catedrático de Metafísica de la Universidad de Durham (Reino Unido). La entrega de los premios tendrá lugar el próximo 18 de junio en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Otros premios de la Fundación BBVA:

Premio Fronteras del Conocimiento a los descubridores de los aislantes topológicos

Premio Fundación BBVA al creador de la primera inmunoterapia de alta eficacia contra el cáncer

Premio Fundación BBVA al creador de nuevos materiales capaces de capturar CO2

La Fundación BBVA entrega el premio Fronteras del Conocimiento a Stephen Hawking

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