huerto cambio climático
El alumnado utilizará el huerto de su instituto como laboratorio para medir el calentamiento global.

El proyecto se denomina ‘El huerto del futuro’ y propone una original forma de comprobar los efectos del cambio climático que correrá a cargo de los alumnos del IES Punta del Verde (Sevilla). Ellos serán los encargados de convertir sus instalaciones en un laboratorio al aire libre para evaluar cómo afecta el aumento de temperatura y el descenso de precipitaciones a sus cultivos. 

Para ello, los escolares seguirán el método científico y con los resultados obtenidos diseñarán una exposición para concienciar a los vecinos del barrio sobre la incidencia real y cercana de este desafío ambiental.

Ciencia ciudadana

La iniciativa, integrada en el programa regional ‘Andalucía, mejor con ciencia’ e impulsado por la Fundación Descubre, persigue que el alumnado compruebe que la influencia del cambio climático no resulta abstracta y teórica.

“Analizaremos con una metodología científica que el proceso que vivimos hoy tiene consecuencias medibles y que quedará patente en los cultivos del futuro, porque se puede evaluar ya en el presente”, incide el coordinador del proyecto, Manuel Caro.

El investigador del departamento de sistemas físicos, químicos y naturales de la Universidad Pablo de Olavide Luis Villagarcía asesorará al alumnado y los docentes del centro para garantizar el rigor de los resultados que obtengan en el huerto y que luego se trasladarán a los vecinos del barrio.

Método científico

El proyecto ha arrancado esta semana con la fase de experimentación, donde los estudiantes que participan en el proyecto –de cuarto de Educación Secundaria Obligatoria y primero de Bachillerato– han sembrado semillas de zanahorias en el huerto.

Parten de la hipótesis de que el aumento de la temperatura y la bajada de precipitaciones que supone el cambio climático afectarán a estos cultivos. Para ello, durante dos meses acometerán cuatro siembras para evaluar las consecuencias de estos parámetros (temperatura y riego) en las plantas.

Así, una de las siembras contará con las condiciones normales de temperatura y riego, que actuará de experimento control. Otra, contará con un aumento de temperatura y aporte hídrico. A ellas se sumarán dos que varían solo calor o solo agua. Tras estos experimentos, el asesor científico instalará un sensor de temperatura que medirá durante varias semanas para obtener una gráfica de variación térmica.

Para finalizar, los estudiantes medirán el peso y tamaño de la parte subterránea y aérea de las zanahorias, con el fin de comprobar la incidencia de las variaciones de temperatura y riego.

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