Joxe Mari Aizega, director general del Basque Culinary Center

“Si el BCC no existiera habría que inventarlo”

joxe mari Aizega

El espectacular arranque de año del Basque Culinary Center (BCC), con la puesta en marcha de iniciativas como Culinary Interaction, Culinary Connection, Basque Culinary World Prize o BCulinaryLab, entre otras, es reflejo de que la primera facultad gastronómica de España pasa por una etapa de dualidad, en la que es capaz de combinar la experiencia adquirida durante su lustro de vida junto a las ganas por seguir innovando en los diferentes ámbitos de la cocina. Joxe Mari Aizega es el director general del BCC y uno de los grandes impulsores del avance del centro en materia de innovación y emprendimiento. Defensor incansable del talento gastronómico español, asegura que “si no existiese el BCC habría que crear uno”.

El Centro no sólo se centra en hacer de la cocina una profesión, sino que dota a cada proyecto e iniciativa de ese componente social que caracteriza a las grandes facultades del mundo, donde los chefs más reputados del momento como los hermanos Roca, Ferran Adrià o Andoni Luis Aduriz comparten sus experiencias y forman parte activa del clima universitario. “Hacía falta un espacio que divulgase una realidad cada vez más evidente: que la gastronomía  está más presente que nunca en la sociedad”, apunta Aizega. Aportar conocimiento, la inclusión en el mercado laboral de sus alumnos y la preparación para aquellos que quieran desarrollar sus habilidades en el siempre competitivo mundo emprendedor son tres piezas clave por las que el BCC apuesta desde que abriese sus puertas en 2011.

“Solo los verdaderamente talentosos generan innovaciones significativas. En España hay un grupo de cocineros de ese perfil”. Aizega confirma de este modo la filosofía del BCC, que es “aportar valor añadido porque existen oportunidades” para lo que “hay que prestar atención a la evolución y la tendencia de un mundo cada vez más amplio y complejo como es el gastronómico”. En este sentido, se enorgullece de que “desde el principio hemos sido innovadores, buscando una autenticidad y excelencia en la cocina como actitud prioritaria”. Y es que como todo sector en auge, el riesgo de caer en repeticiones y estancarse en un único modelo de trabajo es algo que siempre está presente, por lo que el BCC apuesta por tomarse este boom gastronómico como una oportunidad de oro para reinventarse y poner sobre la mesa propuestas pioneras.

“Aunque parezca que es cosa de hace poco, en España llevamos muchos años con una gastronomía en constante crecimiento y expansión, lo que ocurre es que la sociedad está prestando más atención ahora”. A ello están contribuyendo los distintos giros que experimentan algunos negocios, como elBulli, convertido de restaurante de lujo en fundación, los diferentes programas de emprendimiento enfocados a la cocina o hacer de la comida algo más que un placer para el estómago, como el último invento de El Celler de Can Roca. Pese al buen hacer de los Adrià, Roca y compañía, Aizega considera que “de un tiempo para acá la gastronomía se ha convertido en parte del espectáculo diario, solo hay que ver la cantidad de realities televisivos que hay, que están produciendo un cambio acelerado en la percepción de la gente”.

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