De izquierda a derecha, Sebastián Piñera, Pedro Sánchez, Mauricio Macri y Marcelo Ebrard, el viernes en la cumbre del G20 en Osaka. Foto: @sanchezcastejon.

El Mercado Común del Sur (Mercosur) ha logrado este viernes concluir en Bruselas las negociaciones con la Unión Europea para la firma de un Acuerdo de Asociación Estratégica, un tratado sin precedentes entre ambos bloques que, entre otras cosas, implica eliminar los aranceles para el 93 % de las exportaciones del Mercosur y otorga un trato preferencial para casi el 7 % restante. Con ello, ha culminado un proceso negociador de más de 20 años.

España, junto con Alemania, ha sido uno de los países que más ha impulsado este acuerdo. El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha asegurado este sábado desde la cumbre del G20 en Osaka (Japón) que el acuerdo es “muy importante para los intereses de España, y de la Unión Europea, en su realidad iberoamericana”, y ha destacado el papel que ha jugado España en las últimas semanas, que tras las reticencias por parte del Gobierno francés, promovió una carta para impulsar que terminaran las negociaciones, respaldada por Alemania, Holanda, Portugal, Suecia, República Checa y Lituania.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha afirmado por su parte que se trata del mayor acuerdo que los países europeos han logrado, y que manda una señal potente de que la UE apoya el comercio basado en normas. El presidente argentino, Mauricio Macri, ha dicho que este marca “una hoja de ruta” que permitirá profundizar los cambios iniciados hace tres años y medio.



El acuerdo implica la integración de un mercado 800 millones de habitantes, de casi una cuarta parte del PIB mundial y más de 100.000 millones de dólares (88.000 millones de euros) de comercio bilateral de bienes y servicios. El 60 % de la oferta del Mercosur se desgravará en un plazo de 10 años o más.

Esta alianza asegura la eliminación de aranceles en sectores clave para la UE –automovilístico, textil, calzado, vinos o licores–, lo que permitirá a las empresas europeas suprimir cerca de 4.000 millones en aranceles, mientras que impulsará las exportaciones, sobre todo de productos agrícolas y ganaderos, de los países de Mercosur a Europa.

Sin embargo, varias voces se han alzado en contra. Además de Francia, Irlanda, Bélgica y Polonia, que advirtieron por medio de una carta a Bruselas sobre los riesgos que podía suponer para el sector agrario y ganadero, varias organizaciones han manifestado su rechazo.

La patronal agraria europea Copa Cogeca manifestó hace un mes su preocupación frente a las normas medioambientales, sanitarias, fitosanitarias de la producción brasileña que calificó como “muy inferiores” a las vigentes en Europa. También expresó su preocupación frente a las importaciones masivas de carne de vacuno, azúcar, carne de ave, etanol, arroz, zumo de naranja y otros productos procedentes de los países de Mercosur.

Para la Federación Nacional de Sindicatos de Agricultores de Francia, que reúne a 320.000 agricultores, el pacto supone “un desafío a su agricultura”, pero también a “sus compromisos con la comida, la salud del consumidor y el clima”.

El Mercosur fue constituido inicialmente en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, más tarde se incorporó Venezuela, pero en 2016 fue suspendida. Bolivia lleva unos años en proceso de adhesión, mientras que Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam son países asociados. México firmó un acuerdo de complementación económica en 2006.

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