Marisol Soengas, del CNIO, y Yardena Samuels, del Instituto Weizmann (de izq. a dch.)

Se conocían hacía mucho tiempo porque ambas trabajan en temas que se pueden considerar complementarios. Yardena Samuels, del Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel, se centra en el campo de la genética del melanoma, mientras que Marisol Soengas, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), focaliza sus esfuerzos en estudiar los mecanismos de cómo se inician y evolucionan estos tumores. Desde hace algo más de un mes, llevan a cabo una investigación conjunta.

Este proyecto colaborativo, de tres años de duración, es posible gracias al apoyo de la Fundación Ramón Areces. Bajo el título ‘Heterogeneidad en la metástasis del melanoma y resistencia al bloqueo del punto de control inmunitario’, se quiere entender por qué estos tumores son capaces de diseminarse por el organismo a partir de tumores de poco más de un milímetro de grosor.

Cuentan con diversas fuentes de financiación que les ha permitido ampliar los grupos de investigación que lideran ambas científicas. Pero es que, además, gracias a la sinergia alcanzada, han logrado “ser más competitivas porque la idea es que podamos abordar de una forma mucho más ambiciosa el melanoma”, explica Soengas en declaraciones a Innovaspain.

Aunque se les concedió dicho proyecto a finales de abril, el arranque tuvo lugar a finales de julio. Mantienen reuniones constantes por videoconferencia, a la que acaba de añadirse, la semana pasada, un encuentro presencial con la visita que un grupo de científicos del CNIO han realizado al Instituto Weizmann de Ciencias.

Agresividad y capacidad de adaptación

Tal y como explica la investigadora del CNIO, el fin último del proyecto es comprender cómo este tumor es tan agresivo y, al mismo tiempo, tan dinámico. Ella lo compara con los juguetes Transformers, ya que se adapta y, al igual que ellos, puede adoptar distintas formas.

“El melanoma tiene varias peculiaridades –detalla Marisol Soengas–. En primer lugar, es un tumor con una gran capacidad de metástasis intrínseca. Es el único en el que lesiones de poco más de un milímetro de grosor tienen ya la capacidad de diseminarse por el organismo; y a nosotros nos interesa saber por qué”.

“La otra característica que lo hace muy difícil de estudiar y tratar es que es un tumor muy variable –continúa–. Las células tumorales tienen muchas mutaciones y diferentes”. Ahí radica su capacidad de evadir múltiples tipos de tratamientos, incluida la inmunoterapia.

Con esta labor investigadora se pretende también descubrir biomarcadores que permitan predecir qué pacientes podrán responder (o no) a inmunomoduladores que se están utilizando en la clínica.

Encuentro internacional en Israel

Como ya se ha apuntado, representantes del CNIO y de The Moross Integrated Cancer Center (MICC) del Instituto Weizmann de Ciencias han celebrado los días 4 y 5 de septiembre, en Rehovot (Israel), un encuentro internacional para avanzar en las nuevas perspectivas contra el cáncer, así como en el desarrollo de nuevos proyectos colaborativos.

Este ciclo de conferencias, que cumple su segunda edición, se celebra cada dos años de forma intermitente en España e Israel gracias a un acuerdo de colaboración firmado en 2017 entre el CNIO, el Instituto Weizmann de Ciencias y la Fundación Ramón Areces.

El evento ha contado con algunos de los más prestigiosos investigadores de ambas organizaciones. Como ha destacado la directora del CNIO, Maria Blasco, durante la sesión inaugural, “este encuentro es de vital importancia para la suma de sinergias entre ambas instituciones líderes en investigación y la necesidad de la colaboración internacional para poder avanzar en la lucha contra el cáncer”.

En esta misma línea el director del MICC, Moshe Oren, ha afirmado que “el cáncer es un problema global, por lo que la clave del éxito en la lucha contra él es la cooperación y colaboración globales. La alianza entre nuestros dos centros de investigación oncológica de excelencia puede contribuir de manera significativa a estos esfuerzos globales”.

Por su parte, el director de la Fundación Ramón Areces, Raimundo Pérez-Hernández y Torra, ha subrayado “la importancia y la significación de establecer y consolidar una sólida relación de cooperación mutua entre destacados científicos españoles e israelíes en un tema tan relevante como la investigación oncológica”.

Durante los dos días de encuentro se han presentado nuevas estrategias en la búsqueda de terapias combinadas y nuevas dianas para mejorar el diagnóstico y buscar nuevos tratamientos contra el cáncer, como las presentadas por Maria Blasco, que ha pronunciado una conferencia magistral sobre el papel de los telómeros en cáncer, y Eva González del CNIO, o Rony Seger y Ziv Shulman del Instituto Weizmann de Ciencias.

También se han dado a conocer algunas de las nuevas tecnologías innovadoras para la investigación del cáncer desarrolladas por el investigador del CNIO Óscar Llorca sobre la revolucionaria criomicroscopía electrónica –desarrollo tecnológico protagonista del Premio Nobel de Química en 2017–, o por los investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias Efrat Shema y Amos Tanay sobre el análisis a tiempo real de moléculas únicas y  análisis unicelulares para el estudio de la epigenómica y evolución del cáncer, respectivamente. 

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