Sara Barrasa, presidenta de Recemx

“Nos tenemos que ir a otros países porque el nuestro no apuesta por la investigación”

Sara Barrasa, presidenta de Recemx
Sara Barrasa, presidenta de Recemx

Ella formó parte de la primera generación de Licenciados en Ciencias Ambientales de la Universidad Autónoma de Madrid (1994-98), misma centro en donde realizó su doctorado en Ecología y Medio Ambiente. El título de la tesis de Sara Barrasa García (Madrid, 1972) era premonitorio: ‘El Paisaje en América Latina. Experiencia de valoración participada de paisajes visuales para la planificación ambiental de La Habana, Cuba’.

“Siempre tuve la inquietud de viajar y recorrer mundo, y en 1998 tuve la oportunidad de viajar por primera vez a América Latina, en concreto a Guatemala”, afirma la científica española refiriéndose a un proyecto de cooperación de la UAM. “Sentí que era un lugar fascinante en todos los sentidos: sus paisajes, sus gentes, la oportunidad de conocer territorios tan interesantes y, a la vez, poder aportar algo que pudiera ayudar –aunque fuera un poquito– a las comunidades locales. Ese fue el primero de varios viajes a la región, y en un momento dado… me quedé. En México”.

Pero antes pasó por otros países. Argentina, Bolivia, República Dominicana… “A parte de la experiencia de los viajes en sí, de recorrer paisajes diversos y conocer culturas diferentes, lo más importante fue lo que aprendí estando allí, desde la experiencia personal al conocimiento desde el punto de vista de mi formación académica –continúa–. Fue muy interesante formar parte del Programa Araucaria en República Dominicana como joven cooperante de la AECI, al igual que las distintas becas de las que pude disfrutar en universidades de Bolivia, Argentina y México. Tengo mucho que agradecerle a la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID; antes AECI) por estas oportunidades”.

Recemx
En México consiguió una plaza de profesora investigadora en el Centro de Estudios en Geografía Humana en El Colegio de Michoacán, centro público de investigación del CONACYT. “Al acabar mi beca en septiembre de 2008, la situación en España ya no era muy prometedora, y en este país se presentó una oportunidad laboral”, recuerda Barrasa.

Su historia, por tanto, es un claro ejemplo de a pérdida de talento que sufre España a través del éxodo de científicos. “La mayoría de los que estamos fuera nos hemos formado en la educación pública española y ahora que somos productivos, nos tenemos que ir a otros países, porque el nuestro no apuesta por la educación y la investigación. Es una auténtica pérdida de recursos humanos y económicos”.

Sabe de lo que habla porque ella es presidenta de la recientemente creada Red de Científicos Españoles en México (Recemx). Considera necesario “formar parte de la discusión entorno a la diplomacia científica, tema que ha generado discusión y malestar entre algunas personas a partir de una publicación poco afortunada de personal de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), pero de la que formamos parte de alguna manera, porque aunque no somos diplomáticos, en nuestro quehacer científico en el exterior de alguna manera somos representantes de la ciencia hecha por españoles, estando fuera de España”.

La importancia de las Ciencias Ambientales
Es consciente de que, “hasta que los gobiernos no consideren el aspecto ambiental como prioritario en la toma de decisiones”, esta rama científica seguirá siendo algo que está “en segundo plano”. “Y no quiero desanimar a nadie, creo firmemente en la necesidad del conocimiento en temas ambientales y en la urgencia de su aplicación en la esfera política y económica”, añade.

En esa batalla, como en todas, a cosechado derrotas y victorias. Entre estas útimas está el primer Premio de Medio Ambiente de la Obra Social Caja Madrid, en colaboración con el Real Jardín Botánico de Madrid, que ganó en el año 2000 con el Proyecto ‘El Jardín de la Biodiversidad. Panoramas de los ecosistemas españoles’, junto a Gonzalo Zavala.

“Lo más importante no fue el premio en sí, la parte económica, sino la oportunidad que se presentaba de realizar la propuesta con la que concursamos, hacer realidad lo que hasta ese momento era sólo una idea plasmada en un papel. Eso nos permitió (éramos tres personas: Gonzalo Zavala, Rodrigo Zavala y yo, con el apoyo del profesor Juan Pedro Ruiz de la Universidad Autónoma de Madrid ) estar durante varios meses trabajando en el Real Jardín Botánico de Madrid desarrollando el proyecto. Lo lamentable es que el producto final, un producto multimedia diseñado como página web y guía didáctica (El Jardín de la Biodiversidad. Panoramas de los ecosistemas españoles) nunca vio la luz y se quedó en el cajón de la entonces directora de Jardín”.

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