En el centro de la imagen, Regina Llopis, acompañada del presidente de la Fundación Étnor, Enrique Belenguer, y por la directora académica de la Fundación, Adela Cortina.

La Inteligencia Artificial (IA) requiere de talento con un firme planteamiento ético. La exigencia ha sido planteada en Valencia por Regina Llopis, doctora en Matemáticas Aplicadas a la IA por la Universidad de California Berkeley y presidenta del grupo AIA, durante el XXVIII Seminario de la Fundación Étnor (celebrado con el apoyo de la Fundación Banjaca)  que ha abordado algunos de los desafíos éticos a los que las corporaciones han de enfrentarse en un entorno digital.  Según Llopis es necesario “poner vigilancia, porque el sesgo personal puede influir de manera determinante al programar o poner en uso la tecnología”.

Premio Ada Byron por la Universidad de Deusto en 2017, durante su conferencia Llopis ha asegurado que la IA ya no es una opción para las empresas, a las que les convendría olvidarse de la transformación digital y pasar directamente a la Inteligencia Artificial y ha advertido que toca poner en duda “los modelos que estamos usando hasta ahora”. Para ello ha invitado a las empresas a incrementar su compromiso con dotar a sus empleados –“igualmente comprometidos”- de la formación necesaria para afrontar estos cambios.

En el nuevo escenario, China tiene según la experta “la total hegemonía de la IA”, un dominio motivado por el apoyo gubernamental en el desarrollo de soluciones completas, como la plataforma Wechat. “Es aconsejable aliarse con ellos”, ha recomendado Llopis, que no es ajena a las diferencias éticas y culturales entre occidente y el gigante asiático. “Es preciso un conocimiento mutuo, permeabilidad y formación”.

Hace unos días Carme Artigas, embajadora en España de WiDS – Women in Data Science- presentaba una visión similar durante la celebración del evento es el Espacio Fundación Telefónica. Según Artigas, la hegemonía mundial, las reglas de la geopolítica ahora se deciden en el tablero de la IA, y de momento ganan los chinos, “por las pocas limitaciones legales que tienen a la hora de utilizar información y porque, no nos engañamos, son la gran cantera mundial de talento técnico”. Mientras, Europa va a otra velocidad, “y España aún peor”, aunque Artigas mencionaba una excepción: Reino Unido, “justo ahora que se va de Europa”, ¿casualidad?

En el análisis netamente tecnológico del estado de la IA, Llopis distingue tres bloques diferenciados: “En el primero, la súper Inteligencia Artificial, aceptamos que la IA llegará a tal nivel que podría superar al ser humano. El segundo, la inteligencia general, intenta aproximarse a nosotros para, de alguna manera, acometer la resolución de problemas. En tercer lugar, la inteligencia específica, es la que tenemos ya alrededor nuestro, con unas capacidades que nos sorprenden, pero que están centradas en una aplicación concreta y definida”.

Considerada una de las 100 mujeres españolas más influyentes, Regina Llopis llama a la precaución al analizar las ingentes cantidades de información que hemos acumulado y que ahora estamos en disposición de utilizar de manera inteligente para extraer conclusiones útiles. “Pasamos de un paradigma de la causalidad a uno de la correlación, y eso puede tener sus riesgos en algunos ámbitos, como el de la medicina”. Y es que, como afirmaba en una entrevista con InnovaSpain en 2017, su pasión por la tecnología tiene que ver en parte con una misión encomendada a sí misma: la de crear algoritmos para un mundo mejor.

Llopis ha sido también profesora en la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Católica de Chile, la Universidad de Barcelona, así como en el IESE Business School de Barcelona, además de asesorar a mujeres emprendedoras a través de una plataforma creada junto a otras expertas de apoyo a startups tecnológicas.

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