Repsol Technology Lab

Combustibles renovables: del laboratorio a la producción industrial con Repsol Technology Lab

Contenido patrocinado por Repsol

Cómo se desarrollan los combustibles renovables en Repsol Technology Lab: de la investigación a la escala industrial

Un nuevo combustible renovable no pasa directamente de una idea de laboratorio a una planta capaz de fabricar miles de toneladas. Entre ambos extremos existe un proceso de investigación, ensayos, validación y escalado en el que se comprueba si una materia prima puede transformarse, si el producto cumple las especificaciones necesarias y si la tecnología puede funcionar de manera estable a gran escala.

La Comisión Europea utiliza los denominados niveles de madurez tecnológica o TRL (Technology Readiness Levels) para describir precisamente esta evolución: desde los principios y pruebas iniciales hasta la validación, demostración y funcionamiento de una tecnología en condiciones reales. En este recorrido, los centros de investigación funcionan como punto de conexión entre la ciencia y la industria. 

En el caso de Repsol, buena parte de este trabajo se concentra en Repsol Technology Lab, que dispone de 20 laboratorios especializados, 35 plantas piloto y más de 230 científicos y tecnólogos, según los datos publicados por la compañía y consultados en octubre de 2026. 

¿Cómo comienza el desarrollo de un nuevo combustible renovable?

El punto de partida puede ser una nueva materia prima, una necesidad concreta de la industria o el desarrollo de un combustible con unas propiedades determinadas. A partir de ahí se estudia qué materiales pueden utilizarse, cómo transformarlos y qué características deberá cumplir el producto obtenido.

Durante las primeras fases se analiza la composición física y química de las materias primas, su comportamiento durante la transformación y las tecnologías que podrían utilizarse. El objetivo todavía no es fabricar grandes cantidades, sino comprobar qué opciones tienen posibilidades reales de avanzar.

Un ejemplo en fase de investigación y validación es el proyecto Madrid Vuela Sostenible, coordinado por Repsol Technology Lab junto con IMDEA Energía, ARIEMA y EVOENZYME y apoyado por la Comunidad de Madrid y la Unión Europea. Según la documentación del proyecto, se han caracterizado más de 40 materias primas residuales y se han realizado trabajos relacionados con biocatálisis, hidrógeno renovable, digestión anaerobia y diferentes tecnologías para producir combustible renovable de aviación, SAF por sus siglas en inglés. 

Este tipo de análisis permite seleccionar las opciones que pueden pasar a ensayos más avanzados y descartar aquellas que no alcanzan las características necesarias.

¿Qué papel tienen las materias primas y las tecnologías de producción en el desarrollo de combustibles renovables?

Materia prima y tecnología están estrechamente relacionadas. No se procesa de la misma manera un aceite residual que una biomasa sólida, un residuo agroalimentario o el CO₂ utilizado junto con hidrógeno para fabricar combustibles sintéticos.

 El Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea recoge precisamente esta diversidad al analizar la amplia variedad de materias primas reconocidas para la producción de combustibles renovables y las distintas rutas tecnológicas disponibles para transformarlas. Existen rutas basadas en procesos biológicos, termoquímicos o químicos y cada una presenta requisitos diferentes en materia prima, madurez tecnológica y posibilidades de escalado. Esta diversidad contribuye a crear un sistema más resiliente y a reforzar la seguridad energética.

El organismo señala además que el desarrollo industrial no depende únicamente de que una tecnología sea viable, sino también de factores como los costes, el suministro de materias primas y el despliegue de nuevas instalaciones. 

Esta relación entre materia prima y proceso explica parte del trabajo desarrollado en Repsol Technology Lab. El centro cuenta con capacidades para analizar materiales procedentes de residuos, caracterizar nuevas materias primas y productos, desarrollar formulaciones y reproducir procesos industriales a menor escala. Sus plantas piloto permiten además probar materias primas diferentes y observar cómo afectan al funcionamiento del proceso.

¿Cómo se prueban y validan los combustibles renovables antes de producirlos a gran escala?

Una vez identificada una combinación prometedora de materia prima y tecnología, comienza la fase de pruebas. Aquí se busca comprobar tanto el funcionamiento del proceso como las características del combustible obtenido.

Se analizan parámetros relacionados con la composición, la estabilidad y las propiedades físicas y químicas. Dependiendo de la futura aplicación, también pueden realizarse ensayos para conocer el comportamiento del producto en motores o sistemas de propulsión y comprobar el cumplimiento de las especificaciones correspondientes.

La validación no significa todavía que el combustible vaya a producirse industrialmente. Entre una formulación que funciona en condiciones controladas y una planta capaz de operar de manera continuada, existen nuevas fases de desarrollo y escalado.

¿Cómo se pasa del laboratorio a una planta piloto y después a la producción industrial?

Llevar un combustible renovable desde una primera formulación hasta una planta industrial implica aumentar progresivamente la escala y comprobar que el proceso mantiene su rendimiento, seguridad y calidad cuando crecen los volúmenes. Una tecnología que funciona con pequeñas cantidades en laboratorio puede comportarse de otra manera cuando debe operar de forma continua, procesar materias primas variables y producir miles de toneladas al año.

Las primeras fases permiten estudiar las reacciones, seleccionar materias primas y comprobar las propiedades del combustible obtenido. Después, las plantas piloto reproducen el proceso a una escala mayor y permiten ajustar variables como temperaturas, presiones, consumo energético, uso de catalizadores o rendimiento de conversión. El objetivo es detectar problemas antes de trasladar la tecnología a equipos industriales.

En esta etapa intermedia se sitúan algunos trabajos de Repsol Technology Lab. El Informe de Gestión Consolidado de Repsol de 2024 recoge, por ejemplo, la puesta en marcha de una planta piloto de hidrogenación de lípidos para realizar ensayos relacionados, entre otras aplicaciones, con la planta de combustibles renovables de Cartagena. Este tipo de instalación permite estudiar cómo responde el proceso antes de trabajar con los volúmenes propios de una planta comercial.

El recorrido puede resumirse de la siguiente manera:

FaseObjetivoQué evidencia permite avanzar
InvestigaciónEstudiar materias primas, reacciones y posibles tecnologías de transformaciónResultados de laboratorio que confirman que la ruta es técnicamente viable
EnsayoComprobar propiedades del producto y comportamiento del proceso en condiciones controladasAnálisis de composición, estabilidad, rendimiento y cumplimiento de parámetros definidos
PilotoReproducir el proceso a mayor escala y ajustar las condiciones de operaciónFuncionamiento estable en una instalación piloto y resultados reproducibles
DemostraciónProbar la tecnología en condiciones próximas a las industrialesOperación en volúmenes mayores y validación de aspectos como seguridad, eficiencia y continuidad
IndustrialProducir de forma continuada, estable y con grandes volúmenesCapacidad para mantener calidad, rendimiento, suministro de materias primas y viabilidad operativa

¿Qué cambia cuando un combustible renovable llega a escala industrial?

En el laboratorio puede ser suficiente producir pequeñas cantidades bajo condiciones muy controladas. A escala industrial, en cambio, la tecnología debe ser capaz de mantener el rendimiento, la estabilidad del proceso y una calidad constante durante periodos prolongados.

También cambia la dimensión de la cadena de suministro. Se necesitan cantidades suficientes de materias primas, sistemas de almacenamiento, logística, trazabilidad y una infraestructura capaz de distribuir posteriormente el combustible.

El JRC señala que este proceso de industrialización está avanzando en Europa: el consumo de los biocombustibles avanzados contemplados en la regulación europea pasó de aproximadamente 1 Mtep en 2019 a más de 4 Mtep en 2023. Al mismo tiempo, el organismo identifica como factores relevantes para continuar el despliegue los costes, la disponibilidad de materias primas y la puesta en marcha de nuevos proyectos industriales.

 La producción y comercialización de combustibles renovables en Europa está sujeta a criterios de sostenibilidad, trazabilidad y certificación establecidos por la regulación europea, que permiten verificar el origen de las materias primas y seguir la cadena de valor hasta el producto final. 

En este marco, los combustibles producidos por Repsol en su complejo industrial de Cartagena cuentan con certificaciones y registros que permiten acreditar su trazabilidad y comercialización en distintos mercados europeos, entre ellos el esquema ISCC-EU y los sistemas nacionales de España, Italia, Francia y Alemania.

Junto a estas garantías de trazabilidad y certificación, Cartagena muestra también la escala industrial que ha alcanzado la producción de combustibles renovables. Desde 2024, la planta de Repsol cuenta con capacidad para producir 250.000 toneladas anuales, entre ellas diésel renovable y SAF, a partir de residuos orgánicos. La compañía destinó 250 millones de euros a su puesta en marcha.

El caso de Puertollano muestra otra vía para alcanzar la producción industrial. En mayo de 2026, Repsol inició allí la producción a gran escala de combustibles renovables en Puertollano después de invertir 130 millones de euros en transformar una unidad que anteriormente procesaba materias primas fósiles para que pudiera utilizar materias primas renovables. La instalación tiene capacidad para producir 200 000 toneladas anuales de diésel renovable. 

Ambos ejemplos muestran que el escalado puede implicar tanto desarrollar una instalación específica como adaptar unidades ya existentes. Antes de llegar a ese punto, sin embargo, la investigación, las pruebas y las plantas piloto permiten comprobar cómo se comportarán las materias primas y los procesos cuando aumenten los volúmenes.

El desarrollo de combustibles renovables es, por tanto, un recorrido en el que investigación e industria están conectadas. Repsol Technology Lab permite observar cómo el análisis de materias primas, los ensayos y las plantas piloto pueden trasladarse posteriormente a instalaciones donde una tecnología debe funcionar de manera estable y repetible a escala industrial.

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