Oro

El oro es el metal precioso por excelencia desde tiempos muy, muy antiguos. Ha resistido el paso del tiempo como pocos activos. La industria del oro ha procurado siempre estar a la vanguardia de las transformaciones sociales y económicas para no perder ni un ápice de relevancia. Por todo ello, hoy hablaremos brevemente de cómo esta materia prima ha encontrado su hueco en los tiempos modernos.

El oro coge el avión y el barco de la mano de la globalización

Fuente: Pixabay

Actualmente, Suiza lidera la clasificación de exportaciones de oro refinado del mundo. ¿Y sabes cuál es el principal destino de estas exportaciones? ¡Hong Kong! La obsesión de la región autónoma china por las joyas de oro y las reservas personales a modo de valor refugio se ha visto colmada con creces gracias a los milagros de la globalización. Cuesta imaginarse este comercio a esta escala hace apenas 100 años entre dos territorios tan distintos y alejados. En cambio, hoy en día, las fluidas rutas áreas y marítimas permiten mover a bajo costo y con todas las garantías mercancías tan valiosas (y pesadas) como el oro.

El oro se une a la revolución de las finanzas digitales

Desde que se democratizó el acceso a las inversiones online, son muchos quienes están pegados a sus pantallas para seguir la cotización del oro en tiempo real y no perderse ningún movimiento. La proliferación de numerosos brókeres online fiables ha despertado una verdadera fiebre del oro. ¿El motivo? Es un activo seguro sobre el que, a diferencia de otros como las criptomonedas, existe un consenso de que nunca perderá una parte importante de su valor presente por sus múltiples usos y características propias. Su popularidad como valor refugio no ha hecho más que comenzar en esta nueva época digital en la que vivimos.

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El oro se vuelve indispensable en las nuevas aplicaciones tecnológicas

Aunque parezca paradójico, no son las materias raras las que mueven los nuevos productos tecnológicos, sino algunos de los metales más tradicionales, como el oro. Debido a su gran resistencia ante la corrosión y a sus propiedades conductivas, hay una demanda de oro cada vez mayor en la industria de los productos electrónicos. Ejemplos de dispositivos electrónicos que utilizan el oro son los teléfonos móviles, los relojes, las calculadoras, los ordenadores o los sistemas GPS. El oro está también presente en productos que apenas tienen unos años de vida, como todos los derivados de la nanotecnología. Aparte de encontrase en estos productos tecnológicos, el oro tiene a día de hoy un papel fundamental en la tecnología aeroespacial. La resistencia y la versatilidad de este metal precioso es clave en la construcción de naves y satélites espaciales, que deben requerir el menor número de reparaciones posible una vez lanzadas al espacio.

En conclusión, el oro sigue manteniendo intacta su vigencia y no parece estar dispuesto a desaparecer de nuestras vidas en un futuro próximo. Parece que su demanda para joyas, para operaciones financieras y para aplicaciones en el campo de las nuevas tecnologías seguirá en aumento. El rey de los metales se resiste a abandonar la relevancia que ha tenido históricamente en el desarrollo socioeconómico de la humanidad.

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