Diferentes formas de actuar, diferentes herramientas para hacerlo, pero una meta común: transformar la economía y hacerla una más afín a las personas y al planeta. Las nuevas economías (economía circular, economía colaborativa, economía del bien común, economía social y solidaria, etc.) emergen con fuerza ante un panorama de incertidumbre mundial al que contribuye en gran medida el Cambio Climático.

Las ciudades emiten el 70% de los Gases de Efecto Invernadero y para el 2050, ONU prevé que dos tercios de la población vivan en ellas. Es por esto que para abordar los retos que plantea el Cambio Climático, es necesario poner el foco en las ciudades, y un modo podría ser a partir de la puesta en valor de las propuestas innovadoras que nos traen estos nuevos modelos emergentes.

Una de estas alternativas, el llamado consumo colaborativo, propone entender el consumo como un acto de uso, en lugar de un acto de compra y posesión. En ese sentido, Albert Cañigueral (conector Ouishare en España) declara que “la tecnología nos hace las cosas mucho más accesibles, dándonos un abanico de opciones mucho más amplio, y sobretodo a nivel de servicio, más que a nivel de producto”. De esta manera, los usuarios en la red podemos hacer uso de plataformas existentes, o crear otras nuevas, para intercambiar nuestros conocimientos, bienes y servicios. Según Albert, el impacto que esta nueva manera de entender el consumo puede tener sobre el Cambio Climático es que “vamos a necesitar crear menos productos, y por tanto la economía va a ser menos extractivista, haciendo un uso más intensivo de aquello que ya hemos fabricado y tenemos ya a disposición en la sociedad

Por otro lado, Nicola Cerantola, fundador de Ecologing, y experto en economía circular, hablando sobre los sectores energía e industria, comenta que “hasta ahora, estos sectores han tenido una estructura vertical y centralizada, ya que era necesario tener una escala muy grande para así minimizar los costos. Hoy en día, y gracias a la tecnología y las propuestas de las Nuevas Economías, podemos tener unas estructuras mucho más horizontales y descentralizadas. Esto significa que ya no tenemos que fabricar en países lejanos tratando de minimizar los costes, sino que tenemos la oportunidad de ser competitivos fabricando y generando energía directamente a un nivel más local y distribuido”.

De esta manera, los avances tecnológicos ya hacen posible la venta de energía sobrante en algunos barrios de Brooklyn, gracias al proyecto Brooklyn Microgrid, donde vecinos son productores y consumidores de su propia energía, gracias a una red de producción y distribución utilizando la tecnología del Blockchain.

Aquí, en España también diversas ciudades están realizando numerosos proyectos que buscan el uso de la tecnología para reducir emisiones y adaptarse al Cambio Climático. Por ejemplo, en Madrid y Barcelona, y gracias a las plataformas y aplicaciones móviles, usuarios tienen la opción de utilizar vehículos eléctricos a bajo coste para trayectos por el centro de la ciudad. Además, otras plataformas como BlaBla Car permiten compartir coche para trayectos entre diferentes ciudades.

No hay que olvidar, sin embargo, todo el inconveniente que se está originando debido a determinados usos de algunas otras plataformas, por ejemplo las de servicios a domicilio, con posible incremento de las condiciones de precariedad laboral. Es necesario avanzar pero a la vez mejorar en equidad y reducción de la desigualdad entre las personas. La nueva economía tiene que tener en cuenta al planeta, pero también a las personas. De otra manera el modelo no será sostenible.

Todos estos aspectos, serán tratados en el Foro NESI Clima, los días 8 y 9 de Mayo en la ciudad de Vitoria, donde Albert, Nicola y otros muchos expertos de Nuevas Economías, representantes municipales, empresas, organizaciones del tercer sector, academia y ciudadanía, co-crearán juntos este modelo de Nueva Economía. Se hablará de conceptos como Blockchain, open data, plataformas colaborativas, etc. y también de coche eléctrico, generación distribuida, monedas sociales, passivhaus, consumo responsable, entre otros muchos.

Algo en lo que están de acuerdo la mayoría de estos “impulsores” del nuevo modelo, es que la Nueva Economía tendrá que ser inclusiva, y ser algo hecho por todos. Para ello, el Foro NESI constituye la oportunidad y el espacio de articulación perfecto. Tal como dijo Christiana Figueres (exsecretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático): “es la primera vez en la historia de la humanidad, que intencionalmente tenemos la obligación de cambiar nuestro modelo de desarrollo económico”, hagámoslo juntos.

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