Imagen procesada de Europa, hecha a partir de imágenes tomadas por la nave espacial Galileo de la NASA a fines de la década de 1990. ©NASA/JPL-Caltech/SETI Institute

Un equipo científico liderado por el Centro de Astrobiología (CAB) ha simulado en laboratorio los procesos criomagmáticos que pueden tener lugar en las cortezas de algunas lunas heladas del Sistema Solar, como la joviana Europa.

En concreto han podido simular la formación y desestabilización mediante pulsos térmicos de cámaras criomagmáticas situadas hasta una profundidad de 3 kilómetros desde la superficie. Los investigadores han estudiado la coexistencia de diferentes fases minerales, como clatratos, sales hidratadas y hielo de agua, y también los efectos que su desestabilización puede tener en la superficie. La separación de fases y los cambios de volumen generan inestabilidades en la corteza que pueden reflejarse en la formación de domos o colapsos, según la composición química inicial. 

“Hemos simulado experimentalmente procesos criomagmáticos que podrían ocurrir en el interior de la corteza de Europa”, responde Victoria Muñoz-Iglesias, investigadora del CAB cuando se le pregunta por las conclusiones de un trabajo que acaba de ser publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Planets. “Si estos procesos tienen lugar a poca profundidad y su magnitud es amplia, pueden tener consecuencias en superficie, deformando el terreno localmente”.

Detalle de estructuras circulares (lenticulae) de posible origen criomagmático en la superficie de Europa. ©NASA/JPL-Caltech/SETI Institute

“Hay un gran debate sobre la formación de ciertas estructuras geológicas de la superficie del satélite Europa, y en este trabajo simplemente tratamos una hipótesis, pero sin descartar el resto de posibles procesos de formación”, añade la autora principal del estudio en declaraciones a Innovaspain.

El equipamiento necesario

La simulación en cámaras es una herramienta de estudio de gran importancia en ciencias planetarias debido a que el ambiente profundo donde se producen estos procesos no es accesible a la observación directa.

“Nuestros instrumentos nos han permitido cuantificar los gradientes de presión y temperatura, además de estudiar en detalle las diversas texturas minerales que se forman en las condiciones de la corteza de Europa”, explica Muñoz-Iglesias.

“Hay muy pocos laboratorios en el mundo que cuenten con el equipamiento necesario para realizar un estudio tan detallado de este tipo de simulación experimental”, añade. La tecnología disponible en el CAB ha permitido realizar un análisis exhaustivo de las muestras, tanto texturalmente como por espectroscopía Raman. Además, se ha monitorizado la presión y la temperatura mediante sensores emplazados en contacto directo con la muestra.

Océano subterráneo

Europa, una de las lunas galileanas de Júpiter, es uno de los objetivos principales de la astrobiología. Se considera que posee un océano global de agua líquida bajo su superficie y una corteza helada, compuesta sobre todo por hielo de agua, geológicamente joven, lo que evidencia que se trata de un cuerpo planetario activo con un entorno subsuperficial potencialmente habitable.

En su superficie se han encontrado una diversidad de estructuras que podrían provenir de ese océano bajo la superficie y que habrían surgido como resultado de un proceso de criomagmatismo. En la Tierra, los magmas están compuestos principalmente por silicatos, mientras que en las lunas heladas es el agua líquida el que hace el papel de magma en estos entornos a tan baja temperatura.

Desde un punto de vista físico, el magmatismo es un proceso resultado de la liberación de energía de un cuerpo planetario. En el caso de Europa, este proceso tiene lugar a bajas temperaturas, de ahí que se denomine criomagmatismo.

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