Andrea Gamarnik,  jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL)

“Para poder controlar al virus del dengue es necesario saber cómo funciona”

Andrea Gamarnik,  jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL)

Por su trayectoria y por describir mecanismos claves que regulan la multiplicación del virus del dengue, fue incorporada a la Academia Americana de Microbiología y, en 2016, recibió el Premio internacional L’Oréal-UNESCO ‘Por las Mujeres en la Ciencia’. La doctora Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL) e investigadora del CONICET, ha centrado gran parte de su trayectoria profesional a profundizar en este problema sanitario de gran relevancia en América Latina.

“Para poder controlar al virus del dengue es necesario saber cómo funciona, cómo infecta a la célula y cómo causa enfermedad –afirma–. En nuestro laboratorio estudiamos al virus del dengue a nivel molecular con el fin de conocer al sistema y poder así identificar los puntos débiles de los procesos virales que permitan el desarrollo de estrategias antivirales”.

Su equipo descubrió en 2006 cómo se multiplica el virus del dengue. “Cuando el virus infecta a una célula, le introduce una molécula de ácido ribonucleico (ARN) que contiene la información genética del virus –explica–. Esa molécula lleva el código para la producción de proteínas virales, entre ellas la polimerasa, que es la encargada de copiar el material genético para dar lugar a nuevos virus (la progenie), que a su vez infectarán a nuevas células causando daño a la persona infectada”.

Este mismo mecanismo se produce en otros virus que causan enfermedad en humanos trasmitidos por mosquitos, como es el Zika o la fiebre amarilla. Gamarnik también se dio cuenta de que el material genético, el ARN, es la parte más vulnerable del virus y, además, la que lleva toda la información para producir nuevos virus.

Dicho ARN debe estar protegido por una proteína llamada proteína de cápside. “Tiene dos funciones principales, primero recubrir al ARN del virus para protegerlo y luego liberarlo dentro de la célula en un entorno más seguro, donde no pueda dañarse”, afirma la investigadora del CONICET. Este último proceso, conocido como desnudamiento viral, “requiere de componentes de la célula específicos que pueden ser blancos para la acción de antivirales”, añade.

MÁS AVANCES

Para el décimo aniversario de la prestigiosa revista PLoS Pathogens (en 2015), más de 60 editores seleccionaron un hallazgo suyo basados en su excelencia científica y su potencial impacto en la salud humana. En concreto, se trata de un trabajo en el que descubrieron que el virus del dengue muta y ‘reprograma’ su información genética cuando pasa de mosquito a humano.

“En el ciclo natural, el virus debe infectar mosquitos, donde debe multiplicarse, llegar a las glándulas salivales y, al picar a una persona, transmitir el virus en microgotas de saliva del mosquito al torrente sanguíneo de la persona picada –detalla en una entrevista publicada por la Fundación Instituto Leloir-. Una vez en el humano, el virus se multiplica y circula en la sangre, de donde pasará a un nuevo mosquito, cerrando el ciclo”.

El equipo de Andrea Gamarnik descubrió que los virus que se multiplican en células humanas son diferentes a los que se encuentran en células de mosquito. “Cuando el virus infecta células de mosquito se seleccionan mutaciones en su ARN que mejoran la capacidad de proliferar en ese organismo, una cuestión evolutiva. El virus que más prolifera se seleccionará en la población y será más abundante. Ahora bien, el virus que se multiplica más en mosquito no es exactamente igual al que prolifera más en humanos. Por esto encontramos que hay ciclos de adaptación y selección de virus con mutaciones diferentes en cada tipo celular”.

En los últimos años, la emergencia del Zika puso en jaque al sistema de salud de muchos países del continente Americano. Por ello el Laboratorio de Virología Molecular de la FIL está trabajando con los dos virus, Zika y dengue. “Ambos son transmitidos por el mismo mosquito y, además, pertenecen a la misma familia, con lo cual tienen propiedades comunes; aunque el virus de Zika también se transmite por vía sexual y durante el embarazo puede pasar a la placenta causando enfermedad en recién nacidos (como es la microcefalia)”. Ellos ya han desarrollado herramientas moleculares nuevas para poder diseñar virus de Zika por ingeniería genética. “Esto sirve tanto para estudiar su funcionamiento como para desarrollar potenciales vacunas”.

Su labor investigadora va mucho más allá. “El dengue y el Zika son miembros de un grupo que incluye a más de 80 virus que pueden causar enfermedad en humanos, conocido con el nombre de flavivirus –asegura–. Gran parte de nuestro trabajo, realizado originalmente sobre dengue y más recientemente sobre Zika, está enfocado de tal manera que pueda ser aplicable a todos los miembros de este grupo de virus”.

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