“Once Wayra, always Wayra”

El hub de innovación de Telefónica mantiene la vitalidad de siempre pero ha sabido adaptarse a la madurez de los emprendedores

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Comenzaba el curso en septiembre y Wayra se vestía de gala para presentar oficialmente nueva imagen y nueva estrategia. El acto celebrado en Distrito C, sede central de Telefónica, sirvió de pistoletazo de salida a las nuevas líneas de actuación de uno de los epicentros de la innovación más veteranos.

Hoy, Telefónica posee la red de hubs de innovación abierta más global, conectada y tecnológica del mundo con presencia en 16 países y, siete años después de echar a andar, Wayra se ha hecho mayor y está presente en diez países con 11 hubs. Desde 2011, el área de Innovación Abierta de Telefónica ha invertido más de 160 millones en startups y más de 400 de estas compañías siguen activas, mientras que una veintena ha alcanzado un valor por encima de los 50 millones de dólares. Actualmente más de 100 startups han desarrollado servicios y aplicaciones que ya están integrados con Telefónica (un 60 % de ellos de Latinoamérica y un 40 % de Europa).

Wayra es un activo institucional que impulsa todas las áreas de negocio y, ahora más que nunca, sus responsables quieren enfocar la inversión en compañías más maduras, con un plan de negocio claro y cuya actividad sea eminentemente tecnológica dentro de intereses comunes con la corporación en Big Data, IA, IoT, ciberseguridad o fintech. 

El principio

A Gonzalo Martín-Villa, uno de los fundadores de “esta gran familia de emprendedores”, Director Global de Innovación de Telefónica y referente transformador en la compañía, le gusta repasar la que entiende como una época de aprendizaje diario. “Era como cursar varios másteres en inversión, gestión, recursos humanos” La dureza burocrática se complementaba con otra cara más amable. “Contribuimos a la creación de muchos de los ecosistemas emprendedores de los lugares donde operamos y a que hoy florecieran empresas exitosas en estos países”. 

En el terreno más personal, observa que haberse rodeado durante años de gente que quiere cambiar el mundo “con energía y empuje transformadores” es una gratificación que le acompañará siempre. “Aún me repito a mí mismo la frase once Wayra, always Wayra”.

Viajemos de nuevo al principio. Martín-Villa señala que el artífice de Wayra fue el actual presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, que detectó que en Latinoamérica abundaba el talento emprendedor, pero también la falta de oportunidades. Es en la región donde eligieron proyectos por primera vez. “Empezamos en marzo de 2011 y en junio ya hicimos una selección de startups en Colombia”, recuerda Martín Villa, para quien el motor de Wayra era entonces el mismo que les mueve hoy. “Preveíamos que muchas de esas pequeñas empresas podrían nutrir a Telefónica, que la colaboración nos permitiría encarar mejor el futuro. Juntos éramos y somos más fuertes. Nos convertimos en un elefante que sabe bailar con las gacelas”.  

Gonzalo Martín-Villa, Director Global de Innovación de Telefónica.

Arrancar fue complejo. Son míticas las reuniones de los viernes, calificadas con humor como ‘clandestinas’ por Martín-Villa. Largos encuentros de verdadero brainstorming en los que no faltaban el propio Álvarez Pallete, Javier Delgado, Emilio Gayo, Carlos Domingo, Javier Santiso y el actual CIO de Telefónica. “Otros eran convocados esporádicamente; abogados del diablo que podrían oponerse con más facilidad a la idea. Lo hacíamos con toda la intención para identificar los puntos en los que era más complejo avanzar”. Martín-Villa sitúa esa fase inicial en un contexto muy particular. “Aunque hoy Wayra está plenamente integrada, entonces era impensable que algo así formara parte del ADN de la compañía”.

Además de dolores de cabeza, la actitud pionera también provocó señales positivas. “El desconocimiento nos permitió crear Wayra desde cero. Cometimos muchos errores, pero no saber hacer determinadas cosas nos aportó la flexibilidad y la agilidad para cambiar el modelo constantemente”. Dentro de estas primeras ‘ingenuidades’, Martín-Villa alude a cómo al principio se basaban en el método ‘café para todos’ y ofrecían 50 mil euros de inversión a cambio de una participación del 10% en la empresa. “En poco tiempo comprobamos que teníamos que pasar a un préstamo convertible para atraer a las mejores startups, más consolidadas también en lo financiero”. Era solo el comienzo de un periodo, aún vigente, en el que no cesaron de acumular nuevo conocimiento. “El contacto con los emprendedores nos ha llevado a replantear muchos procesos internos y a ser más rápidos”. 

Pese a todas las dificultades, Wayra fue un oasis en el desierto de 2011. Abrió el camino, naturalizó procesos hoy cotidianos y amplió las miras en un momento de noqueo económico. “Por fortuna hoy son muchas las iniciativas para el avance del emprendimiento, pero entonces, en cantidad de países en lo que queríamos empezar, no había nada”. Wayra era una realidad en doce países en menos de un año. Era la primera vez que una telco ponía en marcha un proyecto así; con esa escala y a esa velocidad. “De pronto, los emprendedores tuvieron a su alcance la oportunidad de realizar sus sueños en sus países de origen y no solo en Silicon Valley. Para nosotros es una aportación de la que nos sentimos especialmente orgullosos”. Como indica su nombre –significa viento en Quechua- Wayra se convirtió en un empuje para miles de jóvenes. 

Que algo habían hecho bien quedó patente muy pronto. “Se sucedieron las buenas noticias, empezamos a recibir un apoyo espectacular de Instituciones Públicas, la Universidad, socios estratégicos, organizaciones…” Martín-Villa cree que la clave residía en el que el fin de estas ayudas se alejaba de lo habitual. “Cuando la materia prima son emprendedores y el objetivo es apoyarles en la tarea de desarrollar su idea en negocios prósperos, es natural que el proyecto sea tan bien recibido”.

“We scale startups” 

Con 15 años de vida emprendedora a sus espaldas, Miguel Arias, hoy Global Entrepreneurship Director de Telefónica, vivió desde el otro lado y en primera persona el apoyo de Wayra como director de operaciones de la startup CARTO. “He sido emprendedor prácticamente toda mi vida profesional y he visto como crecía el ecosistema en España”, admite Arias, sobre un periodo en el los progresos son notables, sobre todo en materia de financiación, “hoy más accesible para los buenos proyectos”. 

Su experiencia en ambas aguas le otorga una capacidad analítica al alcance de pocos. “Es importante acercar las expectativas de emprendedores y corporaciones; que el emprendedor entienda que las corporaciones necesitan tiempo, seguir procesos de alineamiento con sus prioridades antes de incorporar nuevos proyectos. Por su parte, las empresas tienen que saber que ahora se manejan otros plazos y que se trabaja de forma distinta; más ágil, pero también más arriesgada y frágil”. 

Arias está en la primera fila para provocar que la nueva estrategia permee en Wayra y, en consecuencia, en toda la compañía. Junto a él, “un equipo de valientes y pioneros” facilita la generación de negocio conjunto de mano de las startups. “Ellos anhelan validación de mercado y clientes. Desde Telefónica les ofrecemos escala, conectando a los emprendedores con más de 300 millones de clientes en todo el mundo, con nuestras plataformas globales –desde IoT a vídeo-, con nuestras redes de partners”. A culminar con éxito este enlace contribuye la potente presencia física de la compañía en los ecosistemas de los países donde tienen mercado. “Actuamos como interfaz de conexión entre los emprendedores en cada lugar y la operación local, las iniciativas globales y otras corporaciones y partners”. 

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Miguel Arias, Global Entrepreneurship Director de Telefónica.

Aún sorprendido tras comprobar la “brutal” capacidad de Telefónica para tener con sus movimientos un impacto relevante a nivel global, Arias insiste en que las corporaciones evolucionarán colaborando codo con codo con los emprendedores. “Hoy, en otra fase de madurez, aspectos como la oferta de espacios de trabajo, el apoyo de mentores o pequeñas inversiones iniciales han perdido atractivo si los comparamos con la posibilidad de acceder a un enorme mercado potencial y a trabajar juntos”. Arias señala que para Telefónica es “fundamental” esa proximidad a disruptores tecnológicos que encajen con las áreas estratégicas de la compañía.  “Vamos hacia procesos más ágiles y digitales. El año próximo esperamos contar con 200 startups trabajando a escala con Telefónica. Nos ayudarán a crecer en ingresos pero también a ser más eficientes y sostenibles. Las reglas no están escritas”. 

De Buenos Aires a Madrid con parada en Kenia  

Seis meses después de su puesta en marcha, la compañía Increase ingresó en la academia Wayra en Buenos Aires. Hoy, con su propuesta para potenciar negocios y comercios con soluciones tecnológicas, fundamentalmente ligadas a las finanzas, la app lidera las descargas en Argentina. La startup ha creado además la Comunidad Increase, donde los negocios conectados aprovechan las ventajas de formar parte de este colectivo innovador. 

Sebastián Cadenas, CEO de la compañía explica que el apoyo de Wayra fue crucial en distintas etapas. “Primero nos ayudaron a consolidar el equipo fundador, después definimos el producto en escala y, en tercer lugar, lo comercializamos a través de Telefónica”. Tras este impulso, Cadenas anuncia que en 2019 los planes pasan por escalar en Ecuador, Perú y República Dominicana además de aumentar el posicionamiento de los nuevos productos en Argentina. 

En la ‘cartera’ de Wayra también hay lugar para la innovación social. La agricultura a pequeña escala es la mayor industria del planeta y más de 1.000 millones de agricultores suministran el 80% de los alimentos y productos básicos del mundo. En África, estos trabajadores tienen necesidades de compra, mantenimiento y productividad que a menudo no son satisfechas. 

Wefarm, vinculada a Wayra UK, nació para suministrar información vital a estos pequeños agricultores, que pueden comunicarse entre sí para resolver problemas, compartir ideas y difundir innovación sin que sea necesario conectarse a internet a través de un servidor basado en tecnología machine learning. Fundada en 2015, la compañía tiene su sede en Londres, oficinas en Nairobi, Kampala y Dar Salaam y llega a más de 1,3 millones de agricultores en Kenia y Uganda. 

Kenny Ewan, CEO de Wefarm, señala que el objetivo era poner las necesidades y la voz del agricultor en el centro. “Les ayudamos a producir con más calidad, aumentar rendimientos, ampliar conocimientos sobre la fluctuación de los precios, afrontar los retos del cambio climático o comprar las mejores semillas y fertilizantes”. Según Ewan, Wayra ha impulsado el proyecto de manera notable, sobre todo al principio, cuando el equipo de Wefarm conoció a través del programa a uno de sus primeros inversores, quien aún hoy les acompaña. 

Con 1,5 millones de preguntas y respuestas al mes en el circuito WeFarm, la empresa tiene grandes planes. “En 2019 queremos expandirnos al resto de África, empezaremos por Tanzania. También mantendremos el foco en la construcción de nuestro modelo comercial. Los agricultores merecen una industria que ponga en primer lugar sus necesidades y, a su vez, todos precisamos de un sistema agrícola mundial más sostenible. Este año sentaremos las bases para que esto sea una realidad”, concluye Ewan.  

Javier Perea, CEO de la española Smart Protection, explica cómo en 2015 detectaron que apenas había empresas a nivel mundial, “y ninguna en España”, capaces de proteger a los contenidos online de las garras de la piratería, un negocio que ya supera las cifras del narcotráfico en la esfera del crimen organizado.  Hoy cuentan con tres divisiones de protección: Media para contenidos audiovisuales; Publishing para contenidos editoriales y Brand para marcas y productos.

“Con nuestros servicios de protección mantenemos el valor de los activos de las empresas, evitamos que la piratería afecte a sus ventas y mejoramos la reputación de los contenidos o de las marcas que protegemos”, explica Perea, para quien es “evidente” que cuando un contenido está disponible pirata pierde valor y deja de consumirse en aquellos canales donde el propietario de dicho contenido tiene su modelo de negocio. 

El equipo de Smart Protection está formado por ingenieros, matemáticos, abogados, profesionales de marketing, de desarrollo de negocio y analistas expertos en el sector audiovisual, editorial, de ecommerce y de la piratería online. “Un equipo de 40 personas implicadas en el proyecto, que miran al futuro y que disfrutan trabajando para combatir esta problemática”, señala el CEO de la empresa, que considera que Wayra les aporta las conexiones necesarias para avanzar. “Actualmente protegemos las series de producción propia de Movistar+ y es una magnifica carta de presentación donde vayamos”.

Este reportaje ha sido publicado en la edición impresa del Anuario de la Innovación en España 2018

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