El decálogo ha visto la luz en la clausura de la tercera edición de Espacio 100cia

Impulsar la formación, tanto para la divulgación como para la evaluación, así como la creación de un Master Andaluz de Divulgación y Comunicación Social de la Ciencia, conforman el contenido del primer punto del Decálogo de Retos de la Divulgación de la Ciencia en Andalucía que acaba de presentar la Fundación Descubre.

Dicho escrito tambien apuesta por diseñar un Plan Andaluz de Fomento de la Cultura Científica. Lograr el reconocimiento formal de la actividad divulgadora en el ámbito profesional y promover la creación de una Oficina de Ciencia Ciudadana andaluza son otros retos incluidos en el documento aprobado al cierre de Espacio 100cia III, además de apoyar la inclusión del fomento de la cultura científica en la educación formal facilitando recursos didácticos y cursos de formación.

Trabajo colaborativo

El decálogo ha visto la luz en la clausura de la tercera edición de ‘Espacio 100cia. Escuela de Divulgadores de Andalucía’, evento organizado por la propia Fundación Descubre y la Universidad de Cádiz, con la colaboración de Canal Sur Radio y Televisión, en la ciudad andaluza de miércoles a viernes.

Ponentes, alumnos y organizadores han aprobado los diez puntos tras el trabajo colaborativo de dos módulos de trabajo. El primero de ellos ha estado dedicado a ‘La evaluación del impacto de las acciones de divulgación científica. Propuestas de mejora’, moderado por Alicia Barea Lara, de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Jaén; en tanto que el segundo de los módulos se ha centrado en ‘El reto de visibilizar y posicionar la información científica’, moderado por Ana Isabel García, directora de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Granada.

Los divulgadores promotores de la iniciativa han adquirido, además, el compromiso de acometer acciones de comunicación que ayuden a difundir el decálogo. 

Los asistentes y ponentes han propuesto asimismo la creación de un grupo de trabajo de expertos que se ocupe de mejorar en evaluación y otro de expertos en comunicación para diseñar una estrategia conjunta de comunicación social de la ciencia.

Con el fin de mejorar la evaluación de la divulgación, el documento aboga por unificar criterios de evaluación, estableciendo indicadores de lo que queremos medir, marcados por unos objetivos realistas y medibles, y fijar un repositorio de herramientas tecnológicas comunes para la evaluación, al tiempo que promover un estudio de percepción social de la ciencia.

Por último, el decálogo insta a aprovechar los recursos humanos propios de las instituciones que tienen ese conocimiento.

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