Las guerras modernas no la luchan sólo los soldados. Al menos, no tal cual los conocíamos hasta ahora. El proyecto ‘Artificial Intelligence Deployable Agent’ (Aida) pretende crear, entrenar y operar agentes autónomos basados en inteligencia artificial con un objetivo: ganar tiempo sobre el enemigo, ya que se reducirían los tiempos de decisión comparado con la intervención humana. La digitalización de la guerra en su máxima expresión.
Luis José García de la Iglesia, responsable de Ciberdefensa de Indra —que participa en el proyecto como uno de los principales socios del consorcio— cuenta que «hemos evolucionado de una guerra centrada en redes (network-centric warfare) a una guerra centrada en decisiones (decision-centric warfare), donde la ventaja en el campo de batalla radica en adquirir la superioridad cognitiva para decidir más rápido y con mayor eficacia, mientras se generan dilemas constantes al enemigo para complicar y ralentizar su ciclo de decisión».
Según él, la automatización, actuación distribuida, el aprendizaje continuo o la inteligencia artificial «son algunos pilares que cimentarán las ventajas de nuestras fuerzas de combate respecto a las del enemigo. En este sentido, el proyecto Aida explora a una escala sin precedentes en Europa las ventajas que la IA y la automatización ofrecerán en la operación del ciberespacio como quinto dominio de batalla».
Así, Aida, al ayudar en la toma de decisiones del operador principal —que sí es humano—, podrá «apoyar, tanto en el ciberespacio como a través de él, las distintas funciones de combate en el campo de batalla digitalizado, como movimiento y maniobra, inteligencia, fuego, sostenimiento, mando y control, protección e información».
¿Por qué ahora?
Cabe destacar que Aida se ha convertido en el primer proyecto del Fondo Europeo de Defensa que apoya el concepto de la OTAN de Agente Autónomo Inteligente de Ciberdefensa (AICA) para una ciberdefensa activa, autónoma e inteligente.
«Se trata de un proyecto único, ya que 28 empresas de 15 países colaboran estrechamente y contribuyen a aumentar las capacidades de IA de la defensa europea de forma significativa y a fomentar la ventaja competitiva de las empresas europeas, contribuyendo a crear capacidades de defensa más sólidas».
El «cibermosaico» de Indra
La participación española está representada, sobre todo, por Indra, que lidera la capacidad central que dará soporte a Aida, siendo responsable de la infraestructura tecnológica global de los agentes. Esto permitirá su despliegue, seguimiento y recuperación mediante una plataforma «flexible y resiliente». Y, para ello, utilizará como habilitadora IndraMind, «una plataforma de inteligencia para operaciones críticas y multidominio, que facilita el desarrollo de estas prestaciones de forma soberana y segura».
Es así como dotará al proyecto de capacidades de conciencia de situación del ciberespacio, integrando la funcionalidad de los agentes con procesos de mando y control y coordinando el único caso de demostración que hará uso de los agentes en operaciones militares en el ciberespacio. Este caso será secundado por un demostrador en España que permitirá explorar la ventaja que ofrecen estos agentes para el sistema de combate español del ciberespacio.
Y es que esta plataforma permitirá no solo que estos agentes autónomos inteligentes operen de manera independiente, sino que se integren como piezas dentro de un gran «cibermosaico» de elementos con capacidad de actuación distribuida, colaborativa y en enjambre dentro de las redes militares de los ejércitos europeos.



