AlmaNatura rural

Hace más de 22 años, en un pueblo de la Sierra de Huelva, un grupo de jóvenes, ante la situación de buscar trabajo en la ciudad tras terminar sus carreras, se rebelaron. Su idea era seguir en el pueblo, pero de otra manera. Seguir en su hogar ofreciendo alternativas y actividades con una vida más rica: más cultural, más social, más medioambiental. Así nació AlmaNatura, como una respuesta para dinamizar el entorno rural, extendiéndose a su vez por toda la comarca –unos 29 municipios–.

“Inicialmente éramos una asociación, pero acabamos convirtiéndonos en una cooperativa, en una sociedad limitada laboral y simultaneamos ambos registros, es decir, el de asociación y el de empresa, porque creíamos que había cosas que, evidentemente, no tenían que ver la una con la otra”, explica Juan José Manzano, cofundador y director ejecutivo de AlmaNatura. “Al final, la asociación llevaba determinados programas de voluntariado y la empresa desarrollaba actividades que tenían que ver con atender a clientes que demandaban servicios de esas características”.

Pero varios jóvenes se marcharon de la asociación, que acabó desapareciendo para constituirse como empresa social, lo que es actualmente. De hecho, son una sociedad limitada, una ‘benefit corporation’ –“una entidad que blinda sus escrituras de constitución a través de un propósito muy concreto. En este caso, es el de la fijación de población rural y reactivación de comunidades rurales”, explica Manzano–, la primera a nivel nacional y una de las primeras europeas.

Pero AlmaNatura es lo que es hoy por situaciones como esa. Era normal que la gente se marchara, porque tenían que buscarse la vida como pudieran. Y ahí entra su propósito: reactivar comunidades rurales desde cuatro puntos de vista: en el ámbito educativo, en el ámbito de la salud, en el ámbito del uso de la tecnología y en el ámbito del empleo. Sobre todo, fundamentalmente en esta última. “Sin empleo, no hay vida en los pueblos”, apunta.

Para esta empresa, relacionar la innovación con el mundo rural es clave. Manzano se sincera: “Después de más de 60 años viendo cómo se deteriora y cómo pierde productividad el entorno rural y cómo pierde negocios y cómo pierde vida el propio ámbito… la innovación cobra protagonismo. Si no hay innovación en los entornos rurales, evidentemente no tendremos oportunidad de continuar de seguir esa saga que comenzaron nuestros abuelos”.

Por ello se enfocan en los retos. En primer lugar, identifican, como si fueran objetivos de desarrollo sostenible, pero muy vinculados a lo local y lo rural, y cada uno de esos retos los convierten en oportunidades, tanto para el desarrollo de la propia idea de AlmaNatura como oportunidades para el pueblo. “Si no damos una respuesta real y legitima nuestra actividad no tiene ningún sentido. Podemos innovar, pero si no innovamos con un valor, con un sentido, no dejará de ser una innovación que no acaba dando el fruto que nosotros buscamos. A nosotros se nos evalúa anualmente, con lo cual, tenemos que dar soluciones innovadoras lo más legítimas y reales posibles al reto que se nos plantea en el mundo rural”.

Cuando Manzano habla de evaluación se refiere a sus colaboraciones. “En este trabajo, lo que hacemos es que o bien lo privado pone recursos económicos, o bien lo público, o lo privado pone otro tipo de recursos que favorecen y facilitan el propósito de la empresa y viceversa. En eso consiste nuestra labor, a nivel nacional. Actualmente, atendemos a, más o menos, entre 6.000 y 7.000 personas al año, dependiendo del año, y aproximadamente son 200 los pueblos que reciben servicios gratuitos de reactivación rural”, indica.

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Así, entre sus proyectos más destacados se encuentra Un ratito para mí’, relacionado con la salud. También cuentan con proyectos de alfabetización digital básica para entornos rurales donde ayudan a personas a utilizar las herramientas tecnológicas, como por ejemplo, el uso de la banca online. “Que, por cierto, por desgracia estamos perdiendo bancos para dar el servicio, con lo cual la herramienta online es fundamental”, subrayan en AlmaNatura.

Tienen, además, proyectos de educación con los que trabajan con jóvenes en el ámbito rural, formación profesional, o proyectos en alianza público-privada, como con Red Eléctrica de España, en el cual intentan atraer emprendedores que están en el ámbito urbano y que quieren montar una idea de negocio en el ámbito rural como oportunidad. Un aliciente para poblaciones que están en riesgo de despoblación. Por otro lado, este año van a comenzar con un espacio llamado AlmaNatura Labs, un espacio de coworking y coliving en el entorno rural, concretamente en la población donde nació AlmaNatura; un proyecto “muy interesante” con el que pretenden “retar al presentismo” y hacer que las poblaciones rurales se reactiven gracias a los empleos que llegan a trabajar en remoto.

Asimismo, tienen un proyecto del que están “tremendamente orgullosos” gracias al apoyo de centenares de diputaciones, de ayuntamientos de toda España, de entidades y fundaciones públicas. Hasta Coca Cola España es su principal apoyo. Se trata de ‘Gira Mujeres’, un proyecto que permite ayudar a mujeres que están en el ámbito rural, que quieren montar una idea de negocio o que tienen uno y quieren mejorar su productividad y su supervivencia en el negocio.

“Es un proyecto de empoderamiento de la mujer rural –afirma Manzano–, trabaja el desarrollo personal también, pero fundamentalmente está orientado a dar respuesta a esa falta de empleo o esa falta de falta de oportunidades en el mundo rural. Nos ha permitido llegar a más de 9.000 mujeres, solo del ámbito rural, y a más de 800 pueblos de toda la geografía española. Es una iniciativa con un impacto brutal, con una experiencia acumulada de cuatro años que ha dado un resultado muy interesante, pues hacemos análisis antes, durante y después de las sesiones que reciben esas mujeres. Estamos muy orgullosos de ello porque sabemos que el resultado es óptimo”.

Las mujeres, captadas por instituciones públicas para ayudar a AlmaNatura a dar respuesta al reto que tienen por delante, pueden buscar empleo o mejorar su negocio y reciben sesiones durante dos días consecutivos. Tras eso, pasan a una fase de formación online a través de una plataforma gamificada para que sea más fácil para ellas. Y, finalmente, las mejores ideas de negocio reciben un capital semilla de 3.000 euros y el apoyo de comunicación de Coca Cola España.

Su próximo paso es crear metodologías que sean replicables. Por ejemplo, la metodología en AlmaNatura Labs para trabajo en remoto, ya que les interesaría mucho que fuera replicable en otros entornos rurales. Que pueda utilizarla cualquier persona que quiere crear un espacio de trabajo remoto, de coworking, donde ellos identifican que la comunidad “es parte clave, y no solo la gente que viene de fuera a vivir una experiencia de inmersión rural”. Por otro lado, también replicar el proyecto ‘Holapueblo’ –con Red Eléctrica- en más regiones de toda España, donde solo la entrada de nuevo talento emprendedor va a dar solución a muchos problemas que hay, porque son poblaciones muy envejecidas y se necesita nuevos pobladores que habiten esos entornos.

Sin embargo, para Manzano aún queda mucho por hacer. “Lo primero que tienen que hacer empresas, entidades públicas y privadas, etcétera, es escuchar a la población. Creo que el éxito de nuestros programas es que ponemos a la persona en el centro. La persona es el sentido de todo el programa, no es una cuestión de retorno político cada una de las acciones que se hacen, que cuando se resuelve alguna de las preocupaciones de la sociedad te responden votándote. Creemos que la administración debería escuchar muchísimo más, debe entender que, en muchos casos, las empresas van mucho más rápidas que la propia administración, que la población sabe lo que quiere, que no es tonta. Y que, para ello, es fundamental desarrollar programas de empoderamiento donde la población es la protagonista, donde todo tiene que girar en torno a ella y no en torno a medios de comunicación o a actos de tipo eventos”.

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Del mismo modo, Manzano asevera que “la población rural está muy envejecida” y que “necesita un apoyo constante”. Según él, “la administración también tiene que entender que en las ventanillas de atención al ciudadano tiene que haber personas empáticas, con capacidad de dar respuestas positivas, realistas, pero positivas. Que cuando se monta un modelo de negocio tenemos que contar con productos mínimos viables, que no podemos asustar a la gente con planes de empresa inabarcables, que la administración está ahí para ayudar y para facilitar ese mínimo viable, que podemos ser precursores de un movimiento mucho más positivo y mucho más asertivo, que no podemos asustar y que la población lo que necesita es acompañamiento y no distanciamiento. Yo creo que son palabras que todo el mundo tiene claras, pero a veces se dicen poco. Nosotros, en más de 20 años hemos visto que hace falta que haya una renovación política real y que la administración entienda que son parte de la solución y no parte del problema”.

Por ello, les gustaría “despedirse”. Se explica: “Me refiero a que nuestro paso fuera un acercamiento del propio gobierno para que la administración pública se diese cuenta de la importancia del entorno rural y que, por tanto, propusiera acciones que tuvieran que ver con oficinas, que ayudaran a nuevos pobladores. Que, de alguna manera, pudiéramos retirarnos un poco”.

Manzano subraya que hay que darse cuenta de la importancia de este nuevo paradigma del ámbito rural en el que no solo es legítimo, sino que es posible vivir en un pueblo, y más con la ayuda de Internet y las nuevas tecnologías. “Con lo cual, el próximo paso tiene que ver con legitimar la vida en lo rural, con darle sentido y con seguir haciendo un trabajo lógico para que no tengamos que arrepentirnos en un futuro. Donde entendamos que somos parte de la solución, porque cuando la gente vive en el mundo rural, muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS, con los que tenemos que luchar a diario, son mucho más fáciles de conseguir. Entre ellos, el número 11, el que habla de comunidades sostenibles. Comunidades sostenibles que no van a ser posibles si seguimos haciendo crecer las ciudades”, argumenta.

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