filosofía coronavirus

La Ertzaintza aplaude a la Guardia Civil. La Generalitat de Cataluña pide ayuda al ejército español. No es extraño ver a neoliberales reivindicando el papel del Estado, como tampoco lo es que quienes antes criticaban a las grandes empresas por hacer donaciones a la sanidad pública ahora lo celebren. Dirigentes que no confiaban en el confinamiento lo ven ahora como la solución más razonable –o al menos ello se deduce de sus últimas decisiones políticas–. Las paradojas parecen haberse convertido en modo de vida a raíz de la crisis del Coronavirus y su evolución en las últimas semanas. "Un baño de realidad", como lo define la doctora en filosofía Mónica Cavallé, para quien la pandemia ha sacado a la luz dos atributos "que parecían escondidos en nuestra sociedad occidental relativamente acomodada": vulnerabilidad e incertidumbre.

"El individualismo autista es muy propio de nuestros días. La situación actual es difícil de calificar, pero no deja de ser bello y conmovedor ver al ser humano sacar lo mejor de sí mismo en momentos como este", subraya Cavallé en referencia a la cantidad de ideas que están surgiendo para hacer frente a las dificultades.

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Pionera del asesoramiento filosófico sapiencial en España, Cavallé trabaja desde hace dos décadas como filósofa asesora facilitando consultas individuales, talleres dirigidos al público general y cursos de formación en asesoramiento filosófico. "La filosofía tiene un uso consolador. Incluso aquellos que no son filósofos filosofan en estos tiempos de pandemia, apunta la experta, cuyas preocupaciones van más allá de lo cotidiano. "Somos frágiles. Un virus ha puesto en jaque a todo el planeta y está quebrando la economía mundial. Pero no debemos pararnos aquí. La crisis del coronavirus debe hacernos pensar con más lucidez".

Mónica Cavallé.

En este sentido, Cavallé ha aprovechado para reivindicar el papel útil de la filosofía. "Nuestro campo no es el de la mera opinión. Tampoco somos periodistas, siempre al hilo de la actualidad. Los filósofos no podemos ofrecer respuestas de segunda mano ni respuestas precipitadas". Sin embargo, reconoce no tener respuesta a una pregunta que recorre la mente tanto de quienes requieren de sus servicios como de la suya propia: "¿qué nos espera después de todo esto? No lo sé". Aunque sí avisa: "cuando el miedo toma la palabra sale lo peor del ser humano. Nuestro mecanismo de defensa nos hace ser egoístas e insolidarios. Debemos salir reforzados como personas de esta".

Un reencuentro entre iguales

David López reconoce que cuando mira por su ventana desde el hogar en el que está confinado percibe cierto sosiego. "Si algo tengo claro es que somos una gigantesca fraternidad. Cuando uno se encuentra a otra persona en una montaña solitaria siempre reconoce a un hermano, a uno de los nuestros. Ahora en el supermercado cruzamos miradas a distancia. Sabemos que esa persona está en nuestra misma situación". Esta inyección de empatía en momentos complicados es lo que López considera el reencuentro entre seres humanos.

David López.

Si Schopenhauer decía que el mundo es una gran obra de teatro, López –también doctor en filosofía y que durante 15 años también ejerció como abogado– lo subraya ahora más que nunca. "La pandemia nos ha ofrecido un parón. Estamos a tiempo de repasar la obra y tomar nota de lo que hemos hecho y debemos hacer". También se ha referido a Nietzsche y su famoso paralelismo 'el mundo solo tiene sentido como una gran obra de arte'. "Está todo aún por ser dicho. ¿Quién ha dicho que el mundo que hemos diseñado se vaya a quedar así?"

López considera que "la sacudida por el coronavirus será de tal calibre" que vislumbra dos caminos. "Veremos o bien una tendencia hacia el miedo, el odio y la estupidez, en donde se incluyen las ideologías cerradas y autoritarias, o una fascinación por lo que realmente es esencial". De esta última predicción, el filósofo considera que el virus ha logrado cosas que hace tres meses eran inexplicables. "Desde que la creación del cristianismo no se veía una iglesia vacía, se han vaciados los pubs, el fútbol ya no existe... La vida no habrá que replanteársela, ya lo estamos haciendo sin darnos cuenta".

El debate entre ambos filósofos que ha propiciado esta información tuvo lugar ayer virtualmente y fue organizado por Ámbito Cultural de El Corte Inglés

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