De izq. a dch.: Teresa Vicent, Natàlia Blázquez, Mònica Rosell y Ernest Marco, investigadores responsables del estudio.

La biorremediación, es decir, el uso de microorganismos para degradar contaminantes es una tecnología madura en algunos países, como Estados Unidos. Sin embargo, en Europa, y más concretamente en España, es una técnica todavía emergente, lo cual no ha sido óbice para que investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), junto con Litoclean y la Universitat de Barcelona (UB), hayan conseguido descontaminar biológicamente un acuífero.

Dichas aguas tenían una elevada concentración de un compuesto organoclorado denominado percloroetileno. El grupo de la UAB está especializado en este tipo de residuos que suelen provenir de disolventes que se utilizan en la industria. “Pero esta metodología se puede utilizar también para degradar o eliminar otros contaminantes, como los BTEX en las gasolinas”, afirma Ernest Marco, investigador del Departamento de Ingeniería Química, Biológica y Ambiental de la universidad catalana. 

El profesor, responsable de esta línea de investigación en el Grupo de Biodegradación de Contaminantes Industriales y Valorización de Residuos (BioremUAB), asegura, en declaraciones a Innovaspain, que lo que han demostrado “es que, si se implementa una tecnología previa, conseguimos diferentes líneas de evidencia de cuál es la mejor estrategia biológica para descontaminar un acuífero y garantizar el éxito de esta aplicación”.

Marco considera que los tratamientos biológicos y los fisicoquímicos pueden llegar a ser algún día “técnicas complementarias”. “Cuando hay un vertido de este tipo de disolventes, al ser muy poco solubles y muy persistentes, puede permanecer en el acuífero durante décadas”, advierte. En estos caso, combinar ambas acciones puede ser la solución. Los tratamientos biológicos, además, son muy económicos.

En varias fases

Los resultados del estudio, publicados en Water Research, son fruto de una metodología multidisciplinaria pionera en nuestro país, que permite precisar en cada caso la estrategia más adecuada para detoxificar biológicamente acuíferos con organoclorados. La descontaminación se ha realizado bioestimulando las bacterias dehalorespiradoras presentes en el acuífero con lactato. Estas bacterias son capaces de “respirar” los compuestos organoclorados y transformarlos en otro compuesto no tóxico, el eteno.

La metodología usa diferentes técnicas para identificar las enzimas implicadas en la degradación de los contaminantes, analiza las vías de transformación del contaminante y sus cambios en la composición isotópica, así como las características hidrogeológicas del acuífero. Estos datos en conjunto aportan información para decidir qué estrategia de biorremediación resultará más eficaz: la bioestimulación (añadiendo nutrientes para las bacterias autóctonas del acuífero) o la bioaumentación (añadiendo microorganismos con actividad detoxificadora probada).

En el estudio publicado, los investigadores validaron primero la metodología en el laboratorio, que demostró que la adición de un nutriente como el lactato aumentaba la actividad “limpiadora” de las bacterias autóctonas, puesto que les proporcionaba más energía y unas condiciones óptimas en el acuífero.  A continuación, se hizo una prueba piloto en uno de los pozos del acuífero con éxito, puesto que doscientos días después de inyectar el bioestimulante, el compuesto mayoritario pasaba a ser el eteno, que no es tóxico. Posteriormente, se procedió a implementar con éxito el tratamiento en toda el área contaminada.

Un año después, los resultados de monitorización muestran la transformación de percloroetileno a eteno en la mayoría de los pozos del acuífero analizados y, actualmente, cumple los parámetros fijados por la Agencia Catalana del Agua.

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