Durante los 20 años en los que trabajó como tripulante de cabina en una aerolínea, Natalia Martínez obtuvo una formación extra, útil en ese ejercicio que es comprender (o al menos intentarlo) al género humano. No es casual que decidiera formarse como experta en coaching y programación neurolingüística (PNL). Lo hizo durante una excedencia, coincidiendo con el embarazo de su primera hija. “Siempre me ha gustado el trato humano y soy muy creativa”, explica a modo de radiografía rápida. Si a estos pilares le añadimos capacidad de observación, no es difícil deducir que el siguiente paso sería uno relacionado con el atractivo jaleo del emprendimiento.

A la fórmula le faltaba un leitmotiv. El mundo de la moda siempre llamó su atención así que tiró de practicidad para encontrar un hueco libre. “ChicBack no parte de la intención de emprender por emprender, sino por una necesidad personal: si quería usar prendas que dejaran la espalda al aire, al igual que muchas otras mujeres, o el sujetador me resultaba incómodo o, directamente, no me lo podía poner”, aclara Martínez sobre el momento en que decidió crear un sujetador con tiras decorativas e intercambiables, bonitas de lucir a espalda descubierta.

Natalia Martínez, fundadora de ChicBack.

Desde entonces han sido años de diseños, búsqueda de proveedores, materiales… “Lo más costoso es hacer tangible todo lo que tengo en la cabeza. Mi vida se ha convertido en una auténtica montaña rusa. No tengo formación empresarial, así que cada día es nuevo para mí y he de enfrentarme a nuevos retos que me están ayudando mucho a crecer personal y profesionalmente”, explica Martínez que, obstáculos aparte, parece haber dado en el clavo. Con la firma en el mercado desde hace tan solo cinco meses, son ya 10.000 las unidades vendidas en diez países de Europa y América. “Hemos cubierto una necesidad estética; eso es lo más reconfortante, saber que gracias a tú idea muchas mujeres se sienten más guapas y seguras de sí mismas”.

ChicBack es una empresa 100 % española y cada prenda sigue un exhaustivo proceso artesanal. De ello se encargan en la Fundación Juan XXIII Roncalli, que integra a personas con discapacidad. “Hacen un trabajo magnífico”, alaba Martínez. “Están encantados de poder poner su trabajo al servicio de la moda, ya que es un sector en el que nunca habían tenido la oportunidad de participar. Para nosotras esta asociación es prioritaria, ya que también queremos contribuir a mejorar la vida de colectivos vulnerables”.

En cuanto a la distribución, ChicBack es una e-commerce ‘nativa’. “Queremos llegar a todo el mundo”, explica Martínez, que reconoce que es en Latinoamérica, “por el clima y por la forma de vestir”, donde la marca tiene puestas mayores expectativas de crecimiento. Por el momento prefiere tener los pies en el suelo antes de enfrascarse en poner en marcha una estructura fuera de España. “Pretendemos consolidar el negocio y convertirlo en una marca grande, pero queremos hacerlo bien y cuando estemos realmente preparadas. Cualquier empresa puede morir de éxito, es menos frecuente pero más doloroso si cabe que caer por una crisis económica”.  

En la aventura se han embarcado ocho personas. Junto a Natalia Martínez, son socias tres amigas “desde hace más de 25 años”: Mónica Estarreado, Judith Atienza y María José Giaever, ‘Makoke’, cuya notoriedad pública “posibilita que el producto se esté dando a conocer tan rápidamente. Cada una tenemos un rol, pero coincidimos en estar totalmente volcadas con el proyecto”, añade Martínez. “Tenemos los pies en el suelo, y aunque albergamos muchísimos proyectos en mente y recibimos muchísimas propuestas de colaboración queremos ser cautas y valorar muy bien donde nos metemos”, concluye.

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