El laboratorio de Microbiología Molecular y Biotecnología de la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO), ubicada en la ciudad de Trujillo (Perú), ha comenzado a buscar soluciones para combatir las bacterias multirresistentes, un grave problema de salud pública, mediante el uso de bacteriófagos (fagos) o virus de bacterias obtenidas del medioambiente. 

Una de las bacterias más virulenta es la Pseudomonas aeruginosa, una especie responsable de un sinnúmero de procesos infecciosos, incluyendo algunos en ambientes intrahospitalarios, donde están asociadas a infecciones que pueden causar daños irreversibles, principalmente en pacientes internados en las unidades de cuidados intensivos. Está también presente en el agua, el suelo e incluso en los alimentos. 

“Estas infecciones pueden ir desde una simple foliculitis hasta el compromiso de la vida del paciente. Entre las patologías más comunes tenemos infecciones en piel, tracto urinario y respiratorio, pudiendo ocasionar fibrosis cística, así como aquellas personas que han sufrido quemaduras, ulceraciones o abrasiones mecánicas”, detalla el biólogo José González Cabeza, investigador principal del proyecto. Este fue financiado con casi 350.000 soles (9.5000 euros) por parte de Concytec, en el marco del convenio con el Banco Mundial para la ejecución del proyecto “Mejoramiento y ampliación de los servicios del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e innovación tecnológica”.

Los científicos recolectaron muestras de Pseudomonas antibióticos en los hospitales trujillanos de Belén, Regional Docente y Víctor Lazarte Echegaray para ser analizados y destruidos mediante pruebas con bacteriófagos, desarrollados en el laboratorio. 

El equipo de González pretende diseñar un cóctel de bacteriófagos que puedan combatir a Pseudomonas, incluyendo un mix de virus que pueda servir como tratamiento en procesos infecciosos (de piel y tracto respiratorio) inducidos en modelos animales. Para ello, estos virus tienen que pasar antes por un proceso de aislamiento y de purificación de aquellos que presenten las mejores características genéticas y que garanticen su efectividad frente a bacterias resistentes.

El uso de virus data desde inicios del siglo pasado pero su investigación y empleo quedaron limitados en algunos países, debido al mayor impacto que tieron los antibióticos, explica González.

Estos sistemas biológicos son los que presentan la mayor diversidad en el planeta, según detalla González. El laboratorio selecciona solo un pequeñísima fracción de ellos para combatir a esta bacteria. “No existe riesgo alguno de su empleo en humanos, dado la especificidad de infectar solo células bacterianas”, agrega.

También espera que estos estudios fomenten otras disciplinas relacionadas, como la utilización de enzibióticos, los cuales son enzimas derivadas de la expresión de genes de bacteriófagos y que también son empleados para combatir infecciones, o la tecnología phage display (despliegue en fagos) que hoy en día “muestra grandes potencialidades para el desarrollo de la investigación en cáncer, búsqueda de anticuerpos, búsqueda de nuevas drogas terapeúticas o diseño de vacunas·

No todos los virus son ‘malos’

Aunque en estos días destacan más las noticias sobre las muertes que provoca el COVID-19 alrededor del mundo, no todos los virus se comportan de la misma manera. “Los sistemas vivientes no son buenos ni malos, simplemente dentro de la dinámica biológica cambian continuamente (mutan), y se van adaptando a las nuevas condiciones del entorno con el propósito de perpetuarse”, precisa González.

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