Rodrigo Salazar, el peruano que reconstruye identidades con impresión 3D

El cirujano dentista crea prótesis faciales de bajo coste para personas con desfiguración en el rostro

Rodrigo Salazar (Lima, 1988) tuvo claro desde hace cerca de diez años cuál sería su camino: reconstruir rostros. A sus 31 años, divide su tiempo entre hacer prótesis con impresión 3D, dar clases, hacer consultorías de innovación y dar conferencias en todo el mundo. Sus próximas paradas van desde Paraguay, hasta Arabia Saudí, pasando por México.

Colocar una prótesis en el rostro de sus pacientes es, según Salazar, un nuevo comienzo en la vida de estos, es “no solamente colocar un dispositivo en su rostro, sino cerrar todo un capítulo de vida”, sostiene el también vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Rehabilitación Maxilofacial.

Muchas de estas personas no se atreven nunca a verse frente al espejo, relata Salazar. Recuperar una parte de su rostro supone volver a reconocerse. “Esta es la oportunidad que tienen para empoderarse”, asegura el especialista, quien detalla cómo estas, al recuperar su identidad, se permiten otra vez salir a la calle, o conseguir un trabajo.

La mayoría de las personas a las que atiende han sufrido un cáncer de cabeza o cuello pero también trata a personas que nacieron sin una parte del rostro o que han sufrido un accidente.


Salazar diseña prótesis de bajo costo mediante impresión 3D con la ONG “Mais Identidade”. La organización está formada por un grupo de entre 12 y 15 especialistas, desde profesionales en cirugía de cabeza y cuello, otorrinolaringología, cirugía plástica, hasta psicología. Con las donaciones tanto públicas como privadas que recibe asiste a pacientes en hospitales públicos, además de dedicarse a la formación académica y a la investigación científica.

Fue hace cinco años cuando Salazar se incorporó a la ONG cuya matriz está en São Paulo. Ante la falta de un lugar para formarse en Perú, emigró a Brasil en donde continuó sus estudios de maestría y doctorado para desarrollar tecnologías ligadas a la rehabilitación de pacientes con mutilación en el rostro en la Universidad Paulista (UNIP),  bajo la asesoría del Doctor Luciano Lauria Dib, presidente de la ONG.

En ella, Salazar creó una metodología que lleva el mismo nombre, “Más Identidad” (+ID), con la que diseña prótesis faciales de manera más rápida y barata. En vez de utilizar un escáner de 150.000 dólares, utiliza un teléfono móvil; en vez de emplear un software que podría costar 25.000 dólares al año, emplea uno gratuito de código abierto; en vez de utilizar impresoras que podrían costar más de 400.000 dólares, emplea unas cuyo precio ronda entre los 700 y los 3.000 dólares.


A partir de las fotos tomadas al paciente, reconstruye un modelo tridimensional mediante un ordenador. El prototipo reproduce tanto la textura de la piel como las arrugas, la forma o posición de los párpados. Y esto se imprime por medio de impresoras 3D en un material hecho a partir de cera y silicona, detalla el consultor técnico peruano, premiado en 2018 por el MIT Technology Review como uno de los 35 jóvenes más innovadores de Latinoamérica menores de 35 años. Desde que diseñó este método, se han creado unas 50 prótesis en América Latina, según Salazar.

Pese a que este método ha permitido reducir el tiempo de trabajo, cada prótesis sigue suponiendo 24 horas de trabajo efectivo, cuenta Salazar, lo que en un hospital público equivaldría a dos o tres meses. Actualmente solo ocho países cuentan con equipos que desarrollan esta metodología: Egipto, India, Uruguay, Colombia, Chile, Estados Unidos, Brasil y Perú.

Perú, que no tiene todavía un lugar donde formar a especialistas, contará próximamente con una oficina de esta ONG en la que expertos llevarán a cabo la misma meta: devolverle la identidad a sus pacientes.

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