No solo el comercio, la hostelería o el turismo están sufriendo. La pandemia del COVID-19 también ha afectado de manera significativa al ecosistema emprendedor. "La primera ola fue dramática para muchas startups", confiesa a este periódico Carlos Mateo, presidente de la Asociación Española de Startups. Aunque si se ha extraído una enseñanza en estos meses es la facilidad de adaptarse a los cambios por parte de estas empresas de nueva creación.

"Han sabido cambiar sus modelos de negocio e innovar en el enfoque de cliente. Las empresas tradicionales ahora tienen otro motivo para aprender de las startups, más allá de sus capacidades tecnológicas: su resiliencia", valora Mateo. La asociación que preside ha elaborado junto al equipo de investigación internacional Social Innovation Monitor un informe del impacto de las aceleradoras e incubadoras en España.

El estudio ofrece una visión de las características y desafíos que afrontan los programas de aceleración e incubación, especialmente los que impulsan proyectos de impacto social y medioambiental –en este sentido, en España se trabaja especialmente el turismo social y el consumo responsable–. Según el informe hay 215 incubadoras y aceleradoras en España y se estima que emplean a 1.376 personas. Como media estos agentes del ecosistema reciben 121,1 solicitudes por año y su principal fuente de recursos es el alquiler de espacios.

Para esos agentes los servicios más importantes de los que ofrecen son ayuda y formación en materia de gestión, provisión de espacios y acceso a financiación. Aspectos que coinciden con las demandas de los emprendedores, especialmente desde que comenzó la pandemia.

Mapa de incubadoras y aceleradoras en España. (Fuente: Social Innovation Monitor)

España no ha sido el único país que ha sido analizado. Como ha podido saber Innovaspain, en las próximas semanas se publicará por primera vez un informe con datos agregados sobre incubadoras y aceleradoras en Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. Como adelanta Carlos Mateo, "será una buena oportunidad para conocer cómo de maduro está el tejido emprendedor europeo". En el caso de España, el presidente considera que "aunque estemos en el inicio de una crisis, no estamos ni mucho como al inicio de la anterior", en referencia a la crisis del 2008.

El profesor Paolo Landoni, del Politécnico de Torino, sede de Social Innovation Monitor, está convencido de que "las incubadoras y aceleradoras juegan un papel fundamental en el ecosistema de emprendimiento europeo y es importante estudiarlas". En la misma línea, Carlos Mateo valora este estudio como "crucial" a la hora de "mejorar el conocimiento y la información que manejamos sobre los diferentes agentes del ecosistema para seguir impulsándolo". El futuro de estos programas, augura, pasará por la especialización y la concreción de los sectores a los que dan servicio.

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